Berizzo: «Quiero ser parte del sentimiento Athletic»

IGNACIO PÉREZ | PABLO DEL CAÑO

El 'Toto' define como un «honor» entrenar a los rojiblancos y dice que afronta el «reto de defender los valores comunes» que comparte con la institución bilbaína

Robert Basic
ROBERT BASIC

Eduardo Berizzo estaba en el lugar adecuado para hablar de emociones. Son una herramienta poderosa que además se multiplica en el mundo rojiblanco, entre cuyas paredes se rinde culto a la singularidad, diferencia, historia. «Quiero ser parte de este sentimiento», disparó justo en el centro del corazón rojiblanco el nuevo entrenador del Athletic, quien fue anunciado ayer por la mañana y presentado por la tarde en San Mamés. «Es un honor estar aquí y un reto enorme defender los valores comunes» que, a su juicio, comparte con la institución bilbaína. En su puesta de largo, acompañado por el presidente Josu Urrutia, habló de la «pasión y trabajo», de las ganas de vencer una y otra vez, de su idea de esculpir un «Athletic mejor», de la grada –«no hay equipo que gane desconectado de su afición»– y de Marcelo Bielsa, el hombre que le hizo lo que es hoy.

La sombra del rosarino es alargada y se colaba por las cuatro esquinas de San Mamés. Hablaba Berizzo y el recuerdo de un hombre singular flotaba en el aire, lo perfumaba de un aroma seductor y remitía a un pasado intenso, vertiginoso, duro, conectado ahora con el futuro y con su 'alter ego' vestido completamente de negro, elegante, educado, de verbo fácil. «Es un espejo en el que me miro, el constructor de mi manera de entrenar», comentó el nuevo técnico rojiblanco, consciente de que la sombra de su maestro le acompañará para siempre. «Él es cada vez más inteligente y yo cada vez más torpe», respondía cuando se le preguntaba por las similitudes y las diferencias que le unen y separan de un 'loco' que dejó huella en Bilbao. Él acaba de pisarlo. «Siempre estaré en desventaja con Marcelo», acotó el 'Toto', quien pidió consejo a su mentor sobre la conveniencia de adherirse a un club que nada a contracorriente. Le dijo que saltara al agua.

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Fue Urrutia quien definió la figura de Berizzo. La tenía esculpida en la cabeza hace tiempo porque, según confesó, las referencias que le llegaban eran inmejorables, ajustadas a sus requisitos y su forma de pensar. El deustoarra desveló que había consultado a Bielsa y a Valverde, además de otras personas de fútbol, y el semáforo siempre estaba en verde. «Creemos que nos va a ir bien», deslizó. El preparador de Cruz Alta añadió que tenía «mucha ilusión de pertenecer a un club» como el rojiblanco. «Venías aquí como rival y percibías una energía especial. Jugué buenos partidos contra el Athletic y no sé por qué; siempre terminé perdiendo, y sé por qué», apostilló, sin entrar a valorar el legado dejado por José Ángel Ziganda. Elegante, evitó destripar una temporada ruinosa y solo se permitió la licencia de decir que el resultado «invitaba a una reacción». Y la reacción es él, un entrenador con personalidad y estilo propio –insistió en este aspecto, sin renegar jamás de las enseñanzas de Bielsa– que viene solo para un año –no hay cláusulas que permitan una renovación automática– y que pretende dotar a los rojiblancos de un sello exclusivo. «Quiero un equipo protagonista, que va a por el rival, que manda con el balón, y quiero un sistema defensivo que permita atacar con confianza y seguridad. La idea de juego es lo más importante».

Fichajes

Berizzo aseguró que «aún» no ha solicitado fichajes a Urrutia y mostró su conformidad con las llegadas de Ander Capa y Cristian Ganea. «Me agradan los dos». Cuando se le preguntó por Ander Herrera y Fernando Llorente, el argentino levantó uno de esos muros que tanto gustan a su presidente. «Es aventurado e imprudente hablar de nombres. Desnudan tus planes, encarecen operaciones... Son dos grandes futbolistas que a cualquiera le gustaría tener», comentó sobre el delantero y el centrocampista, aunque dejó claro que se trataba de una valoración genérica que en ningún caso suponía una reclamación. «No les he pedido», reforzó su mensaje.

Avanzó que confeccionará un plantel de 25 hombres y que echará mano del filial. «Tengo un conocimiento amplio del primer equipo y del B (Bilbao Athletic). Debemos ajustar la mirada para hacer un grupo sólido donde todos se sientan protagonistas. Me gustan los jugadores jóvenes y mi intención es brindar una oportunidad a la gente que se lo merezca». Berizzo reconoció que está «empapado de las ideas futbolísticas» de Bielsa, aunque quiso significar que él es él, esculpido por su maestro pero libre. «Cada uno tiene su personalidad, su método, su estilo. Yo entreno a mi manera». ¿Y con qué objetivo viene? «Hacer sentir a la afición. Ojalá el año que viene pueda decir que lo he cumplido». Él no lo sabe, pero ahí fuera la gente ya está esbozando una sonrisa.

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