Las despedidas en el Athletic

Sería magnífico ver a un futbolista del club bilbaíno ser claro y sincero cuando decide irse de la entidad

El 'caso Kepa' sigue acaparando la actualidad del Athletic./
El 'caso Kepa' sigue acaparando la actualidad del Athletic.
JON AGIRIANO

Imagino la escena y yo mismo me emociono. Un futbolista del Athletic se presenta en la sala de prensa de Lezama y anuncia que no renovará porque ha recibido una oferta superior en lo deportivo y económico. O porque quiere ganar títulos. O, sencillamente, porque desea cambiar de aires y tener una experiencia profesional en el extranjero. Entenderán que lo que me emociona de esa escena no es perder a un buen jugador -eso siempre nos escocerá- sino ver por fin a uno de ellos siendo verdaderamente honesto y sincero, apechugando con las críticas y con la decepción que causará a los hinchas que más le quieren. Sí, me gustaría ver en el Athletic a ese futbolista valiente que no se esconde y habla claro, a ese hombre capaz de decir la verdad sobre sus ambiciones y sostener cualquier mirada, hasta las de los más sectarios, porque está convencido de que no hay nada indigno ni vergonzoso en lo que va a hacer.

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Entenderán que digo esto porque empiezo a estar del caso Kepa hasta la coronilla, como muchos de ustedes. Es más, diría que si hay alguien en Bizkaia que no está hasta el gorro de este tema, de si se va o se queda, de si se marcha ahora o en junio, es porque vive completamente al margen del fútbol, una actitud que cada día se me antoja más saludable. ¿De verdad que estamos condenados ‘ad eternum’ a estos culebrones cada vez que un jugador decide irse? Recuerdo lo de Javi Martínez asegurando que se iba a quedar mientras su madre iba a Ibaigane para llorarle a Urrutia que le dejara marchar. El colofón fue su ridícula entrada nocturna en Lezama. Y qué decir de Llorente, mareando la perdiz durante meses cuando ya había decidido darse el piro y no aceptar la oferta «irrechazable» que le había hecho el Athletic. ¡Qué murga! Por no hablar de Herrera, que dijo no reconocer a sus abogados cuando éstos se presentaron en la LFP dispuestos a pagar su cláusula.

Por definición, el gran futbolista suele ser cobarde, al estilo de como lo es un millón de dólares. Yo les animaría a que fueran valientes. Es una sencilla cuestión de cálculo. Hagan lo que hagan, los más viscerales les seguirán acusando de traidores y les jurarán odio eterno. Pero los más razonables les agradecerán de corazón que digan la verdad y les eviten estas matracas.

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