Cuiden bien al ‘Bocha’

Pocos se merecen tanto el ’One Club Man’ como Bochini

Cuiden bien al ‘Bocha’
Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Es de justicia alabar el exquisito gusto de los miembros del jurado -si es que existen miembros y jurado, se entiende- del ‘One Club Man’, ese premio que el Athletic creó en 2015 para homenajear a grandes futbolistas que han desarrollado toda su carrera en un solo equipo. Desde el principio, me pareció una idea muy bonita y, pasado el tiempo, sólo puedo hacerle un par de objeciones. La primera, la incongruencia que supone que el mismo club que otorga este premio a la fidelidad porque considera ésta uno de sus máximos valores sea capaz también de premiar, en este caso fichándolo, a un jugador como Iñigo Martínez, que vendría a ser un ejemplo canónico de infidelidad, de anti ‘one club man’. No lo acabo de ver, la verdad. Me chirría. Debe ser que me he vuelto muy tiquismiquis.

La segunda objeción tiene que ver con la difusión del premio. Lejos de poner todos los medios posibles para que cada año tenga mayor impacto y renombre, como sería lo normal, desde Ibaigane se han empeñado en hacer lo contrario. De hecho, uno de los operativos más concienzudos de cuantos se organizan cada año en el club es el dedicado a ocultar al exfutbolista galardonado y alejarlo de periodistas y aficionados. Y la verdad es que lo bordan. Le Tissier, Maldini y Sepp Maier pasaron por Bilbao casi de incógnito.

El próximo premio parece que recaerá en el gran Ricardo Bochini, salvo que el Athletic cambie ahora de opinión tras comprobar que el nombre del rey mago zarateño ha salido en estas páginas. Lo cierto es que no puedo hacer más que aplaudir esta concesión. Y no sólo se trata de que ‘Bocha’ sea uno de los grandes genios que ha dado el fútbol sudamericano -el que tenga alguna duda al respecto que entre en You Tube y se le despejarán todas de golpe- sino que quizá sea la única figura argentina que se ha mantenido fiel a un mismo club, Independiente en este caso, a lo largo de toda su carrera. El hombre, además, ha pasado por problemas económicos, hasta el punto de que hace dos años se ofrecía para participar en fiestas y eventos a cambio de 8.000 pesos. Eso sí, que el Athletic se ande con ojo a la hora de ocultarlo cuando llegue a Bilbao. Bochini siempre ha sido muy hipocondriaco y además no le gustan los militares -les acusa de haberle apartado del Mundial de 1978-, de manera que cuidado con las maniobras para raptarle en el aeropuerto de Loiu.

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