Cuestión de equilibrio

El nuevo entrenador del Athletic, Eduardo Berizzo. /AGENCIAS
El nuevo entrenador del Athletic, Eduardo Berizzo. / AGENCIAS
Jon Rivas
JON RIVAS

¿Han entrado últimamente en la página web del Athletic? Yo lo he hecho a menudo estos últimos días, por diversas cuestiones, pero una de ellas era el corto vídeo promocional de la nueva camiseta. Me atrae diabólicamente, porque, aparte del uniforme que vestirán los jugadores la próxima temporada, me deja fascinado la exposición del objetivo de la cámara utilizada por el autor del vídeoclip, que presenta a los futbolistas como si se hubieran pasado toda la mañana y tarde metidos en una sandwichera de rayos UVA. Tienen todos ese color de quienes han pasado el día esquiando en Candanchú sin darse protección. Incluso por los andares y los gestos, a los jugadores se les ve como un poco mareados, que es lo que suele suceder cuando te pasas con los rayos dichosos. Todo cuadra.

En realidad, el entrar en la página del BOA (Boletín Oficial del Athletic), tenía como objetivo averiguar si, de una vez, se oficializaba la contratación del hombre que dirigirá a esos futbolistas del vídeo y al resto de sus compañeros, algunos de ellos aún por determinar, y que, después de numerosos clicks, se ha materializado en ese espacio virtual de comunicación.

Es Eduardo Berizzo, lo que no sorprende a casi nadie, porque ya se sabía. Se conocían los nombres de las personas que le acompañarán, se sabe la forma que tiene de jugar o intentar hacer jugar a sus equipos, y todo el mundo valora su trayectoria y la afinidad que tiene con Marcelo Bielsa, el hombre que cambió el chip de gran parte de la afición y, aparentemente, también de los jugadores, aunque muchos parecen haberlo olvidado.

Punto de equilibrio

Falta por ver si, como en el caso del rosarino y de su sucesor Ernesto Valverde, los futbolistas comprarán la propuesta de Berizzo, que honestamente, es lo que creo que les conviene –a ellos y a nosotros–, o enseguida le sacarán los puntos débiles, como ha sucedido en la apuesta de Ziganda, al que no se sabe por qué, no terminaron de encontrarle el tranquillo. Ese punto de equilibrio entre lo que propone el entrenador y lo que disponen los futbolistas, y que es muy difícil de conseguir en un medio ambiente aparentemente estable como un vestuario, pero que en realidad es bastante volátil. Basta un detalle nimio para hacerlo saltar por los aires.

Habrá que esperar unas cuantas semanas para saber si los futbolistas encajan con Berizzo y viceversa, porque este negocio es así. Tendremos que esperar para descubrir, –regresando a la web rojiblanca–, si la fotografía en sepia, con aspecto retro, de Eduardo Berizzo, que aparece en el apartado de 'entrenadores', que no es otra cosa que una galería de caídos por el Athletic, porque antes o después todos caen, sigue siendo durante mucho tiempo la última entre las 48 que figuran desde la de mister Sheperd, aquel impenitente aficionado al café con leche que duró dos meses en Bilbao, hasta la de Cuco Ziganda.

En realidad son 49, y quien venga después de Berizzo, –cuanto más tarde mejor–, completará una cifra redonda. Pero en la galería falta la foto de mister Burton, que, por cierto, no tuvo una estancia demasiado feliz en el Athletic, porque después de ser contratado a través de un anuncio en la prensa inglesa, no se adaptó a las costumbres vascas, en especial la comida, y se marchó enseguida. Cuestión de equilibrio, como el que tendrá que buscar Berizzo, porque el señor Burton después entrenó al Oviedo, y allí sí que se zambulló de cabeza en la realidad asturiana. Le echaron tras perder 9-1 en un amistoso contra el Athletic, y descubrir que había dirigido a su equipo bien cargadito de sidra.

Más información

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos