El adiós definitivo de Heynckes: un amigo para siempre

El adiós definitivo de Heynckes: un amigo para siempre
JOSÉ JULIÁN LERTXUNDI

El próximo sábado, día 19, se juega en el Estadio Olímpico de Berlín la final de la Copa alemana. A la importancia de un título, se añade una circunstancia que aún hace más especial este partido entre el Eintracht de Frankfurt y el Bayern de Múnich. Es la despedida definitiva de una leyenda viva del fútbol como es Jupp Heynckes.

Pasar por encima de sus números produce escalofríos de admiración y reconocimiento. 433 partidos como jugador y 257 goles. Campeón del mundo, de Europa, 4 Bundesligas, 1 Copa alemana, una de la UEFA y dos títulos de máximo goleador solo se ven superados por su paso por los banquillos en los que acredita 1.211 partidos, dos Champions, dos Intertotos, 4 Bundesligas, 1 Copa y 4 Supercopas. En 2013, fue declarado mejor entrenador del mundo en la Gala del Balón de Oro. En total, 1.644 apariciones en un terreno de juego para un hombre al que pudiera llamar el 'anti divo', una persona fuera de serie, un caballero del deporte que se va definitivamente del fútbol a descansar en su casa, su maravillosa casa en un lugar paradisíaco, su familia y sus amigos.

Tuve la suerte de llegar a él en 1992 cuando en la junta directiva del Athletic tomamos la decisión de traer a un gran entrenador de otro fútbol. Su localización no era difícil. La llegada a él, sin embargo, sí lo era y en aquel momento los buenos oficios de buenos amigos nos pusieron en contacto con Gunter Netzer, mítico jugador alemán, excompañero suyo en el Borussia Monchengladbach e inolvidable exjugador del Real Madrid. La información fue fundamental pero más importante aún fue la capacidad de gestión de nuestro gerente Fernando Otxoa que tuvo el acierto, la habilidad, de llegar a él y expresarle nuestros deseos.

Lo siguiente era el contacto directo con él, cosa que se produjo en la propia casa de Jupp en Monchengladbach estableciéndose entre ambos personajes una corriente de comunicación y simpatía personal que fueron fundamentales para el buen fin de la operación. Jupp tenía buenos amigos, excompañeros de aquel Borussia de leyenda que habían jugado en el fútbol español. El propio Netzer, Bonhoff, que estuvo en el Valencia, Alan Simonsen que estuvo en el Barcelona, Jensen que estuvo en el Real Madrid... Uno de sus grandes amigos y persona de máxima confianza era Johan Cruyff, quien al enterarse del interés que el Athletic tenía en su contratación le dio el espaldarazo definitivo hablándole maravillas de nuestro club, de su seriedad, de su inigualable historia, de su señorío; aspectos todos ellos que resultaron definitivos para su previa aceptación.

Digo previa porque la definitiva se produjo después de conocernos personalmente, ver una actuación del Athletic en Barcelona ante el Espanyol, de mal recuerdo, y una definitiva la semana siguiente en San Mamés precisamente en un derbi ante la Real Sociedad. El campo, el ambiente, la magia de un derbi en una noche lluviosa y de fútbol grande, la sede de Ibaigane, las instalaciones de Lezama… terminaron por convencer y en pocos días de reflexión nos dio su sí definitivo.

En el caso que nos ocupa a Fernando Otxoa y a mí se puede decir que contratamos un entrenador de prestigio y conseguimos como dice la canción del cierre de los Juegos Olímpicos de Barcelona «un amigo para siempre». Al término de su contrato nos dejó, se especuló sobre los motivos que solo él, Fernando y yo conocemos y quedarán siempre en nuestros corazones. Años más tarde, concretamente siete, el inolvidable Javier Uria se presentaba a las elecciones a la presidencia del Athletic y me llamó para decirme que le gustaría contratar a Jupp Heynckes. Me sentí en primer lugar contento de que hubiese esa posibilidad, orgulloso de que Javier Uria me pidiese que le ayudara en la gestión y enormemente feliz por el Athletic porque estaba seguro de que nuevamente sería una contratación de éxito para nuestro querido club. Javier Uria junto con Natxo Ugartetxe y yo volamos a Bruselas, contratamos en un hotel del propio aeropuerto una salita y allí estuvimos desde las nueve de la mañana hasta las cinco de la tarde hablando tres personas que queríamos lo mejor para el Athletic y un Jupp Heynckes que deslumbró a mis dos acompañantes con su conocimiento, seriedad, caballerosidad y, poco a poco, su disposición a volver a aceptar una experiencia que en su primera etapa había sido muy gratificante e inolvidable. Pudiéramos decir que el aparente hielo del comienzo de la conversación se fue diluyendo hasta un grado de empatía y acercamiento, de tal manera que en el regreso esa misma tarde a Bilbao estábamos convencidos de que iba a aceptar la oferta, que no era de un presidente sino de un aspirante a la presidencia. Solo la tragedia del fallecimiento de nuestro querido Javier Uria hizo que aquel contrato de dos años no durara más tiempo.

El pasado día 1 de mayo estuve con él en Madrid y ante un íntimo amigo que me acompañaba repitió algo que siempre y en cualquier foro lo ha comentado poniendo un gran énfasis en sus palabras: hay tres clubes en su corazón, el Borussia Monchengladbach, equipo de su ciudad en el que se hizo figura del fútbol, el Bayern de Múnich, su casa donde ha conseguido grandes éxitos y su público le adora, y el Athletic, que dejó marcado su corazón para siempre. Desde estas líneas le deseo que remate la temporada con el doblete alemán, la Liga y la Copa.

Le deseo también muchos años de salud y felicidad con su mujer Iris que cumple maravillosamente ese dicho de que detrás de un gran hombre hay una gran mujer, y con sus animales entre los que destaca el gran Cando, una belleza de pastor alemán que estuvo de punto de malograr su última llegada al Bayern. Y es que la posibilidad de separarse de su amigo le proporcionaba a Jupp severísimas dudas que las tuvo que superar con enorme esfuerzo. Siempre admiraré su trayectoria deportiva y siempre agradeceré el haber conocido a una persona singular, llena de valores, especial y de una calidad humana insuperable.

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