Las 100 batallas de Raúl García

El mediapunta se hará centenario hoy con la camiseta del Athletic convertido en uno de los grandes referentes del equipo

Las 100 batallas de Raúl García
MANU CECILIO
ROBERT BASIC

A día de hoy, y dejando al margen la contratación en diferido de Ander Capa, Raúl García sigue siendo el último fichaje del Athletic. Han pasado más de dos años desde que Ibaigane anunciara a finales de agosto de 2015 –concretamente el día 30– que había llegado a un «principio de acuerdo» con el Atlético para el traspaso del mediapunta internacional. El viejo deseo del club por fin era una realidad y el navarro mutó de indio a león, condición que le sienta como un guante y a la que no tardó nada en acostumbrarse. Casa perfectamente con su carácter volcánico y visceral en el terreno de juego, donde se le quiere u odia, sin medias tintas, rasgo de una personalidad agresiva que se suaviza y desaparece cuando se apagan los focos. «Soy una persona que necesita ganar y al final eso se traduce en esa energía», comentaba en una reciente entrevista con este periódico sobre sus continuas protestas y rifirrafes en la cancha, donde actúa como Raúl García. Fuera es simplemente Raúl, hijo, padre, marido y amigo. Hoy, contra el Sevilla, su versión profesional y deslenguada cumplirá 100 partidos con la camiseta rojiblanca y lo hará con un único propósito: ganar.

Sus cifras

10:
millones pagó el Athletic al Atlético por el navarro en 2015.
2019:
Es el año en el que acaba contrato. Su cláusula es de 40 millones.
29:
goles entre Liga (19), Europa (6) y Copa (4) en 99 partidos.

El mediapunta era uno de los jugadores a los que más manía tenía la afición del Athletic, implacable con él cada vez que pisaba el césped de San Mamés con Osasuna y Atlético, hasta que aterrizó en Lezama. Se ganó el respeto y el cariño de todo el mundo en un abrir y cerrar de ojos y lo que antes eran pitos y abucheos pasaron a ser aplausos y alabanzas. Después de su primer entrenamiento a las órdenes de Ernesto Valverde, una multitud le esperaba a la salida del párking del primer equipo. El navarro se bajó del coche, firmó autógrafos, se sacó fotos, estrechó manos y dio las gracias a los que le decían «bienvenido». Estuvo una hora allí y no se marchó hasta que el último de los presentes no fuera atendido. Entonces, y solo entonces, reanudó la marcha y dejó atrás un Lezama prácticamente vacío.

Al igual que con los aficionados, Raúl García tardó una fracción de segundo en hacerse con el vestuario. Cuando entró «pisaba con autoridad», según comentaba uno de los jugadores que le vieron llegar y saludar, y en seguida encajó en su nueva realidad. Es más, se volcó con los jóvenes y ‘apadrinó’ a más de uno de ellos, siempre con la intención de enseñarle los distintos perfiles de la profesión. «Hay que ayudarles desde la experiencia que uno tiene porque ahora van a vivir momentos que nosotros ya hemos vivido», dijo en una conversación con este periódico, implicado al máximo con las perlas que llegan y se forman en Lezama. «Aquí tenemos la suerte de que vienen bastante aprendidos», apuntó concretamente sobre los casos de Unai Núñez e Iñigo Córdoba.

Susto del corazón

En poco más de dos años, el mediocentro no solo se ha convertido en un futbolista clave en el engranaje rojiblanco, sino también en una voz autorizada y escuchada en el vestuario. Es verdad que no atraviesa por su mejor momento y que su fútbol ha sufrido un bajón, alejado del nivel que dio el pasado curso, pero siempre es bueno tenerle al lado y más en los momentos delicados, como el actual. Es entonces cuando todas las miradas buscan a gente como él y Aduriz, entre otros señalados, y deben ser precisamente ellos los que tiren del carro y desbrocen el camino de dudas y temores. El navarro reconoce que «hay equipo para jugar mejor, pero quiero dar un voto de confianza al míster porque no ha habido mucho tiempo para trabajar», dijo en alusión a las previas europeas y un calendario infernal.

Datos personales

Raúl García:
Nació en Pamplona y el pasado 11 de julio cumplió 31 años. Está casado y tiene una hija. Volverá a ser padre dentro de unos meses.
Trayectoria:
Llegó a Osasuna en 2004 y tres años después se marchó al Atlético, donde completó ocho temporadas hasta su incorporación al Athletic.
En el Athletic:
Llegó en verano de 2015, justo después de la conquista de la Supercopa. Ha jugado 99 partidos entre Liga (73), Europa League (21) y Copa (5).

Raúl García hizo una buena primera temporada con el Athletic, en la que marcó 10 goles en la Liga, tres en la Copa y uno en Europa. Pero en verano de 2016 llegó el susto en forma de un parte médico que aconsejaba prudencia. El mediapunta, según desveló el club, sufría una «leve alteración electrocardiográfica» y su corazón le ordenó parar. Lo hizo, y en menos de tres semanas se le vio entrenarse de nuevo con sus compañeros y pelear cada balón como si fuera el último. Se apresuró a aclarar que no se trataba de nada grave y que no tendría ningún problema de seguir compitiendo al máximo nivel, como a él le gusta. «En el momento en el que pierdes la pasión no tiene ganas de venir aquí –Lezama, San Mamés...–, y eso es precisamente lo que te da vida».

En unos días se hará centenario con la camiseta del Athletic y la sudará con más o menos acierto, pero la sudará. Empezará a protestar en el túnel de vestuarios como siempre y luego mantendrá encendidos diálogos con los sevillistas, sin olvidarse del árbitro. «A pesar de querer reformar mi carácter en el campo es algo difícil. Soy muy competitivo», se explicaba. Y así seguirá hasta el final, en los momentos buenos y malos de forma, tenso en el campo y relajado fuera. Dentro es Raúl García, fuera sencillamente Raúl.

Laporte también está de enhorabuena: 150 partidos en la Liga

Raúl García no será el único jugador del Athletic que celebre una efeméride el sábado contra el Sevilla. Si el navarro está a punto de librar su batalla número cien como futbolista rojiblanco, Aymeric Laporte subirá a 150 sus participaciones en la Liga. El central francés cumplió hace nada 200 encuentros con el escudo del club bilbaíno cosido en el pecho y ahora redondeará sus cifras en el torneo de la regularidad. Esta última palabra es la que define precisamente al defensa de Agen, al menos en cuanto a su presencia en el once, porque es el único futbolista de la plantilla que no se ha perdido ni un segundo en lo que va de temporada. José Ángel Ziganda ha rotado a todo el mundo menos a él, una pieza irremplazable en la línea de cuatro de atrás. El galo totaliza 1.170 minutos entre los siete compromisos ligueros (630) y los seis europeos (540), y todo hace pensar que solo una sanción o lesión podría apartarle de los terrenos de juego.

Laporte debutó con Marcelo Bielsa ante el Hapoel en noviembre de 2012 y en Liga lo hizo 11 días después, contra el Celta en San Mamés. Desde entonces se ha convertido en un fijo y hace no mucho en el jugador mejor pagado de la plantilla y con la cláusula más alta. Ahora es de 65 millones y a partir de la próxima temporada subirá a 70.

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