emociones básicas

Los acontecimientos acaecidos en los prolegómenos del partido contra el Spartak han dejado un profundo dolor en la familia rojiblanca y en el mundo del fútbol

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JULEN GUERRERO

Los acontecimientos acaecidos en los prolegómenos del partido contra el Spartak han dejado un profundo dolor en la familia rojiblanca y en el mundo del fútbol. Otra vez volvemos a ver imágenes propias de otras épocas, y esta vez las vivimos en primera persona. Una batalla campal bajo la excusa del fútbol. La sensación de sinrazón, de sinsentido, la gratuidad de esta violencia entristece aún más el corazón de las personas de bien tanto del Athletic como del Spartak.

La pérdida de vidas en actos como los del jueves no tiene reparación posible para las familias, que ya nunca encontrarán una solución, en este caso, a la muerte del ertzaina Inocencio Alonso.

Miedo. El que vivieron cientos de personas que acudían a ver un partido de fútbol -sí, he dicho bien: un partido de fútbol- el jueves. Y más aún, los días previos bajo advertencias continuadas de peligro, amenaza, riesgo… que van calando en el inconsciente colectivo e individual generando una sensación de inseguridad, provocada por las imágenes de los seguidores del equipo ruso en otros partidos o en sus entrenamientos para la batalla. La información, necesaria por otro lado, resuena en cada individuo de una manera diferente. Su impacto es incontrolable. En cualquier caso, si ir a ver un partido supone una amenaza para la integridad personal tendremos que plantearnos si realmente ese riesgo merece la pena. Bilbao y el Athletic -y creo que ninguna ciudad ni equipo- pueden permitirse ni merecen vivir una situación como la del jueves.

Cantaba Ismael Serrano: ‘Mi vida, no hay derecho a salir con miedo a la calle’. Eso es lo que ocurrió.

Enfado. Todos sobre aviso. No había duda de que venían y en Bilbao se iba a montar gorda. Por algunos de los que venían, sin duda. Por algunos de los que están, también. Todos sabíamos que venía el lobo y que aquí no todos somos corderos. Y aún así, se lió. Y así aumenta el sentimiento de no entender, de injusticia por algo sobre lo que ya estábamos avisados. ¿No se podía hacer nada más? ¿Hemos de resignarnos como sociedad a sufrir este tipo de situaciones? ¿Dónde está el germen de esta violencia? ¿Es simplemente la raza humana que se devora a sí misma como fruto de su propia condición? ¿Es fruto de una sociedad -la suya, la nuestra, la de ambas- que genera como efecto colateral individuos inadaptados a vivir en armonía?

La UEFA, entidad privada que organiza competiciones donde los equipos llegan por su clasificación en ligas domésticas y que tiene reservado el derecho de admisión, debería ser mucho más estricta con aquellos equipos que mantienen, permiten o alimentan la supervivencia de colectivos cuyo único fin es la exterminación de otros. Y cada club, en su propia responsabilidad, no debería delegar ésta en la propia UEFA. Ambos, UEFA y clubes, deberán estar al tanto de propiciar cuidado. A veces el animal se vuelve tan grande que acaba por ser incontrolable y se devora a sí mismo.

Alegría. De la misma manera que cuando la alegría parece ser completa siempre hay algo que atenta contra ella, ocurre a la inversa. La oscura noche del jueves nos dejó el paso del Athletic a octavos de final de la Europa League. Un elemento de alegría en el escenario que debió ser protagonista y acabó ocupando un papel insignificante.

¿Cuál fue nuestra emoción predominante? ¿Cuál ha sido con el paso de los días? Las emociones hablan de nosotros, de cómo estamos constituidos. El fútbol como excusa es un escenario idóneo para vivirlas. Hoy lo harán, en otro nivel, Athletic y Málaga. Disfrutar, sentir, reír, llorar -de alegría, emoción o tristeza por los logros alcanzados, o los que se quedaron por el camino-. Todo forma parte de la pasión del fútbol, del deporte… Vivámoslo con respeto y educación.

Desde estas líneas quisiera mandar un afectuoso abrazo a la familia de Don Inocencio Alonso y sus compañeros de la Ertzaintza. El minuto de silencio antes del encuentro nos debe hacer reflexionar a todos, y debe ser una muestra al mundo de lo que significa el Athletic.

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