Empate vergonzoso

Empate vergonzoso
Jon Rivas
JON RIVAS

De empate en empate hasta la derrota final. Si siguen las cosas así, Ziganda va a batir el récord de imbatibilidad de mister Pentland, que ganó una Liga sin perder ni un sólo partido, pero en este caso, entre el deshonor y la vergüenza. Y además sin Liga, claro. A este Athletic no hay por dónde cogerlo. En un torneo de tres puntos por victoria, los empates son empatitos, y gracias. Personalmente, ya empiezo a conformarme con sumar los puntos necesarios para terminar la Liga con tranquilidad, pero a este ritmo, ese momento llegará a finales de marzo o principios de abril. Vaya panorama.

La impotencia del entrenador, que no encuentra soluciones, sino problemas, se materializó en el minuto 87, cuando sacó al campo a Vesga. ¿Que se le puede pasar por la cabeza a Ziganda para llevar a cabo esa maniobra? Por supuesto, la gente no es tonta y se llevó la pitada del siglo.

Han sido días de turbulencias en el Athletic. Se abrió el mercado de invierno y se puso como el de la Ribera en vísperas de Navidad. No recuerdo nada igual en los últimos años. Y quieras o no, esas cosas afectan al vestuario, aunque quienes lo ocupan digan que no es así. Cuando se habla más de Kepa que del Getafe o de Laporte que del Eibar es que algo no funciona del todo. Por eso no me esperaba demasiado del duelo de San Mamés. Con el francés en la grada, sólo quedaba por saber si en una noche de lluvia intensa, había alguien que se mojara en las tribunas, y parece que al final, algunos sí.

En la primera parte, ni siquiera se mojó Iturraspe, tan metido entre los centrales que la cubierta le protegía del agua. Cuando quien debe llevar el peso está más preocupado de defender que de atacar y deja que sea el portero el que inicie las ofensivas, mal andamos, así que entre todos completaron unos 45 minutos infames, de borrarse del fútbol. El Athletic sólo se acercó dos veces con peligro, y en ambas se topó Iñaki Williams con el portero visitante, que arregló un par de chapuzas de su defensa.

Fue Williams, otra vez, el que animó el cotarro en la segunda parte. Su dinamismo nos hizo creer en un milagro, pero qué va. Casi nadie le secundó. Sólo Aduriz para colocarse en el lugar oportuno para rematar su centro en la mejor jugada del Athletic en toda la noche, que Williams se cocinó solito.

Y luego a defender mal la ventaja, sobre todo por la banda de Saborit, al que habría que preguntarle si de verdad le gusta el fútbol o por él se hubiera dedicado a otra cosa. Mendilibar olió la sangre y envió por allí a sus elementos más incisivos. En la jugada del gol, el futbolista del Athletic ¡se alejó! de Charles, que llevaba la pelota. Justo lo contrario de lo que tenía que hacer.

Claro que Saborit fue sólo uno más en el desastre frente al Eibar, con el equipo metido en el área para defender el empatito. Nunca se ha visto algo igual. Se sabe de Iturraspe por las imágenes de televisión; de Raúl García por sus protestas. A Susaeta le sucede un extraño fenómeno cuando juega contra el equipo de su pueblo: desaparece.

Fue un desastre colectivo con Ziganda en la cúspide de la pirámide. Mendilibar le dio un baño táctico y el Eibar se llevó sólo un empatito, cuando mereció más. Pobre Athletic. Hasta a mí me dan ganas de fichar por el Manchester City. Lástima que Guardiola no se haya fijado en mi zurda.

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