Fútbol

Arranca el Athletic post Valverde

Los jugadores están citados en Lezama para iniciar la pretemporada.
Los jugadores están citados en Lezama para iniciar la pretemporada. / Borja Agudo

Ziganda abre una nueva etapa al frente de un equipo acostumbrado a volar alto, sin novedades en sus filas y con la obligación de gestionar el legado y el recuerdo de un gran técnico

ROBERT BASIC BILBAO

Seis años después de su llegada a Lezama, en verano de 2011, José Ángel ‘Cuco’ Ziganda está por fin donde siempre ha querido estar, entre los mejores y al frente de un equipo que forma parte de su ADN y de su vida. El navarro ha sabido esperar, ser discreto, ponerse al servicio del club y trabajar desde abajo suministrando buen material a los de arriba. Ahora será él quien se siente en el banquillo de San Mamés y lidere un Athletic acostumbrado a volar alto, a las finales, alejado de las medianías que afortunadamente pertenecen al pasado y no tienen cabida ni en el vestuario ni la grada. El equipo que hoy hereda el navarro es ambicioso, inconformista, deseoso de regalar tardes inolvidables a su afición y comprometido con la búsqueda de la excelencia, que rozó en más de una ocasión y demostró que está en condiciones de competir contra cualquiera. Es verdad que de momento no hay caras nuevas, que toca cambiar de chip, pasar página y afrontar el complicado reto de gestionar el legado y el recuerdo de un gran técnico como Ernesto Valverde, pero la esencia es la misma: ganar y volver a ganar.

Ziganda abre hoy su etapa al frente del buque rojiblanco con aproximadamente una treintena de jugadores y la ilusión de un niño. Dicen los que le conocen que, una vez colgadas las botas, soñaba con dos cosas: dirigir a Osasuna y al Athletic. Hace más de una década materializó su anhelo rojillo y ahora hará lo propio con el rojiblanco. Siempre ha querido entrenar y hacerlo en Primera, entre los mejores, y por eso no lo importó marcharse al Xerez y tomar las riendas de un club cogido con alfileres, sin un sitio reglamentario en el que trabajar. Tampoco dijo nada cuando arrancó la pretemporada con apenas una decena de jugadores y les veía ejercitarse en una suerte de hipódromo, una gran campa que compartía con otras disciplinas deportivas. Aquello duró poco, 17 jornadas, y tras unas largas vacaciones aterrizó en Lezama como responsable del Bilbao Athletic. Tras seis años moldeando el futuro, el presente es suyo.

Las consecuencias deportivas del curso anterior obligan a ponerse en marcha pronto y adelantar la preparación con vistas a la eliminatoria europea del 27 de julio. Estas semanas no solo servirán para coger fondo, tensar los músculos y recuperar el tacto con el balón, sino que implicarán la construcción de una nueva relación entre el cuerpo técnico y la plantilla. Ambas partes necesitarán conocerse, convivir, saber lo que quiere uno del otro y forjar una alianza basada en la confianza para avanzar en la dirección correcta. Después de cuatro campañas con Ernesto Valverde y sus ayudantes, los rojiblancos observarán entre curiosos y atentos el método de Ziganda y su equipo de trabajo, que necesitarán convencerles con sus propuestas y hacer que tengan fe en su proyecto. Es una labor muy importante que deberá acometer el navarro, quien de todos modos no es ni mucho menos un desconocido. Aun así, debe convencer con su mensaje y hacer que cale entre sus hombres.

A la espera de novedades

Todavía no hay caras nuevas en el Athletic que hoy se pone en marcha, novedad entendida en clave de fichaje, aunque el club trabaja en las incorporaciones de Álex Berenguer y Mikel Merino, sin desatender el resto de las opciones que ofrece el mercado. La última incorporación fue la de Raúl García y se cerró el 30 de agosto de 2015, hace la friolera de casi dos años. De momento, Ziganda trabajará con lo que hay y eso significa rodearse de gente que sigue de la temporada pasada, cedidos y los tres chavales llamados a filas por el técnico navarro: Asier Villalibre, Unai Núñez e Iñigo Córdoba. En este arranque del curso tampoco podrá contar con los internacionales sub’21 Kepa Arrizabalaga e Iñaki Williams, que inician ahora sus vacaciones tras su paso por el Europeo de Polonia, ni con Yeray Álvarez, parado por su enfermedad. Es más, resulta complicado que pueda echar mano de los dos primeros en la eliminatoria continental del 27 de julio y 3 de agosto.

Ante Ziganda se abre una etapa apasionante y a la vez complicada, con un año durísimo por delante debido a sus anticipados compromisos europeos y un calendario comprimido por el Mundial de Rusia. De ahí que se verá muy exigido a la hora de acertar con la planificación de la plantilla y llegar a los meses decisivos con la gasolina suficiente en el depósito. Además, gestionar el recuerdo y los resultados legados por Valverde constituyen otro capítulo muy importante en su apartado de deberes.

Muchas tareas

Las comparaciones serán inevitables y necesitará tiempo para desmarcarse de la sombra de Txingurri y crear su propio espacio, su sello. Para ello, la mejor medicina es jugar bien al fútbol, ilusionar a la grada y, evidentemente, que los resultados acompañen, sobre todo al inicio para que la confianza se instale en la caseta y acabe con la incertidumbre de la novedad.

A partir de ahí, y entre otros quehaceres diarios, ‘Cuco’ se encontrará con la necesidad de medir las apariciones de Aduriz con la precisión de un relojero suizo. El donostiarra, de 36 años, es la principal referencia ofensiva del Athletic y el hombre que condiciona casi por completo su ataque. Valverde ya le quitó de jugar muchos partidos fuera de casa y de ahí que 21 de sus últimos 24 goles han llegado en San Mamés. Tendrá que dosificarle, regular sus esfuerzos y también controlar su carácter volcánico, que sigue activo. Y también trabajará para recuperar las mejores versiones de gente como Iturraspe, De Marcos, San José y Susaeta, entre otros, piezas valiosas para el bloque que está construyendo. En fin, muchas tareas y el tiempo apremia, pero Ziganda ya está viviendo su sueño. Silbato al cuello, una costumbre perdida en el gremio de entrenadores, comienza a dirigir uno de los capítulos más apasionantes de su vida. Hoy lo hará sonar por primera vez. En el mundo rojiblanco, en la élite.

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