El año en el que el Athletic cambió de dirección

José Ángel Ziganda habla con sus hombres en uno de los entrenamientos celebrados en Lezama. / F. Gómez

Los rojiblancos recordarán 2017 por el adiós de Valverde y la promoción de Ziganda. Tampoco olvidarán la batalla contra el cáncer ganada por Yeray, la mejor noticia, ni el 'caso Kepa', que a falta de días para las uvas sigue sin resolverse

ROBERT BASIC
Viernes, 29 diciembre 2017, 00:20

El Athletic regresa este viernes al trabajo después de varios días de vacaciones con la satisfacción de haber hecho los deberes en el Villamarín y la certeza de que en 2018 tendrá que dar un paso de gigante si quiere situarse en el lugar que le corresponde y despojarse del manto de la vulgaridad que envuelve su juego. Falta un puñado de horas para que 2017 se convierta en polvo e historia y estos momentos siempre invitan a la introspección y el análisis. Termina un ejercicio intenso en el que los rojiblancos vieron a Yeray superar un cáncer, aún conviven con el 'caso Kepa', consiguieron unos objetivos y fallaron en otros, pusieron un nuevo sello europeo en su pasaporte, fracasaron en este mismo escenario -aún sonroja la bofetada del APOEL en Nicosia- y cumplieron como pudieron en la pasada Liga, no sin sufrimiento y pendientes de resultados ajenos para conservar su perfil continental. Pero si algo ha marcado deportivamente este año ha sido la alternancia en el banquillo de San Mamés. Tras cuatro temporadas de Ernesto Valverde, el club decidió confiar el proyecto a José Ángel Ziganda, quien gestiona como puede la herencia recibida y trata de dar una nueva identidad al equipo.

Tras 29 partidos oficiales, el balance es de 11 triunfos, 10 empates y 8 derrotas, y la Liga preocupa mucho

El técnico navarro recibió un conjunto definido, un traje hecho a medida del ahora entrenador del Barça y que tenía muy claro su comportamiento en el campo. Presión alta, mucha intensidad y ritmo en cada acción, generoso despliegue físico, apuesta por el protagonismo y un correcto trato de la pelota. Estas premisas eran innegociables y dieron mucho al Athletic, que empezó a flaquear y dibujar una clara curva descendente en el último curso de Txingurri. Tenía poco que ver con sus versiones anteriores y en cierto modo era lógico porque el desgaste era brutal dentro de un bloque que seguía compitiendo con las mismas piezas. Ibaigane no trajo a nadie y tampoco lo ha hecho este verano, cuando entregó la batuta de director a 'Cuco' y le dijo que se arreglara con lo que había. Se esperaban al menos las llegadas de Merino y Berenguer, pero no hubo fumata blanca y los dos volaron a Newcastle y Torino, respectivamente.

Los últimos resultados han dado una tregua al equipo, pero el juego del Athletic sigue bajo mínimos

Así que Ziganda heredó un equipo ya 'tocado' y sin refuerzos al que Valverde había exprimido hasta la última gota. Txingurri dejó a los bilbaínos séptimos tras completar una segunda vuelta de 34 puntos. Terminó con 63 después de sumar 11 victorias, cuatro empates y siete derrotas en las 22 jornadas correspondientes a los cinco primeros meses de 2017. Eliminados por el Barça de la Copa en enero y por el APOEL de Europa en febrero, los bilbaínos se agarraron a la Liga y la salvaron. Los culés impusieron la lógica en la final copera frente al Alavés y entregaron el salvoconducto continental a los rojiblancos, que, eso sí, se vieron obligados a disputar dos eliminatorias previas hasta acceder a las fase de grupos. Empezar a jugar en julio condicionó la pretemporada y dejó a 'Cuco' sin margen de maniobra, aunque logró saltar los obstáculos del Dinamo de Bucarest y Panathinaikos y alcanzar la liguilla.

Bochorno del Formentera

Pronto se vio que el Athletic carecía de juego y de un estilo definido, pero los resultados iniciales acompañaban -dos victorias y un empate en la Liga y tres triunfos y una igualada en Europa- y tanto los futbolistas como Ziganda aseguraban que era más fácil mejorar en un contexto positivo y que no tardarían en hacerlo. Pero el equipo no acaba de redondear su propuesta y tras 29 encuentros oficiales -11 victorias, 10 empates y ocho derrotas- los problemas siguen ahí, visibles y concretos, aunque la racha positiva del último mes ha dado una tregua al técnico y ha relajado el ambiente. Pero no hay nada resuelto, sobre todo porque los rojiblancos continúan sin convencer en el campo y fían su suerte a la solidez defensiva, a sus porteros y también al acierto de Aduriz y Raúl García en el terreno enemigo, de cuyos goles se alimenta y sobrevive el grupo. El bochorno copero contra el Formentera fue la máxima expresión de la crisis bilbaína, que colocó a 'Cuco' contra las cuerdas. El navarro afrontaba una semana clave para su futuro y la salvó tras firmar las tablas contra el Real Madrid y vencer al Zorya -supuso la clasificación para los dieciseisavos de final en Europa y como primeros de grupo- y al Levante. Luego vino el punto frente a la Real y el triunfo ante el Betis.

Valverde ha exprimido al equipo hasta la última gota y el club no ha traído ningún refuerzo a 'Cuco'

Así que los resultados mejoraron, pero el juego sigue siendo una asignatura sin aprobar. Eso sí, conviene recordar que Ziganda no ha tenido ni un refuerzo y que encima se ha quedado sin gente tan importante como Muniain y Yeray, por fin cerca de reaparecer, además de soportar las ausencias de De Marcos, Beñat e Iturraspe. Salvo el primero, lesionado de larga duración, el resto debería estar en condiciones de afrontar sin problemas la segunda vuelta. Una vuelta en la que no se sabe si estará Kepa, pretendido por el Madrid y que sigue sin renovar. No despejó esta incógnita el presidente Josu Urrutia en la rueda de pensa celebrada el pasado jueves. En ella aseguró que el Athletic ya ha puesto las cartas bocarriba sobre la mesa de negociación y están «a la espera» de que el guardameta de Ondarroa «diga sí o no». El culebrón no tiene fecha marcada en el calendario. «No puedo contestar a una fecha concreta, lo mismo sucede mañana o la semana que viene», sostuvo.

Ziganda maneja como puede la herencia recibida y trata de dar una nueva identidad al equipo

La falta de acuerdo entre el portero y el club es uno de los grandes temas del año que agoniza. Un chaval nacido en Bizkaia, del Athletic hasta la médula, él y su familia, criado y puesto en pie en Lezama, debutante con Valverde y ya internacional absoluto, acaba contrato en seis meses y no ha firmado la renovación. Su marcha sería un durísimo golpe a la gestión de Urrutia y lanzaría un mensaje demoledor para las generaciones venideras. El equipo regresa al tajo hoy viernes, con Yeray en el grupo, cada vez más cerca de reaparecer. Sin duda, la mejor noticia de este 2017 que acaba.

Secciones
Servicios