http://static.elcorreo.com/athletic/menu/img/athletic-75-cumpleanos-iribar-desktop.jpg

«Era imposible meterle un gol»

Iribar hace una estirada en un entrenamiento; abajo, Sáez y el Chopo escoltan a Argoitia que ‘bebe’ de la Copa de 1969./Manu Cecilio
Iribar hace una estirada en un entrenamiento; abajo, Sáez y el Chopo escoltan a Argoitia que ‘bebe’ de la Copa de 1969. / Manu Cecilio
Iribar cumple 75 años

Iñaki Sáez, amigo desde la infancia de Iribar, descubre la «obsesión» de los compañeros del Chopo por superarle en los entrenamientos

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Los compañeros de José Ángel Iribar afrontaban con un objetivo los entrenamientos. Una meta les rondaba la mente: superar al Chopo. Iñaki Sáez, amigo desde sus veranos compartidos durante la infancia en Zarautz, busca en su memoria anécdotas de su vida junto al enorme futbolista guipuzcoano y evoca aquellas prácticas en las que todos los jugadores peleaban por lo mismo. «Era un portero inconmensurable. Lo curioso es que nuestra obsesión, cada vez que tirábamos a puerta, era meterle un gol. Era imposible. ¡Imposible!», repite el exseleccionador. Vivían durante la semana, evoca medio en broma medio en serio, para anotar esa diana. «¡No te puedes imaginar el interés que poníamos en meterle un gol! Y saltábamos si lo conseguíamos. Era imposible –recalca–. No creas que te lo digo por quedar bien. Era una pasada. Era nuestra obsesión. Me acuerdo, por ejemplo, de Koldo Agirre que decía que quería meterle un gol como fuera», sonríe Sáez, que compartió muchos momentos con el hombre que hoy cumple 75 años.

De hecho, la relación del bilbaíno, que alcanzará esa edad el 23 de abril, con el Chopo nace antes de que los dos se unieran en el Athletic; él, procedente del Barakaldo; el meta, desde el Basconia. Los veranos en Zarautz, el fútbol sobre la arena, les fundieron cuando eran unos críos. «Es una de las cosas que no sabe nadie –revela con un punto de orgullo Sáez–. Yo veraneaba allí, con mis tíos. Solía ir un mes y jugábamos en la playa. Allí conocí a Ángel. Teníamos mucha amistad. Él ya jugaba de portero, y yo era un extremo de esos rapidillos. Estuve en su casa y todo cuando éramos niños», señala el exentrenador rojiblanco, que incluso abrió las puertas de su hogar al Chopo en los primeros tiempos de Iribar en el club del que es un mito.

Le acoge en casa

Vuelve a mirar atrás. «Cuando se iba a casar estuvo en mi casa unos cuantos días. Yo vivía en Sabino Arana, tenía un piso. Y como el venía de Basauri... Estuvo alrededor de quince días», descubre Sáez, que le adelantó en el cargo de capitán por una casualidad. «Yo debuté el domingo anterior». El extremo derecho, reconvertido con el paso del tiempo a lateral, se estrenó con la primera plantilla del 16 de septiembre de 1962, en San Mamés contra el Barcelona. «Era el primer partido de la Liga. Salí porque se lesionó Artetxe durante la pretemporada». Iribar esperó siete días más. Fue en Málaga, el 23 de septiembre, al mismo tiempo que el fallecido Fidel Uriarte. «Carmelo se rompió y debutó Ángel. Tenemos un partido de diferencia. Por eso fui capitán yo», concede.

Sáez y el Chopo escoltan a Argoitia que ‘bebe’ de la Copa de 1969.
Sáez y el Chopo escoltan a Argoitia que ‘bebe’ de la Copa de 1969. / Manu Cecilio

A partir de ahí, caminaron juntos en el Athletic, tanto en el césped como en su etapa como entrenadores. «Me sustituyó», señala Sáez, que destaca al jugador y también a la persona. «Daba una seguridad impresionante. Cuando ya me reconvertí en lateral, era muy importante tenerle ahí. Esas pelotas que iban por arriba, que pasaban por delante de la portería...¡Te las cogía todas! No dejaba ninguna. Era un portero impresionante y fuera del campo también», alaba Sáez al futbolista con más partidos en la historia del Athletic (614) y un hombre cercano. «Hemos tenido mucha relación».

75 cumpleaños de Iribar

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos