Bingen Arostegi, ayudante de Ziganda: «Nunca pensé en dimitir y creo que 'Cuco' tampoco»

Bingen Arostegi, con Ziganda en Lezama. /Ignacio Pérez
Bingen Arostegi, con Ziganda en Lezama. / Ignacio Pérez

El segundo entrenador del Athletic defiende que el cuerpo técnico luchó hasta el final en una agria temporada:«No bajamos los brazos», asegura

ROBERT BASIC

A sus 48 años, Bingen Arostegi ha conocido el lado oscuro del fútbol de élite. Malos resultados, lesiones de gente importante, soledad en medio de la tormenta, silbidos en su propia casa, pañoladas, críticas. Cuando José Ángel Ziganda le nombró su segundo y le sentó a su lado en el banquillo de San Mamés, los sueños de este bermeano pausado y tranquilo se hicieron realidad. Desbordaba ilusión y ganas, estaba en una nube e imaginaba cosas preciosas. Las veía, casi las tocaba. Pero todo se torció muy pronto y el Athletic de sus amores, el club de su vida, sufrió un calvario. Él también, siempre discreto y en silencio, al lado del hombre que le dio la oportunidad de acompañarle en un viaje apasionante. Fuera ya del paraguas rojiblanco, Arostegi transita por las aristas de una campaña amarga y en la que nada salió como debía.

– Ha pasado más de un mes desde el final de la Liga y su adiós definitivo al Athletic. ¿Tiempo suficiente para ordenar las ideas y analizar lo ocurrido?

– He intentado desconectar, pero es difícil. Piensas siempre y al final la situación es la que es. Llevas un montón de años (en el Athletic) y de repente dejas de estar. He pensado mucho, pero siempre intentando ser reflexivo y analizar lo bueno y lo malo de la experiencia.

– ¿Por qué tuvieron un año tan malo?

– El fútbol son los resultados. La situación no fue la que nos hubiese gustado a todos y los resultados no fueron los esperados. Desde el principio todo empezó muy rápido, Europa, previas... Nos costó. Pensábamos que el equipo iba a reaccionar e incluso en el último mes y medio seguíamos creyendo que podíamos engancharnos a Europa.

– ¿Cómo veía a Ziganda a lo largo de la temporada?

– Con muchas ganas y dedicación, con la misma capacidad brutal de trabajo como en el Bilbao Athletic. En ningún momento bajó los brazos, ni él ni nosotros. Incluso en el último mes, cuando estábamos descartados de la lucha por Europa, quisimos terminar bien y dar una alegría a la gente. Pero en el fútbol vives de los resultados y si no los tienes todo lo demás queda en un segundo plano.

– ¿En algún momento de la temporada Ziganda pensó en dimitir?

– No tengo conocimiento de eso. No sé si lo pudo llegar a pensar a nivel personal. Le veía con una fortaleza increíble y yendo cada día a Lezama con muchísimas ganas. Sabíamos que era un reto chulo, pero difícil. En mi cabeza no entraba la posibilidad de renunciar. Hubo momentos duros y dabas más vueltas de las debidas a la cabeza. Pero por mi cabeza no ha pasado ese pensamiento, y creo que por la de 'Cuco' tampoco.

– ¿Se han sentido apoyados por el club y la plantilla?

– El club nos dio la oportunidad y estamos agradecidos. Podían haber traído a otro entrenador. Teníamos dos años de contrato y los resultados fueron los que fueron. Podían habernos echado el día del Formentera y no lo hicieron. Hubo partidos en los que se nos pitó, pero es que en San Mamés no jugamos bien. A los de casa se nos pide más y la paciencia no es la misma.

– ¿Cómo era su relación con los jugadores? ¿Tenían 'feeling'?

–La relación personal es correcta y buena. A muchos de los jugadores les conocía de las categorías inferiores. No tengo queja.

– ¿Cuál fue el peor momento de la temporada?

– El día del Formentera. Teníamos mucha ilusión en la Copa y que nos eliminen así…

Descansar y recapacitar

– ¿Algo positivo que le gustaría rescatar?

– Ha sido una experiencia impresionante. He estado muchos años en Lezama y el Athletic y 'Cuco' me dieron la oportunidad de estar en el primer equipo. El Athletic es el equipo mi vida. A nivel colectivo, llegamos a octavos en Europa y hubo un buen inicio en la Liga. Ver arriba a Núñez y a Córdoba me parece positivo, y también comprobar cómo ha crecido Kepa.

– A pesar de todo, ¿la experiencia ha merecido la pena?

– Sin duda. El segundo día de no estar en Lezama ya lo echaba de menos. Hubo momentos duros, claro, pero me quedo con lo bueno. ¿Cuántas personas pueden decir que han tenido la oportunidad de entrenar al Athletic? Soy mejor entrenador que hace un año.

–¿El Athletic le ha ofrecido seguir vinculado al club? ¿Regresar a las categorías inferiores?

–No. Nos dijeron que 'Cuco' no seguía y nosotros tampoco.

– ¿Y ahora qué? ¿Cuáles son sus planes de futuro?

– Toca descansar y recapacitar, valorar y analizar si llega alguna oportunidad. Y si no hay nada seguiré formándome para ser mejor entrenador y estar preparado.

– ¿Qué le duele más: la mala temporada del Athletic o salir del club de su vida?

–Las dos cosas. No tengo un aparato que pueda medirme el umbral del dolor. Cuando llegué al primer equipo sabía que era una oportunidad con fecha de caducidad.

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