BROMITAS, LAS JUSTAS

Aduriz se queja de una falta señalada./
Aduriz se queja de una falta señalada.
Jon Rivas
JON RIVAS

San Mamés ya ha decidido: bromitas, las justas. Ya no está para tonterías. Si lo de Villarreal fue un espejismo, que sepan los futbolistas y su entrenador que tendrán que pagar la factura correspondiente si lo que hacen sobre el césped no satisface a la grada. Ya que no aprueban los exámenes, por lo menos que les salgan los colores.

Gran parte de la hinchada cree que se ha terminado el tiempo de las adhesiones incondicionales, del dar y no recibir, porque a estas alturas de temporada, cuando el equipo rojiblanco sólo se juega la dignidad, ya es hora de ofrecer algo más a quienes son fieles pero no idiotas.

Quedó claro en la triste primera parte frente al Deportivo que todo lo que se escuchó durante la semana, después del buen partido en Villarreal, era palabrería. El contrato verbal que firmaron Ziganda y los futbolistas para acabar la temporada a buen nivel es papel mojado. Nada de nada, una lástima. Fue uno de los espectáculos más sombríos que se han presenciado en San Mamés en toda la temporada, y eso que hay bastante material para elegir.

Así que después de que en un cuarto de hora el Deportivo marcara dos goles y que estuviera a punto de hacer el tercero en el descuento de la primera parte, la bronca fue de órdago. No se merecían otra cosa los protagonistas, que fallaban como escopetas de feria ante un equipo que, incluso con los tres puntos, lo tiene complicadísimo para salvar la categoría.

Pero a esta afición del Athletic ya la definió con precisión Marcelo Bielsa: «Es tan ingenua, ¡tan ingenua!», que al menor atisbo de reacción con el comienzo de la segunda parte, respondió con una generosidad total. Marcó Raúl García, le anularon otro gol legal; respondió el Deportivo con el tercero en una acción lamentable de Beñat, y aún así siguió animando. Más todavía después del gol olímpico de Susaeta, el segundo que consigue con el Athletic.

Y así hasta el final con la fe del carbonero en cuanto el equipo responde un poquito. Pero que se olviden los hombres de Ziganda. Sólo consiguieron maquillar un poco el resultado y poner en apuros a un equipo flojito que patalea debajo del agua para no ahogarse. Se salvaron de la bronca del final. Sólo eso.

El Deportivo de ayer no es el Superdépor de otras épocas y aún así le hizo un roto al Athletic, como también se lo hizo la Unión Deportiva Las Palmas. Entre los tres equipos que están en el pozo, le han ganado al equipo rojiblanco nueve puntos. Como para estar pasando apuros en la zona baja y fiarse del gol average.

Pedíamos desde hace semanas terminar la temporada con dignidad, pero ni eso. Quienes aún hablaban de Europa vendían una burra coja y sin dientes, y uno de los colistas nos volvió a dejar sin respuestas. Esperemos que esta vez sí, de verdad, la entelequia europea se olvide, y que ni Ziganda ni los jugadores vuelvan a decir eso de que, mientras matemáticamente se pueda, seguirán peleando. Que peleen por dar alguna satisfacción a la afición rojiblanca, esa que es ingenua, y que sabe cuándo dar el do de pecho, pero a la que tampoco es tan fácil engañar con trucos de trilero. Bromitas, las justas, que si no, San Mamés puede ser un infierno en los partidos que restan en casa. Olvidemos ya Villarreal. Aquello fue como la Primitiva. A veces toca, pero no todos los días.

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