Cuestión de orgullo

Quedar como mejor equipo vasco al final de la temporada, sin que ello signifique conseguir los objetivos marcados, es un consuelo menor

Cuestión de orgullo
Julen Guerrero
JULEN GUERRERO

Cuando se produjo el sorteo del calendario de Liga y este derbi se situaba a tan solo cuatro jornadas para acabar el campeonato, seguro que unos y otros tenían en mente jugarse algo más que ser el mejor equipo vasco en la clasificación.

Y ciertamente considero que para el Athletic esta no es su verdadera guerra. Quedar como mejor equipo vasco al final de la temporada, sin que ello signifique conseguir los objetivos marcados, es un consuelo menor, que, de conseguirlo, no debería tapar la irregular trayectoria del equipo ni el empeño en buscar soluciones para el futuro.

Cierto es que siendo la plantilla con mayor presupuesto de los cuatro equipos vascos hay que intentar marcar territorio, más por orgullo que por las consecuencias, que no son otra cosa que los premios financieros establecidos por La Liga por la posición final en la clasificación. Intentar ganar los partidos que restan debe ser un mandato interno.

No obstante, siempre estarán los que quieran mezclar esta posición en la tabla con el presupuesto del equipo y considerar que no serlo es un fracaso.

Los últimos encuentros nos indican que el equipo rojiblanco se encuentra mucho más cómodo jugando fuera de casa que en el propio San Mamés. En este contexto podemos ver a un Athletic valiente y con más personalidad con balón. Curiosa circunstancia cuando es San Mamés a quien se apela para salir adelante cuando surge un problema.

Posiblemente esto también signifique que se encuentra más cómodo cuando siente que no tiene que llevar el peso del partido y lo afronta desde una posición menos proactiva. Esa responsabilidad que le está atenazando en San Mamés, parece que está siendo su mejor aliada cuando juega fuera. Curiosamente, afrontando los partidos desde un plano secundario, al final consiguen ser protagonistas. Veremos si hoy también los rojiblancos logran encontrar su mejor nivel.

Este derbi se juega cuando se cumplen treinta y siete años y dos días del Campeonato de Liga conseguido por el equipo txuriurdin y que supuso el inicio de una gran y exitosa etapa de títulos para el fútbol vasco. Conseguido con jugadores vascos, que marcaron un estilo propio dentro de la liga - aún hoy el Athletic sigue manteniendo esa filosofía - que continuó con los títulos de Copa y Liga logrados por el Athletic.

Si ya los derbis suelen ser calientes, éste se ha ido caldeando a medida que transcurría la semana. A twitter, ese arma que a veces la carga el diablo, le han dado un protagonismo inesperado. Esta red social ha prendido la llama y los aficionados han terminado por encenderse. En este juego de egos todos pierden. Y la historia en vez de ser contada para ser comprendida, acaba teniendo unos fines mucho más oscuros. No es problema de que «en ambos bandos cuezan habas» y haya cruce de intenciones. El problema es que haya bandos. Y al final los bandos se convierten en bandas, algo que todos tenemos que poner de nuestra parte en evitar. Los derbis deben servir para la celebración de una fiesta del fútbol vasco. Nos unen muchísimas más cosas de las que nos puedan separar. Como reza el dicho: 'El tú y el yo es el velo que el infierno ha tejido entre nosotros'.

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