Athletic

A esquivar el riesgo de tormenta

os jugadores del Athletic calientan en los primeros minutos de la sesión previa al duelo contra el Leganés./Manu Cecilio
os jugadores del Athletic calientan en los primeros minutos de la sesión previa al duelo contra el Leganés. / Manu Cecilio

El Athletic de Ziganda debe disipar esta noche ante el Leganés la frustración provocada por el ridículo de Marsella, que ha acentuado el hartazgo de la afición

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

Nubes de tormenta se divisan en el horizonte. Una borrasca que el Athletic tiene la imperiosa necesidad de esquivar esta noche en San Mamés (20.45) ante el correoso Leganés. No es un rival sencillo. Su posición en la tabla -el 13, justo un peldaño por delante de los rojiblancos, pero con menos recursos- indica cuál es la diferencia entre gestionar una plantilla bien o mal. Además, Asier Garitano sabe lo que es empatarle a Ernesto Valverde en Bilbao.

Sin embargo, a estas alturas, a los leones no les quedan excusas. La misión es clara. Hay que disipar con una victoria la frustración que produjo su visita a Vélodrome de Marsella en octavos de Europa League; un escenario donde los de Zigandaa ni siquiera fueron capaces de capitalizar la buena fortuna, el golpe de suerte que, en forma de penalti que no fue, les sonrió al final del primer tiempo. Porque ni con un gol llovido del cielo se evitó la descomposición del equipo ante el Olympique.

No se trata de hablar de alarmas que saltan en Lezama, porque lo que está pasando se adivinaba hace tiempo, aunque el deseo de que el rumbo se corrigiera atemperó los ánimos. Sin embargo, la derrota de Marsella, la forma en que se produjo, los errores constantes de los jugadores, los cambios decididos por el entrenador, los partidos anteriores... Todo eso impele al Athletic de forma especial, ya que ha acentuado el hartazgo de la afición; un hastío que se traduce en la menor afluencia a las gradas de San Mamés, en esos silencios del estadio...

Pero hay algo más. El 3-1 de la ida ante el Olympique ha puesto en entredicho una de las pocas cartas, por no decir la única, que conservaba el Athletic de ‘Cuco’. Y es la de la continuidad en la competición continental a pesar de todo. A pesar de su triste deambular de la Liga, a pesar de baldón que supuso la eliminación por el Formentera en Copa; a pesar del juego paupérrimo; de la sequía de goles en San Mamés. Cualquier traspié, cualquier mala noticia, daban igual, porque ahí seguía el Athletic compitiendo en Europa.

El último argumento

Sin embargo, desde el pasado jueves ya no es tan seguro que eso siga siendo así. La épica es el argumento al que tienen que aferrarse ahora los rojiblancos, tanto la plantilla como el entrenador. Unos y otros apelan a la remontada en el choque de vuelta ante el Marsella, a un heroico pase a cuartos que los redimiría en La Catedral. Pero antes deben superar la prueba del Leganés, un equipo incómodo que, por dar un esbozo de lo que es capaz, apeó al Real Madrid de la Copa endosándole un 1-2 en el Bernabéu.

En cualquer caso, frente a los de Asier Garitano, el Athletic no puede repetir el papelón de Marsella. Un tropezón con los pepineros sería un golpe demasiado duro de cara a la reválida europea, que llega en un momento complicado para el club. Porque la mala imagen crónica del Athletic, además de tener efectos corrosivos en la confianza de los aficionados, ha provocado algunos temblores en la directiva y el vestuario.

Pero no queda otra que conjurar esa situación, y para ello ‘Cuco’ tiene que hacer cambios respecto al once que naufragó en Vélodrome. Rotaciones limitadas, eso sí, porque Raul García y Mikel San José, que salieron en la ida ante el Olympique, es posible que repitan ante el Leganés al no poder disputar la vuelta por sanción. Es previsible el regreso al eje de la zaga de Íñigo Martínez, que no puede jugar la competición continental, y tal vez Ander Iturraspe salga por Beñat. Pero sea cual fuere el equipo que se enfrente a los pepineros, la tarea es urgente. Evitar los continuos errores -en los pases- que ponen el partido en bandeja a los rivales del Athletic. Sortear, en definitiva, la tormenta que se dibuja a lo lejos.

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