Cierto aire de desesperación

Urrutia no fue claro del todo desde el púlpito de Ibaigane, o tal vez esté equivocado y en esta ocasión fue más transparente que nunca y contó todo lo que sabe sobre la negociación con Kepa

Cierto aire de desesperación
Jon Rivas
JON RIVAS

«Zorionak eta urte berri on». Ése fue el mensaje que más se entendió, pero para eso no hace falta convocar una rueda de prensa ni situar a los pretorianos en primera fila, como si la declaración institucional pudiera soliviantar a los periodistas de tal forma que provocaran una revuelta en los bajos del palacio de Ibaigane, que no fue el caso. El «Zorionak eta urte berri on» lo podemos leer por las calles en cualquier escaparate, antes de que los carteles de rebajas lo invadan todo.

Felicidades y un buen año nos desea el presidente del Athletic desde el púlpito del palacio en el que Jesús Guridi, maestro de Capilla de la Catedral de Santiago en Bilbao, tocaba el órgano para solaz de la familia Sota cuando aún no había televisión para entretenerse. Pero Urrutia, traje azul, corbata morada -que según los entendidos en la materia comunica confianza a los demás- no comunicó mucho más salvo apuntar un cierto cambio de postura, rayana en la desesperación, con el asunto de la renovación de Kepa Arrizabalaga.

Fue un alegato para eludir responsabilidades. Tal vez no las haya, pero aprovechó el presidente para reconocer que el Athletic está dispuesto a darle al portero todo lo que pide y que, de hecho, así ha sido. Que la respuesta a sus representantes es sí a todo, y lo que parece reconcomer al club es que un mes después de rendirse con armas y pertrechos todavía no tienen una contestación. Es Kepa el que debe responder, dice entre líneas Josu Urrutia. Hemos tirado la casa por la ventana para convencer al jugador, pero no escuchamos el eco a nuestra proposición.

Así que pese a la corbata morada -que se asocia con el dominio de la situación- no resulta difícil leer cierto grado de ansiedad en el estado de ánimo de Urrutia. Es comprensible después de 15 meses de negociación, tira y afloja. Dice el presidente que no es un asunto comparable al de Llorente o al de Amorebieta en cuanto a la resolución de los plazos y, sin embargo, trata de tranquilizarse a sí mismo y a la parroquia rojiblanca cuando sí hace un símil con Llorente, con el que no ve diferencias de matiz por el hecho de que uno sea riojano y el otro vizcaíno. Es decir, el modelo no está en crisis, los tiempos de globalización no afectan al Athletic y ahí está Iñaki Williams para desmentirlo con sus pruebas de amor al club.

Reconcome al club que un mes después de haberse rendido a las pretensiones del portero no haya contestación

Pero Kepa aún no ha dado su respuesta, y ante esta situación es comprensible que el mensaje de paz y felicidad para el próximo año, en las últimas palabras institucionales de 2017, sea lo más claro que dijo Urrutia durante su intervención de tres cuartos de hora. Lo que no trajo el Olentzero aún puede llegar en Reyes, aunque se nota cierta desesperanza, como la del niño que espera encontrar una bicicleta bajo el árbol el día 25 y se tiene que conformar con un jersey y una caja de bombones, por mucho que todavía quede el mes de enero.

Urrutia no fue claro del todo, o tal vez esté equivocado y en esta ocasión fue más transparente que nunca y contó todo lo que sabe. Por eso, quizás, ese tufillo de ansiedad.

Por cierto, en lo de la corbata morada no me hagan demasiado caso. Lo he leído en un reportaje en el que ponían de ejemplo de comunicar confianza a los demás a Arnold Schwarzenegger.

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