Las renovaciones, tarea pendiente en el Athletic: doce acaban contrato en 2019

Casi una treintena de jugadores iniciaron la pretemporada el pasado 3 de julio a las órdenes de José Ángel Ziganda, que se estrenaba en el cargo. /Manu Cecilio
Casi una treintena de jugadores iniciaron la pretemporada el pasado 3 de julio a las órdenes de José Ángel Ziganda, que se estrenaba en el cargo. / Manu Cecilio

El club rojiblanco no debería tener problema en sellar la continuidad de los actuales miembros de la plantilla que comparten situación contractual

ROBERT BASIC

El Athletic ha renovado en estos últimos días a Iago Herrerín y a Xabi Etxeita y en ambos casos la firma ha supuesto un mero acto protocolario y la culminación de unas conversaciones breves y amables. Los dos jugadores deseaban rubricar su continuidad -no tuvieron problemas en reconocerlo públicamente- así que el apretón de manos no tardó en producirse porque no había ningún escollo por salvar. Tampoco se intuyen demasiados baches en el camino que ya están inspeccionando los responsables de Ibaigane y que desembocará en la extensión de la mayoría de los contratos que expiran el año que viene, sin olvidar que aún hay asuntos pendientes como el ‘caso Kepa’ y la más que posible oferta de renovación que recibirá Mikel Rico, quien termina su vinculación con el club en este mes de junio. Todo se irá resolviendo paso a paso y, a diferencia de lo que ocurre con el portero de Ondarroa, las operaciones se cerrarán sin excesivas dificultades.

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Un breve repaso a la situación contractual de la plantilla revela que hasta 12 jugadores terminan contrato el año que viene. Entre ellos hay un par de cedidos -Unai López (Rayo Vallecano) y Remiro (Huesca), este último ya sabe que el Athletic le quiere atar- y también gente importante que constituye la columna vertebral del conjunto entrenado por José Ángel Ziganda. Aparecen con la fecha de caducidad del 30 de junio de 2019 futbolistas como Raúl García, Óscar de Marcos, Ander Iturraspe, Markel Susaeta, Iker Muniain y Aritz Aduriz, aunque el donostiarra se guía por sus propias sensaciones y será él quien decida su futuro. ¿Esto qué significa? Que si se ve con fuerzas y ganas de seguir jugando pasados los 38 el club formalizará su renovación en un abrir y cerrar de ojos. Cuando firmó en noviembre, el delantero confesó su absoluta sintonía con el presidente Josu Urrutia y precisó que se siente «muy, muy cercano a su forma de hacer, de sentir el club, de pensar», además de subrayar que el acuerdo se alcanzó en «dos minutos».

Todo se irá resolviendo paso a paso y, a diferencia de lo que ocurre con Kepa, las operaciones se cerrarán sin excesivas dificultades Renovaciones que vienen

Tampoco tardarían en hacerlo mucho más bastantes de los jugadores que en los próximos meses pasarán por la planta noble de Ibaigane. La inmensa mayoría de los futbolistas que acaba su vinculación con el equipo el año que viene aceptaría encantada rubricar una nueva renovación. De hecho, no lo esconden y reconocen con naturalidad que solo piensan en el Athletic y en seguir con sus carreras como rojiblancos. Uno de los principales exponentes de esta corriente es De Marcos, seguido por Iturraspe, Susaeta, Balenziaga y también Muniain, entre otros. El club lo sabe y agradece sus muestras de cariño y guiños en público, precisamente lo que ha reclamado siempre Urrutia a Kepa y no lo ha recibido. Así que Ibaigane no tendrá ningún problema en ponerse de acuerdo con ellos, ajustar los detalles de los contratos y seguir caminando juntos. Ellos quieren quedarse y de esta manera las negociaciones se transforman en una amable conversación entre amigos y la foto de familia.

Muchos de ellos han manifestado en público su deseo de seguir en el club Los que acaban en 2019

Raúl García

Más allá de estos hombres, todos criados y creados en el Athletic salvo De Marcos y Balenziaga, el club también estudiará la renovación de Raúl García. El navarro es una pieza importante en el esquema rojiblanco y un veterano curtido en cientos de batallas que viene de maravilla a un equipo necesitado de carácter y líderes. Llegó a Bilbao en verano de 2015 y, con sus momentos buenos y no tan buenos, constituye junto a Aduriz la principal referencia ofensiva de los bilbaínos. Este año ya suma ocho goles entre las tres competiciones, que se añaden a los 15 del donostiarra. ¿Traducción? Que casi dos de cada tres goles del equipo de esta temporada (62,1%) llevan su firma. A sus 31 años, al mediapunta aún le quedan unas cuantas temporadas de buen fútbol y que, salvo sorpresa, seguirá poniendo al servicio de la causa rojiblanca.

La clave

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año piensa ofrecer el club a Mikel Rico, quien acaba contrato en junio y estaría encantado de seguir vistiendo de rojo y blanco.

Si no ocurre nada raro, el Athletic irá blindando su columna vertebral y renovará a todos los jugadores que considere necesarios en su proyecto deportivo. Como es lógico, no habrá sitio para todos y algunos tendrán que salir. Es el caso de Kike Sola y habrá que ver qué ocurre con Bóveda, Saborit y Aketxe, que también acaban contrato en menos de seis meses. Luego le tocará el turno a Sabin Merino (2019), que ha perdido el poco protagonismo que tenía y apenas entra en los planes de Ziganda. Lo fundamental de estos casos es que, a diferencia de lo que ocurre con Kepa y de lo que pasó antes con gente que contaba con importantes propuestas de otros clubes, el Athletic sabe que se mueve en un escenario favorable y que puede manejar con solvencia los procesos negociadores. Eso da mucha tranquilidad a la entidad y al propio Urrutia, quien pierde altura en las negociaciones de altos vuelos.

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