Calor, cariño y comprensión

Si el equipo no se quiere atascar y ser muy previsible con centros desde demasiado atrás, tendrá que arriesgar en jugadas individuales

Julen Guerrero
JULEN GUERRERO

Después de cuatro partidos consecutivos sin ganar, logrando solo un punto de los últimos 12 en juego, ganar hoy frente al Sevilla puede suponer algo más que tres puntos. La necesidad de dar un giro al momento en el que nos encontramos, cambiando la dinámica de resultados, en el que una victoria pueda suponer un punto de inflexión que permita coger un poco de aire y algo de seguridad. La confianza, me temo, tiene otros componentes añadidos más allá del resultado y requiere de una construcción diferente.

Al Athletic, históricamente, no le ha quedado mas remedio que convivir con las pérdidas. En este caso, la de Iker Muniain va para largo. Aprender a convivir supone que nuevos jugadores puedan tener el espacio para reivindicarse y que nuevos estilos puedan aparecer sin perder la identidad en el juego. Es innegable que con la desgraciada lesión de Iker el Athletic pierde no solo mucho juego interior, sino a un jugador que parecía estar teniendo una presencia más allá de lo táctico, influyendo muy positivamente en el ‘subconsciente colectivo’. Pero no nos queda otra que aceptar su pérdida. Sin duda, la mejor manera de afrontarla sería con una victoria.

Y en este punto, todo hace indicar que la mejor forma de generar situaciones de gol es por las bandas. Con Williams y Córdoba abiertos, dando amplitud y profundidad, el equipo tiene en ellos un gran recurso para llegar a la línea de fondo e intentar generar centros hacia Aduriz y Raúl García. También será importante la colaboración de los laterales, con apoyos e incorporaciones, para tener alternativas y generar una mayor incertidumbre en el rival. Es quizás una de las armas que más estoy echando de menos esta temporada.

Williams y Córdoba, que adquieren en estos momentos posiblemente un mayor protagonismo en el equipo, necesitan el calor, cariño y comprensión tanto de sus compañeros como del público. Si el equipo no se quiere atascar y ser muy previsible con centros desde demasiado atrás, perpendiculares y que sean fáciles de defender, siendo esos balones un caramelo para las defensas, tendrá que arriesgar en jugadas individuales.

Y ese riesgo tiene un precio: No siempre esa jugada sale, pero no por ello debes dejar de intentarlo. La resiliencia (o capacidad para adaptarse positivamente a las situaciones adversas) es un buen indicador del grado de confianza de los individuos. Aún así, es importante que se les arrope, incluso que se les anime a volver a intentarlo. El equipo necesita de esa profundidad por bandas para que el rival se sienta al límite de manera constante.

Será importante que, además de ganar la línea de fondo, sean capaces de sacar buenos centros, y aunque no todos lo serán esperemos que alguno acabe en el fondo de la red. Por lo general, la insistencia suele tener premio y en el área habrá dos grandes rematadores como Aduriz y Raúl García dispuestos a aprovecharlo. Incluso Williams y Córdoba tienen que llegar al remate cuando el centro venga desde el lado contrario, también tienen que ser autoexigentes y valientes en este aspecto.

El punto de inflexión pasa por olvidarse de lesiones, renovaciones y últimos resultados. Hay que centrarse en los recursos que tiene el equipo. ¡San Mames tiene que rugir!

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