El Barakaldo deja en mal lugar a los meritorios del Athletic

Los jugadores del Barakaldo celebran la primera diana de la noche contra el Athletic, obra de Alain./Manu Cecilio
Los jugadores del Barakaldo celebran la primera diana de la noche contra el Athletic, obra de Alain. / Manu Cecilio

El empuje de los locales les permite arrancar un empate en la última jugada en el partido de su centenario

JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

El Barakaldo vivió una noche emotiva. El sueño de jugar el partido del centenario se cumplió. Lo hizo ante el Athletic, el rival que deseaba. Y podrá decir que además no perdió, uno de esos detalles que queda en la historia del club.

Los jugadores de Larrazabal dieron la talla y se llevaron un más que merecido empate. Su empuje hizo sudar tinta a los suplentes rojiblancos. Pasaron de creer que el triunfo era un trámite a verse incapaces de consolidarlo en el tramo final.

Lasesarre no se llenó, pero los que acudieron vivieron una gran noche de fútbol entre los dos clubes representativos de las ciudades más pobladas de Bizkaia. ‘Cuco’ Ziganda llevó un equipo que no parecía estar a la altura del acontecimiento. La mitad de su lista la formaban jugadores del filial. Los del primer equipo, porteros y Lekue aparte, eran suplentes.

2 Barakaldo

Txusta (Viorel, m.46), Son, Etxeba, Álex Pérez, Galán, Iru (Cerrajería, m.66), Cuerva, Ito, Alain (Baba, m.66), Sergio García (Jaume Pol, m.66) y Buenacasa.

2 Athletic

Herrerín, Lekue (Sillero, m.46), Etxeita (Unai Bilbao, m.46), Óscar Gil, Saborit (Andoni López, m.70), Beñat (Nolaskoain, m.70), Tarsi, Muñoz (Guruzeta, m.46), Aketxe, Sabin Merino y Kike Sola (Asier Benito, m.80).

Goles
0-1, m.16: Sabin Merino; 0-2, m.29: Beñat; 1-2, m.51: Alain (de penalti); 2-2, m.90: Unai Bilbao (propia puerta).
Árbitro
González Esteban.
Incidencias
Partido del centenario del Barakaldo. 3.500 espectadores.

La nota general para el Athletic es mala. A un equipo de meritorios se le pide más nervio que el que tuvo el rojiblanco en la segunda parte. Se vieron sobrepasados por el empuje de los gualdinegros. Es uno de esos misterios del fútbol, como hay ocasiones en la que jugadores que necesitan reivindicarse dejen pasar oportunidades como las de anoche. Si Ziganda buscaba algún motivo para mantenerlos a la sombra, lo encontró en Lasesarre.

Sabin Merino anotó el primer gol. Su participación es escasísima esta campaña. Apenas 70 minutos en tres partidos y solo en uno de ellos (Las Palmas) fue titular. Causa perplejidad porque era uno de los indispensables para Ziganda en el filial. Bajo su tutela anotó 21 goles en dos cursos antes de ganarse el derecho a subir al primer equipo. ‘Cuco’ lo ve de otra manera. Le pide un paso al frente. No lo ha dado en los partidos oficiales. Anoche tuvo intuición para cazar en el área una pelota que llegaba desde la banda derecha y convertirla en el 0-1 con un cabezazo. Fue su única ocasión de envergadura. Poco bagaje para reclamar más minutos. Algo parecido se puede decir de Kike Sola. Remató más veces, pero sin puntería.

Beñat lleva un curso dubitativo. Arrancó como titular, pero Ziganda le ha orillado en las últimas semanas. Ayer, junto a Tarsi, volvió a la sala de máquinas. Una falta al borde del área llevó a la zona de lanzamiento al mediocentro y a Aketxe. El lanzador de siempre contra el que acaba de llegar con una excelente hoja de servicios en estas jugadas en el Cádiz. Los galones se impusieron. Lanzó el de Igorre y firmó el 0-2. Fue lo más reseñable que hizo.

Aketxe es otro con el que el entrenador cuenta menos de lo que se esperaba. Ha participado en seis partidos, pero ninguno de titular. La grave lesión de Muniain abre un horizonte en la media punta. Hay un hueco como recambio de Raúl García. Al zurdo de Romo no le gusta salir al campo cinco minutos y ser examinado en cada jugada. Anoche tuvo tiempo en Barakaldo. Estuvo demasiado intermitente.

1. Iñigo Muñoz, jugador del Bilbao Athletic, salió como titular y dispuso de los primeros 45 minutos.2. José Ángel Ziganda y Aitor Larrazabal, técnico de los fabriles, se saludan en Lasesarre. 3. Kike Sola trata de ganar la posición en una jugada a balón parado.

El Barakaldo ha construido su leyenda sobre su capacidad para la lucha. Los motores de sus jugadores nunca se paran. El combate con ellos está asegurado en todo momento. Verse por detrás en el marcador no amilanó a los fabriles. El penalti de Saborit a Ito que Alain transformó les hizo creer. A partir de ahí, los gualdinegors ofrecieron un despliegue físico muy por encima de lo que se espera de un equipo que está dos categorías más abajo que el rival.

El Athletic se puso en modo contemporizador. Beñat no jugó el tramo final del encuentro y Aketxe lo pagó en forma de menor suministro desde la zona media. Los gualdinegros se lanzaron a por todas. Ziganda ordenó cambios y su equipo acabó con más jugadores del filial que de la primera plantilla. Pero no vale de excusa. Los de Larrazabal dominaban desde la reanudación. La fiesta acabó de la mejor manera posible para ellos. No se doblegaron ante el Athletic en su centenario.

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