Lució el sol en San Mamés

El gol de Vesga ha sido suficiente para que el Athletic se reencuentre con la victoria. /Fernando Gómez
El gol de Vesga ha sido suficiente para que el Athletic se reencuentre con la victoria. / Fernando Gómez

El Athletic mantiene la buena línea que exhibió en Mestalla y rompe su mala racha con una justa victoria ante el Sevilla de Berizzo

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

El Athletic se ha quitado un gran peso de encima. Eran ya seis partidos consecutivos sin ganar y esa inercia negativa no podía prolongarse más sin que el proyecto de Ziganda comenzara a resquebrajarse. De hecho, ya habían empezado a verse algunas pequeñas grietas y a escucharse algunos crujidos sospechosos en su armazón. La victoria ante el Sevilla, en fin, era imprescindible y bien que se notó en la actitud de los rojiblancos, que se fajaron como un solo hombre para lograrla. El esfuerzo fue tremendo. Durante 95 minutos, San Mamés vibró con uno de esos choques trepidantes, llenos de acciones de interés, de escaramuzas y golpes de mano, de réplicas y contrarréplicas, durante los cuales el cuaderno de notas de los cronistas no da abasto y uno tiene que tomar apuntes hasta en la hoja de las alineaciones. Frente a tantos partidos somníferos de los últimos meses, lo del mediodía de este sábado fue pura adrenalina. ¡Si hasta acabó con una pequeña tangana tras el pitido final, como si la electricidad que se había venido acumulando no pudiera contenerse y tuviera que salir por alguna parte!

1 Athletic

Kepa; Lekue, Unai Núñez, Laporte, Balenziaga; San José, Vesga; Susaeta (Sabin Merino, m.90), Raúl García (Williams, m.70), Córdoba (Iturraspe, m.83); y Aduriz.

0 Sevilla

Sergio Rico; Corchia, Kjaer, Lenglet, Carole; Pizarro, N'Zonzi (Krohn Dehli, m.21), Franco Vázquez; Navas (Corchia, m.60), Correa (Muriel, m.77)y Ben Yedder.

El gol
1-0, m.40: Vesga.
el árbitro
Iglesias Villanueva (Galicia). Expulsó a un miembro del banquillo visitante, en el minuto 85. Además, mostró tarjeta amarilla a locales Aduriz (m.13), Córdoba (m.33), Unai Núñez (m.37), Vesga (m.85), Kepa y Laporte, ambos con el partido ya finalizado; y a los visitantes Lenglet (m.53), Correa (m.68), Franco Vázquez (m.79) y Muriel, este también con el partido acabado.
Incidencias
Partido correspondiente a la octava jornada de LaLiga Santander, disputado en San Mamés ante 40.197 espectadores. Entre ellos, unos 700 seguidores visitantes. Los jugadores del Athletic salieron con camisetas de apoyo a Iker Muniain, lesionado de gravedad en el último partido jugado en San Mamés.

En el cuaderno de notas nos vimos obligados a consignar un aspecto fundamental, muy esperanzador pensando en el futuro del Athletic: el equipo supo mantener el nivel competitivo que mostró en Mestalla. Y exactamente de eso se trataba. En aquel partido, los rojiblancos compitieron a un gran nivel y solo los imprevistos errores de Kepa le condenaron a la derrota. Este sábado, en cambio, el ondarrés volvió a ofrecer su versión buena, la de un porterazo que sostiene a los suyos y los salva cuando el rival está a punto de darte la puntilla. Dos paradas fenomenales en los minutos 35 y 39, una a Ben Yedder y otra a Carole, dieron oxígeno al Athletic y le permitieron irse al descanso en ventaja tras un gol de Vesga en el minuto 42. El centrocampista alavés, una de las debilidades del ‘Cuco’, supo mantenerse en la estela de Valencia. Una buena noticia. Necesita acelerar su juego, circular más rápido, pero su puntualidad en la llegada no se discute.

Ese 1-0, que pudo caer para cualquiera de los dos lados y cayó para los de casa, tuvo un efecto enorme. Animó a los rojiblancos, que estuvieron muy serios en defensa y muy intensos en todas las disputas. Algunos de ellos, como Susaeta, corrieron una maratón. O dos. Al Sevilla, por el contrario, le dejó muy tocado. Fue como si se le traspapelara todo su discurso. Pensándolo bien, es probable que hasta Berizzo se viniera un poco abajo, recordara el partido de la pasada temporada con el Celta y se convenciera de que quizá está destinado a perder en San Mamés, de la misma manera que otros están destinados a la vida monacal o a ser tragafuegos de circo.

El partido fue lo que se esperaba. Bastó con observar a las dos escuadras en formación, posando delante de los fotógrafos, para tener muy claro lo que se nos venía encima. Iba a ser uno de esos partidos que suenan como un martillo en el yunque. Un trabajo duro. Ni Athletic y Sevilla estaban dispuestos a arriesgar más de la cuenta con el balón, de manera que el juego no tardó en convertirse en un pulso tenso de disputas por arriba y por abajo, de choques y cruces. De chispas. Si a los rojiblancos les costaba un mundo maniobrar frente a la guardia de ‘corps’ que había montado Berizzo con N’Zonzi y Pizarro por delante de los centrales, los andaluces sufrían también con el engranaje de Ziganda, que no dudó en apostar ayer por los kilos y los centímetros de San José y Vesga.

Lesión de N’Zonzi

Era muy difícil transitar por el campo. Estaba lleno de alambradas imaginarias. De manera que había pocas ocasiones y las que llegaban eran casi accidentales. El Athletic, por ejemplo, estuvo a punto de adelantarse en el minuto 13 tras un saque de banda que acabó peinando Raúl García. El balón lo despejó Sergio Rico y pegó en el brazo de Carole. Iglesia Villanueva no apreció voluntariedad. A Aduriz se lo llevaban los demonios. Era muy consciente de que, ante este Sevilla blindado, hay que aprovecharlo todo y que una decisión arbitral de ese tipo podía cambiar de forma radical el paisaje del partido. Así se demostrado en el arranque de la segunda parte, cuando el colegiado gallego dejó sin señalar un penalti claro de Corchía, que desvió con el brazo un disparo a puerta de Raúl García. Podría haber sido el 2-0.

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El Sevilla perdió a N’Zonzi a los veinte minutos por lesión. El impacto que tuvo su marcha fue de lo más llamativo La presencia en el campo del francés es tan imponente que su ausencia parece trastocarlo todo. Y más si quien entra en su lugar es Krohn Dehli, un futbolista diferente, dinámico e incansable, tenaz como un sabueso, de esos que no para de correr ni cuando se va a los vestuarios. Así las cosas, en el campo se pasó de una férrea guerra de posiciones a un intercambio de golpes de lo más emocionante. El Sevilla tomó el mando y, por un momento, pareció que iba a doblegar al Athletic, pero los de Ziganda resistieron aferrados a Kepa y a un carácter competitivo de lo más saludable.

En este sentido, el de la convicción colectiva, los rojiblancos estuvieron por encima de los sevillanos, que ya es estar. El equipo de Berizzo se desinfló de mala manera en la segunda parte. La impresión es que le falta un ‘killer’, que arriba tiene jugadores bonitos pero poco efectivos. Otros, Nolito por ejemplo, están en una baja forma escandalosa. Se ve que su regreso a Sevilla y a Sanlúcar desde Manchester le ha hecho demasiado feliz. Kepa, de hecho, apenas tuvo trabajo en una segunda mitad en el que el Athletic fue mejor de cabo a rabo. Mereció el gol de la tranquilidad. Especialmente Vesga, que envió un balón al poste en el minuto 58. Hubo que apuntarlo en el cuaderno de notas. Como las buenas vibraciones de Córdoba, con algunos lujos incluidos, la fortaleza de Núñez, la manera de asentarse de Lekue tras un comienzo dubitativo... Resumiendo, que lució el sol en San Mamés. Y falta hacía.

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