Una historia ya conocida

El Athletic, que pudo adelantarse con un penalti, acaba rindiéndose a un Atlético superior liderado por Griezmann

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

El Athletic necesitaba ayer su mejor versión, como reconoció el propio Ziganda la víspera del partido. Y no la tuvo. El equipo trabajó a conciencia, incluso con bastante prestancia en la primera parte, pero no pudo evitar que el Atlético, tan bien estructurado como siempre, acabara imponiendo en la segunda su mayor calidad. Sobre todo, la calidad de Griezmann, que volvió a ser mortífero en San Mamés, su lugar preferido para el crimen. Dos geniales pases del francés estuvieron en el nacimiento de los dos goles que dieron la victoria a los colchoneros, una más en el nuevo estadio rojiblanco, donde la historia volvió a repetirse. No hay peor visitante que el Atlético. No se le puede conceder nada porque él nada concede. Y el Athletic, entre otras cosas, concedió el desperdicio de un penalti y, cuando marcó, ya en el descuento, era demasiado tarde. Aunque no sirvió de nada, fue imposible no fabular sobre lo que podía haber pasado si Oblak no le llega a parar a Aduriz esa pena máxima.

1 Athletic

Kepa; Lekue, Unai Núñez, Laporte, Balenziaga; Iturraspe (Beñat, m.56), San José; Susaeta (Williams, m.56), Raúl García, Muniain; y Aduriz (Córdoba, m.79).

2 Atlético de Madrid

Oblak; Giménez, Savic, Godín, Filipe (Lucas, m.79); Koke, Thomas, Saúl, Gaitán (Carrasco, m.65); Correa (Gabi, m.73) y Griezmann.

Goles
0-1, m.55: Correa. 0-2, m.73: Carrasco. 1-2, m.91: Raúl García.
Árbitro
Estrada Fernández (Comité Catalán). Mostró tarjeta amarilla a los locales, y a los visitantes Thomas (m.25) y Filipe Luis (m.39).
Incidencias
Partido correspondiente a la quinta jornada de LaLiga Santander, disputado en San Mamés ante 43.381 espectadores, según datos oficiales.

La verdad es que no engañan a nadie estos partidos contra el Atlético. El hilo narrativo suele ser muy similar, con pequeñas variaciones y la única incertidumbre del desenlace, aunque en los últimos años -y ayer también- éste haya caído siempre del lado colchonero. Son duelos serios y trabajados entre hombres curtidos y sin remilgos, capaces de afeitarse con un hacha. Todo cuesta horrores porque la entrega de los dos equipos es absoluta. No se dejan nada en la reserva. Se trata de competir más que de jugar. De no cometer errores más que de tener aciertos. De apretar los dientes y aguantar el pulso. Pedir florituras en estos duelos es como pedir sosiego y hondura intelectual en las tertulias de la televisión. El Athletic, en fin, sabía cuál era su tarea y saltó al campo dispuesto a cumplirla desde el pitido inicial. Lo mismo que su rival, se entiende. La primera consecuencia de esta convicción compartida fue una media hora inicial áspera y sin apenas matices, un combate nulo entre dos buenos competidores que se conocen y se respetan.

Más noticias relacionadas

Todo parecía bajo control. O mejor dicho: nada hacía presagiar que el guión pudiera cambiar y el partido, de repente, se agitara a lo grande. Athletic y Atlético eran dos tipos duros acodados en la barra del pub, mirando el paisaje. Vamos, que no era fácil imaginar que, sin previo aviso, saltaran a la pista de baile y se despendolaran. Pues bien, algo de eso ocurrió. Los diez minutos finales fueron una montaña rusa. Todo comenzó con una terrible pérdida de Núñez, que hasta entonces había estado firme y había asumido incluso protagonismo sacando la pelota ya que Correa tapaba a conciencia a Laporte. Gaitán le robó el balón y se plantó sólo delante de Kepa. El tiro se estrelló en el poste. Pareció un golpe de suerte para los rojiblancos, pero observando la repetición de la jugada se comprobó que era otra cosa: un paradón colosal. El portero de Ondarroa había logrado tocar un poco el balón. Lo suficiente para que se fuera a la madera.

El Atlético olió sangre y tiró hacia arriba. En el minuto 37, Griezmann obligó de nuevo a lucirse a Kepa tras una volea a bocajarro. El Athletic tenía que responder y lo hizo en la siguiente jugada. Filipe Luis derribó en el área a Raúl García, que como siempre ante su exequipo fue ayer un ejemplo de diplomacia y buenas maneras. Los árbitros acabarán haciendo pelotillas y el premio será arbitrarle al jugador navarro sólo cuando juega ante el Atlético y en lugar de Pancho Villa parece el marqués de Santo Floro. Lo cierto es que la afición de San Mamés se había acostumbrado mal con los penaltis. Había olvidado los años de escasez y penurias desde los once metros. Aduriz y Raúl García estaban siendo infalibles. Sin embargo, algún día tenía que llegar el borrón y, desgraciadamente, llegó ayer ante uno de los peores enemigos posibles. Oblak se la sacó bien a Aduriz, que golpeó duro pero por el lugar preferido del portero esloveno.

Contra el equipo de Simeone estos errores suelen salir muy caros. En esto se puso a pensar la afición rojiblanca cuando en el minuto 55, el Atlético se adelantó en el marcador. Griezmman, que había terminado caliente la primera parte, se inventó un pase magistral a la carrera de Koke, que entró al área y pudo dar el pase de la muerte a Correa. El argentino sólo tuvo que empujar. La historia de los últimos años se repetía y Ziganda tuvo que adelantar unos minutos su plan previsto y sacar a toda prisa a Williams y Beñat en lugar de Susaeta e Iturraspe. Era un doble cambio cantado. El Athletic, sencillamente, tenía que entrar en otra dimensión si quería remontar a un Atlético al que el gol le subió todavía más la adrenalina. De hecho, estuvo a punto de hacer el segundo. Griezmann, sin embargo, se quedó protestando al árbitro un supuesto penalti y desperdició una gran oportunidad.

El francés, sin embargo, siguió enchufado y una magistral asistencia suya propició el 0-2, obra de Carrasco, impecable en el disparo. Era el minuto 73 y la cuesta arriba fue excesiva para el Athletic, al que sólo le quedó la honrilla de seguir atacando -Córdoba metió cuatro o cinco buenos pases al área que no encontraron rematador- y acabar acortando distancias en el descuento. El 1-2 lo firmó Raúl García con una volea soberbia a pase de Balenziaga, uno de los pocos decentes que dio el lateral de Zumarraga. La verdad es que no hubo tiempo ni para ilusionarse en los últimos segundos. El Atlético tiene otro nivel y volvió a imponer su ley.

Fotos

Vídeos