Actores, pintores y patrulleros... La doble vida de los rivales del Athletic

Graham Potter, el entrenador, en plena de interpretación de 'El lago de los cisnes' /Östersunds FK
Graham Potter, el entrenador, en plena de interpretación de 'El lago de los cisnes' / Östersunds FK

Los miembros de la plantilla del equipo al que se se enfrentará mañana el conjunto bilbaíno han hecho exposiciones de pintura, interpretado obras de ballet y formado parte de grupos que acompañan a mujeres de noche a sus casas

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

Hay muchísimas historias alrededor del fútbol, pero pocas veces se ve algo parecido. Un entrenador transformado en bailarín en ‘El lago de los cisnes’, un portero en mitad de un drama teatral, un mediocentro escribiendo parte de un libro o un central pintando un cuadro. Esto es lo que sucede año a año en el Östersunds, un club situado en un lugar remoto de Suecia y con un concepto único, la Academia de Cultura. Interactuar con la ciudad es una obligación para ellos. Hay entrenamientos culturales para la plantilla en paralelo al trabajo en el campo, exposiciones o representaciones de los futbolistas al final de campaña.

La denominada ‘Academia de Cultura’ completa un proyecto artístico elegido por el presidente Daniel Kindberg, que se hizo cargo del club en 2011 y que antes de convertirse en empresario del sector inmobiliario fue un exteniente coronel que participó en misiones humanitarias en Bosnia y República del Congo.

Si es jugador y quiere algo diferente, venga al Östersunds. No solo ofrece espectáculos artísticos a sus vecinos. El club tiene muy claro que una de sus funciones es fortalecer sus vínculos con ellos y mostrar responsabilidad social. Los futbolistas se involucran en programas de apoyo a refugiados, a los que llevan a ver sus entrenamientos. Incluso han organizado patrullas para ayudar a las mujeres locales a llegar a casa de manera segura durante la noche y leen a los niños en los colegios. Es el único club sueco con certificación ‘LGBT’ por su apoyo a los colectivos homosexuales, bisexuales y transgénero.

«A los de la cantera también nos educan así, aunque no hacemos tantas cosas como los del primer equipo», explicaba ayer antes de entrenar por la tarde en el estadio Kevin Luna, un colombiano que lleva cuatro años en el país y juega en el filial de cuarta. La entidad tiene claro que su rendimiento deportivo se beneficia de estas actividades impensables para jugadores profesionales. La cultura funciona en el fútbol. La edad dorada del Östersunds ha llegado asociada a ella y al compromiso social.

Arriba, la plantilla durante la interpretación de 'El lago de los cisnes'. Abajo, Potter y sus jugadores cantan en un musical / Östersunds FK

El proyecto cultural comenzó al poco de la llegada al banquillo del inglés Graham Potter, en 2011. El equipo languidecía en la cuarta división de Suecia, jugando ante menos de 500 aficionados. Este exlateral izquierdo del Birmingham, Stoke City y West Bromwich Albion ha llevado al club a ganar la Copa y a clasificarse para la Europa League. Hoy es el sorprendente líder del grupo del Athletic con seis puntos. Mañana llenará las 6.000 localidades de su Jämtkraft Arena.

En la ‘capital del invierno’ de Suecia, situada a 550 kilómetros al norte de Estocolmo, el fútbol ha desplazado al hockey hielo y al esquí como los deportes más atrayentes. La que vio las grandes posibilidades de utilizar la cultura como herramienta para mejorar el rendimiento deportivo fue Karin Wahlen, la entrenadora cultural del club. Su original idea era que el equipo participara en proyectos culturales y sociales. «La tesis es que si son valientes fuera de campo, serán mejores jugadores», explicó. Potter coincide en que superar barreras ayuda a rendir más. «Esto nos hace mejores jugadores y mejores personas. El objetivo es ayudar a jugar mejor al fútbol. Nos ayuda a lidiar con situaciones incómodas que no nos sean familiares y a experimentar entornos difíciles».

«Mejor de lo esperado»

El presidente remachó en declaraciones a la CNN: «El propósito de todo lo que hacemos, incluido el trabajo en la Academia de Cultura, es ganar partidos. Esa es la regla número uno. Es por eso que tratamos de crear este entorno de entrenamiento poco ortodoxo. Y ha funcionado incluso mejor de lo que pensábamos».

El proyecto cultural se limitaba en un principio a encuentros en los que los jugadores hablaban de literatura y acudían a exposiciones y obras de teatro. Un buen plan en esta tranquila ciudad de 60.000 habitantes que se localiza en las orillas del lago Storsjon. En una isla en su interior está el aeropuerto en el que hoy aterriza el Athletic. Al Östersunds le encanta su actividad cultural. El primer año, futbolistas y entrenadores representaron un drama en un teatro. A partir de ahí mostraron sus pinturas en una exposición con el lema ‘Fuerza a través de la diversidad’, escribieron un libro entre todos con sus experiencias antes de llegar a la ciudad, participaron en un musical y, el más difícil todavía, pusieron en escena la obra de ballet ‘El lago de los cisnes’ con los profesionales haciendo además los personajes femeninos.

A un jugador de fútbol es muy difícil sacarle de su zona de confort. «No se negó nadie, pero no todos los futbolistas saltaron de alegría con la idea. No es fácil para ellos acostumbrarse a esta idea. Preferían jugar a la Playstation», dice el entrenador. «Al principio tuvimos gente que decía: ‘Estamos aquí para jugar al fútbol, no para bailar’. Pero después se adaptaron», explica la entrenadora cultural. Sin embargo, hoy en día no se puede entrar en el vestuario del Östersunds sin formar parte de su proyecto cultural y social. «El sentimiento para ellos después de cada gala es el mismo que cuando marcan un gol», explica Wahlen.

La respuesta del público ya la quisieran para sí muchos teatros. A la última representación acudieron 1.500 espectadores. El entrenador abrió el musical con una interpretación en solitario del himno de la región de Jämtland. Ya se trabaja en el proyecto del final de la temporada. Será un espectáculo inspirado en el pueblo sami, una minoría indígena del Ártico.

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