Europa League 2017-18

Europa como bálsamo

Entrenamiento del Athletic para el partido ante el Zorya en la europa League.

Sin fútbol y con escasos resultados, el regreso al continente debe servir de estímulo al Athletic

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

El Athletic precisa de un partido sin sobresaltos, en el que fluya el juego, la defensa ofrezca una imagen sólida y la delantera disfrute de acierto, para minimizar el ambiente de desconcierto que ha surgido en el universo rojiblanco después del frustrante empate de Málaga, contra un equipo con diez futbolistas, que aún no había puntuado en la Liga. Y ese duelo debe ser el del jueves en SanMamés (19 horas), en el regreso a la Europa League, frente a un Zorya que tampoco es que nade en la abundancia, séptimo en la liga ucraniana –debería disputar el play-off por la permanencia– y que perdió en el estreno de la fase de grupos en su destierro de Lviv contra el Östersunds (0-2). El Viejo Continente, por tanto, surge como un bálsamo para la escuadra de José Ángel Ziganda –así lo observa la plantilla–, que sufre sin un modelo de fútbol y no transmite sensaciones atractivas para el aficionado; más bien crea un sentimiento de cierta preocupación por el escaso rendimiento plasmado sobre el césped en los últimos tiempos, y por la ausencia de señales atractivas, y tampoco es que se perciba una evolución desde que se levantó el telón de la temporada. Más bien una involución.

Necesita la escuadra vizcaína recuperar la calma para mirar la Liga con confianza y optimismo de cara a un partido tan complicado como el del domingo en el feudo del renacido y revolucionado Valencia de Marcelino García Toral (18.30 horas).El deporte es un estado de ánimo, y el Athletic no aporta ahora una imagen en la que aparezca con el pecho hinchado y sobrado de aliento y moral. Resultó gráfico Iñaki Williams, bigoleador en La Rosaleda. «Estoy muy jodido», señaló el atacante bilbaíno, después de que sus dos tantos no sirvieran para casi nada enLa Rosaleda. Y ya se sabe que en el fútbol el mejor mecanismo para enterrar, o al menos relativizar, la desazón que rodea al conjunto de ‘Cuco’ es con los resultados. Y el Zorya se configura como una oportunidad preciosa para ello, y más en una competición que, como viene siendo habitual, ha sido señalada por el vestuario como la ideal para lograr un título; el año pasado también se envió ese mensaje hasta que el Apoel lo dinamitó.

No obstante, una simple victoria, sosa, sin un mínimo de chispa, de poco serviría para paliar este desasosiego. Requiere el Athletic que su juego eleve su nivel; no hace falta que alcance la excelencia, ni mucho menos. En estos momentos, después de once encuentros oficiales, la hinchada se conforma con que salga del túnel en el que se ha metido. Un signo de mejoría. No basta, por tanto, con sumar los tres puntos en su camino hacia los dieciseisavos, sino que tiene que aportar señales de resurrección para recuperar sensaciones –esas que se pierden en el estreno de la campaña– y tomar impulso antes de mirar a la cara a un Valencia que, visto el encuentro del domingo frente a la Real, asusta.

A priori, se puede considerar al Zorya el oponente adecuado para que se produzca esa reactivación. Quizá no es el oponente que más motiva, pero el hecho de competir enEuropa, en un torneo que obligó a disputar dos previas, a adelantar la vuelta al trabajo, debe ser suficiente acicate para que los hombres de ‘Cuco’ salgan al campo a comerse al rival. Y más después de la calamidad firmada el sábado en La Rosaleda, tirando un partido que ya estaba ganado.

Solo dos triunfos

Si se mira la clasificación de la UEFA, marcha la escuadra de Yuriy Vernydub por detrás del Panathinaikos, eliminado por el Athletic en el play-off: en el puesto 132. Además, solo ha sumado dos triunfos en los 10 duelos que ha disputado en la competición ucraniana, con once goles a favor y los mismos en contra. Goleó al colista (5-0), y sorprendió a domicilio al Veres Rivne, cuarto. No obstante, acumula tres encuentros sin ganar, y no aterrizará en Bilbao en su mejor momento. El Athletic, por tanto, está obligado a ganar a esta escuadra. Por dos razones. Una, para evitar complicarse el futuro en un grupo con escaso pedigrí en esa competición que tanto ‘pone’ a los profesionales.

La otra, y también fundamental, para verse capaz de plasmar un fútbol más ilusionante e impactante del que se ha observado hasta el momento y convertirse en un conjunto que todavía no ha provocado ese cosquilleo prometido por Ziganda en su presentación en mayo. El jueves será el momento de dar un giro, de recuperar esas pinceladas vistas en algún partido de pretemporada, y en el cierre de la eliminatoria contra el Dinamo deBucarest. Porque, de lo contrario – es decir, si no se produce un triunfo ante el rival más débil de la Europa League, el estado de desconcierto se acrecentará.

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