El Athletic evita el contacto de Kepa con la afición

Kepa realiza ejercicios con balón en un césped encharcado junto al entrenador de porteros Imanol Etxeberria cuando sus compañeros ya estaban en vestuarios. / LUIS ÁNGEL GÓMEZ

A la espera de que se materialice la oferta del Madrid, entrena en solitario, lejos de las miradas de los hinchas

Miércoles, 3 enero 2018, 11:40

Kepa Arrizabalaga entrenó ayer en solitario en Lezama. El portero de Ondarroa, en el punto de mira del Real Madrid para este mercado de invierno, salió al exterior de las instalaciones cuando el resto de compañeros ya se habían retirado al vestuario tras una sesión protagonizada por la lluvia y el regreso de Óscar de Marcos. La marcha de la plantilla a la caseta hizo que los alrededor de 200 aficionados que seguían la primera práctica del Athletic en 2018 se alejaran de los campos y acudieran al aparcamiento reservado a los futbolistas para pedir autógrafos y tomar fotografías con los profesionales. Pues bien, ese fue el momento en el que internacional, que parece recuperado de las molestias en el tobillo derecho que le impidieron estar en el derbi y contra el Betis, saltó al césped acompañado de Imanol Etxeberria, preparador de guardametas rojiblanco. De esta manera, se protege al joven vizcaíno de una posible actitud hostil por parte de una hinchada que reparte culpas entre el jugador y la directiva de Josu Urrutia por su casi segura marcha del club este mes de enero. Se trata, por tanto, de esquivar que ocurran episodios desgradables, como en otros tiempos se produjeron con Fernando Llorente o Javi Martínez, por ejemplo.

Mientras tanto, Ibaigane aguarda a que la entidad de Florentino Pérez ponga en marcha su maquinaria y, en un primer paso, telefonee al palacio de Alameda Mazarredo para hacer una oferta por uno de los metas con mayor porvenir del universo fútbol. Recibirá una negativa el Madrid del órgano de gobierno del Athletic: «O la cláusula o nada», escuchará de su interlocutor. Entonces, se abonará la rescisión, fijada en 20 millones.

Después de que el pasado domingo, Kepa evitara el estacionamiento reservado a la primera plantilla y dejara su coche en el aparcamiento subterráneo para que no fuera captado por las cámaras, el vizcaíno ayer entrenó en solitario. El sábado ya lo hizo, solo que antes que sus compañeros. Y el mismo día de Nochevieja esperó a que se acabaran los quince minutos abiertos a los medios de comunicación para saltar al césped. Tras la sesión, pidió a Iturraspe que le llevara del vestuario al parking donde había dejado su vehículo, aunque este periódico captó su salida de Lezama.

Inminente

Olvidados a priori sus problemas en el tobillo, Kepa se entrenó ayer con intensidad bajo la lluvia a las órdenes de Imanol Etxeberria. Su sesión duró alrededor de 35 minutos, y se retiró con una sonrisa al vestuario, en las que pueden ser sus últimas horas en el Athletic. El Real Madrid, como ya adelantó este periódico en agosto, desea reforzar su portería con un profesional que, a sus 23 años, ya ha defendido la camiseta de La Roja. En un primer momento, la estrategia blanca pasaba por aguardar al verano, cuando el vizcaíno terminaba su contrato y se iría gratis. No obstante, Florentino Pérez y su cuerpo técnico consideran necesario reclutar de forma inminente a este joven que, según dijo Urrutia hace una semana en una rueda de prensa en la que colocó al jugador entre la espada y la pared y no descartó medidas disciplinarios en el caso de que no renovara, cuenta con una oferta del Athletic desde hace un mes en la que, según la versión del club, se satisfacen todas las pretensiones del meta de Ondarroa. De momento, no existe respuesta a ese último acercamiento y todo apunta a que, en las próximas horas, Kepa abandonará la entidad a la que llegó con 9 años.

Su casi seguro fichaje por el Madrid supondrá un duro golpe a la política de cantera del club y también al trabajo de fidelización de los jóvenes valores de un equipo que se nutre de un reducido mercado, que además tiene cada día un mayor número de competidores. Será también un mazazo para el presidente del Athletic que, dada la trascendencia de la negociación, se implicó de manera personal en las conversaciones. Y todo apunta a que sin éxito.

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