Dos caras en el debut de Ziganda

Dos caras en el debut de Ziganda

El Athletic domina con autoridad en la primera parte, pero queda en manos del Dinamo en la segunda

JAVIER ORTIZ DE LAZCANOENVIADO ESPECIAL. BUCAREST

El National Arena de Bucarest ocupa un lugar señalado en la historia del Athletic. Aquí vivió el equipo rojiblanco el mayor drama de las últimas décadas, la final de Liga Europa a la que llegó como favorito ante el Atlético de Madrid. En ese mismo escenario debutó ayer como entrenador José Ángel ‘Cuco’ Ziganda.

Los jugadores respondieron con entusiasmo a su llamada a dominar el partido en la primera parte, pero desconectaron en la segunda. En ese tiempo parecieron mucho menos de lo que son. A cambio, el Dinamo pasó de ser un simple grupo de chicos combativos a un conjunto capaz de manejar el duelo y hacer daño a un rival muy superior.

No había dudas sobre las intenciones rojiblancas. En la primera parte, con energía y sin distracciones, el Athletic asumió el peso del duelo ante un Dinamo que aceptó desde el saque inicial su condición de secundario. Cosmin Contra dijo a este periódico dos días antes del duelo que su intención era no encajar un gol. A eso salió.

1 Dinamo de Bucarest

Penedo; Romera, Nedelcearu, Katsikas, Filip; Hanca, Busuladic (Rivaldinho, m.46), Salomao; Mahlangu, Nascimento (Paul Anton, m.84) y Nemec (Albín, m.67).

1 Athletic

Herrerín; De Marcos, Etxeita, Laporte, Balenziaga; Beñat (Mikel Rico, m.81), Vesga; Susaeta (Lekue, m.67), Raúl García (Sabin Merino, m.89), Muniain; y Aduriz.

goles
0-1, m.21: Laporte. 1-1, m.54: Rivaldinho.
árbitro
Tore Hansen (Noruega). Mostró tarjetas amarillas a Nascimento (33), Romera (49), Rivaldinho (55), Hanca (61) y Nedelcearu (92), del Dínamo, y a Muniain (30), del Athletic.
incidencias
Partido de ida de la tercera eliminatoria previa de la Liga Europa disputada en el Estadio Nacional de Bucarest ante unos 26.000 espectadores. Los jugadores del Dínamo saltaron al campo con camisetas de apoyo al futbolista del Athletic Yeray Álvarez, que está siendo sometido a un tratamiento de quimioterapia debido a un cáncer testicular.

El plan se le vino abajo enseguida. Como es habitual en él, Laporte subió con determinación a rematar una jugada de estrategia. Etxeita tocó de cabeza en el primer palo y el francés colocó un testarazo a la red en el segundo para firmar su décimo gol como rojiblanco y su primero en Europa. Ziganda ha mostrado en pretemporada que va a darle su sello personal a las jugadas de estrategia. A la primera, gol de pizarra.

La víspera del duelo Laporte dijo que su depósito estaba lleno. «Me encuentro al cien por cien». La determinación con la que jugó la pelota desde atrás, su entereza en labores defensivas y su capacidad para marcar confirmaron su apreciación.

La primera alineación de un entrenador se espera con expectativa. Ziganda fue políticamente correcto y dejó fuera de la lista de convocados a los ‘cachorros’ Unai Simón y Córdoba. En el once su decisión más notable es la apuesta por Mikel Vesga y el ostracismo de San José, relegado a la suplencia. El vitoriano tiene ante sí el complicado reto de consolidarse. Comenzó con buen pie. Ni flaqueó ni hizo concesiones mientras el Athletic gobernó el partido.

Equipo más rodado

Contra vio que por ese camino no podía seguir y sacó en el descanso a Rivaldinho. El efecto fue inmediato. A los 51 minutos firmó la primera ocasión de su equipo. Remató alto de cabeza. Al poco aprovechó la falta de contundencia de De Marcos para conducir un balón hasta cerca del área y soltar un derechazo a la escuadra. Un gol antológico digno de su padre, que lo celebró alborozado en la grada. Tiene pinta de jugador interesante, pero está lejos de la genialidad de su progenitor.

Un duelo encarrilado se convirtió de repente en un suplicio para el Athletic. Anularon a Adam un gol que habría dado trabajo al VAR.

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Las miserias rojiblancas que descubrió el Dinamo resultaron sorprendentes. Con el partido sereno, el Athletic dominaba con comodidad. Pero en cuanto los rumanos se pusieron a correr y a meter intensidad al duelo, los problemas se acumularon. La explicación de que se trata de un equipo más rodado porque ya ha comenzado la Liga queda muy corta. Quedó la impresión de que al Athletic le resultaba fastidioso colocarse a la altura del Dinamo y admitir que el duelo fuera un correcalles.

El Athletic trae la eliminatoria encarrilada, pero en la segunda parte entendió que no será un asunto sencillo lo del jueves que viene en San Mamés. Cosmin Contra ha trasladado a sus jugadores el temperamento que tenía como jugador. A San Mamés llegan convencidos de que si meten mucho carbón a la caldera del partido, el Athletic sufrirá.

Los rojiblancos miran a la estadística -han superado sus tres duelos europeos con 1-1 fuera de casa en la ida- y a su enorme superioridad, pero deben entender que es necesario jugar en Bilbao con el mismo entusiasmo con el que se comportaron los rumanos en la segunda parte.

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