LOS DUROS DE PIEL FINA

Esos niñatos de puño americano, cohetes de feria y contenedor de botellas volcado, que nos defienden a los demás del mal que ellos mismos provocan

Un ramo de flores en una farola muy cerca de donde ‘Ino’ Alonso se desplómó al suelo el jueves./
Un ramo de flores en una farola muy cerca de donde ‘Ino’ Alonso se desplómó al suelo el jueves.
Jon Rivas
JON RIVAS

Qué duros son los de la piel fina; esos que entre anuncio y anuncio de sus ideas políticas, de vez en cuando animan un poco al Athletic. Si es que alguien del club no les ha mirado mal, les ha negado algún capricho o les ha estropeado lo que tenían pensado hacer, porque otros han creído que era mejor que participara todo el campo en un mosaico. Si pasa eso, hacen huelga.

Qué duros, si, esos niñatos de puño americano, cohetes de feria y contenedor de botellas volcado, que nos defienden a los demás del mal que ellos mismos provocan. Como los pirómanos que después ayudan en la extinción de los incendios. Me viene a la cabeza aquella canción de Víctor Manuel: ‘Déjame en paz, que no me quiero salvar, en el infierno no estoy tan mal’.

Leo mensajes de descerebrados en las redes sociales que lo justifican todo: ¿Qué hacemos, quedarnos de brazos cruzados?, dice algún ignorante. Pues mira, sí. A ti no te corresponde defenderme. Es más, no quiero que lo hagas. ‘Ino’ Alonso sí nos defendía. De tipos como tú. Si tienes tanta inquietud por el bienestar de los demás hay muchos lugares en el mundo donde necesitan tu ayuda.

Pero eso no es cómodo, porque no hay wifi ni playstations en el tercer mundo; ni te puedes coger una cogorza por el Casco Viejo, porque no hay cascos viejos sino miseria, y hace falta grandeza, y no ser un corto mental. Es mejor estar aquí, en el primer mundo, a la caza de otros descerebrados para elevar la autoestima.

Y si lo que aparece al doblar la esquina no es un descerebrado sino una persona normal, por mucho que sea ruso, da lo mismo: no vamos a andarnos con remilgos, que además esos reciben sin chistar, no replican, sólo miran con miedo, y en realidad eso es lo que les produce placer a los de la piel fina: ver el miedo en los contrarios, o en los iguales, que en realidad no son tan iguales.

Esos duros de piel fina, por la edad de los detenidos, no parecen saber lo que pasó hasta hace pocos años en este país. Todavía se cagaban en los pañales -algunos siguen haciéndolo-, cuando muchos tenían que mirar cada mañana los bajos de su coche antes de ir a trabajar, y ahora nos vienen a salvar de los fascistas, cuando no saben lo que es el fascismo más que cuando se miran en el espejo y se ven con la capucha de la sudadera puesta.

Y encima ya tienen el próximo objetivo: los radicales del Olympique, a los que les viene al pelo la letra de la Marsellesa: «¡Que la victoria, a tus voces viriles,/ acuda bajo nuestras banderas!/ ¡Que tus enemigos, al expirar,/ vean tu triunfo y nuestra gloria!». Otros descerebrados. ¿Cuál será la temática escogida por nuestros viriles guerreros?, ¿se vengarán de los destrozos de mobiliario urbano de la última visita de las hordas francesas destruyendo más mobiliario urbano por el bien común?

Quién sabe, tienen bastante imaginación estos chicos de piel fina. Salvo a la hora de animar al Athletic, claro. Entonces acuden a los clásicos de toda la vida: dos o tres melodías que se entonan desde tiempos inmemoriales. O a la huelga de voces caídas cada dos por tres.

Urrutia: si tienes que echar a cien descerebrados de piel fina, no dudes de que te apoyaremos. Otros lo han hecho; ha sido desagradable al principio, pero al final ha funcionado. Tú crees en el largo plazo: ahí tienes tu oportunidad. Ni un gesto más con esa gentuza.

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