ATHLETIC, Un equilibrio muy delicado

Si el Athletic no recupera el fútbol, la voluntad en solitario no logrará esquivar el fracaso

Markel Susaeta revolucionó al equipo ante el Hertha./AFP
Markel Susaeta revolucionó al equipo ante el Hertha. / AFP
Andoni Ayarza
ANDONI AYARZA

Seguramente no hizo nada diferente a lo que lleva haciendo en el Athletic desde que debutó como león hace más de una década, concretamente un ya lejano 2 de septiembre de 2007. Ofrecerse sin desmayo más allá de las circunstancias y las dificultades, echarse al equipo a las espaldas huyendo siempre del miedo a fallar, aportar su dinamismo y su siempre inteligente movilidad, exprimir al máximo su disciplina táctica y su generosidad defensiva, ofrecer sus pases interiores, regalar sus centros con rosca... y con total seguridad me dejo en el tintero otro sinfín de cualidades no solo deportivas sino también humanas dentro de ese espacio íntimo e intransferible que es el vestuario del Athletic, donde el reconocimiento, el cariño y los halagos jamás se regalan.

Sí, me refiero a Markel Susaeta. Su concurso el pasado jueves frente al Hertha de Berlín, convirtiéndose en el principal protagonista de la reacción de un equipo que deambulaba en las tinieblas, no fue sino un ejemplo más de la recurrente aportación de un profesional con mayúsculas tanto dentro como fuera del césped. Y quizá algún día esa parte reacia de la grada de San Mamés termine rindiéndose a la evidencia. Aunque en honor a la verdad tampoco es necesario. Basta con repasar sus números globales, superados únicamente por Iribar, Txetxu Rojo, Etxeberria, Iraola, Piru Gainza y Orue, para certificar que hablamos de un futbolista que ya está en la historia de nuestro club para siempre. Y ese laurel nadie se lo puede robar.

Y tras este mi sentir desde la emoción, la actualidad me empuja al partido matutino de mañana en Riazor. Un duelo de urgencias entre dos equipos obligados a ganar para intentar alejarse de ese camarote del miedo que son los puestos de descenso. Y aunque los triunfos siempre saben a gloria -y más cuando son trascendentales-, resulta obligado subrayar que el juego de los rojiblancos frente a los germanos tampoco fue para tirar cohetes, más bien todo lo contrario. Eso sí, también es cierto que otros atributos importantes como el carácter, el orgullo, la intensidad y el corazón siguen manteniendo vivo al equipo. Pero, sin duda alguna, nos encontramos ante un equilibrio muy delicado. Si no se recupera el fútbol, la voluntad en solitario no logrará esquivar el fracaso. Y recuperar el fútbol no solo habla de lucidez con balón, también de apuntalar una respuesta defensiva en serio entredicho.

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