El Athletic no logró que se abriera la cubierta del campo

Efecto invernadero. Imagen de la cubierta del National Arena cerrada. / E. C.

El club rojiblanco pidió que no se jugara bajo el 'techo' debido al efecto invernadero que provocaba dentro de un estadio que era un horno

JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

El National Arena era un horno en la noche del jueves. Durante el día, los termómetros en Bucarest alcanzaron los 36 grados, agravados por una gran humedad. El estadio tiene un techo que puede abrirse o cerrarse según las necesidades. Antes del partido llovió en la capital rumana. Los jugadores del Athletic se encontraron con que la cubierta estaba clausurada, sin la posibilidad de que entrara aire.

El club rojiblanco pidió que se abriera. Argumentó que sobre el césped había un efecto invernadero que hacía muy complicado jugar. El club local dijo que no podía ser. Se excusó con que el sistema de apertura no funcionaba.

A los rojiblancos no les quedó otra que soportar el calor. «Era agobiante», dijo José Ángel Ziganda. Cada vez que hubo un parón, los jugadores se acercaron a la banda a por agua. Además, el hecho de que la cúpula estuviera cerrada permitió crear un ambiente más ruidoso en un estadio con poco más de 20.000 seguidores.

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