Febrero de 2016: el triste recuerdo de los ultras del Marsella en Bilbao

Los hooligans emplearon como armas arrojadizas todo tipo de cohetes y petardos y destrozaron el mobiliario urbano con barras de hierro en el centro de la ciudad

Iñaki Juez
IÑAKI JUEZ

Athletic-Olympique de Marsella. Nada más saber el resultado del sorteo de Europa League, a la mayoría de los aficionados rojiblancos y bilbaínos en general se les ha venido a la memoria la batalla campal acontecida entre las aficiones de ambos clubes el 25 de febrero de 2016 en la capital vizcaína. Un recuerdo todavía más doloroso teniendo en cuenta que hace menos de 24 horas un ertzaina perdía la vida en los graves incidentes que tuvieron lugar en San Mamés poco antes del partido de vuelta de dieciseisavos de final entre el Athletic y el Spartak de Moscú.

El temor de que puedan volver a repetirse los destrozos de ese 25 de febrero en Bilbao está totalmente justificado, ya que los grupos ultras relacionados con los clubs de fútbol nunca olvidan las afrentas pasadas. De hecho, la pelea multitudinaria que tuvo lugar ese día en las inmediaciones del estadio rojiblanco fue la respuesta a los incidentes acontencidos en Francia en el partido de ida entre hinchas del Athletic y el Olympique de Marsella.

Así que radicales de ambos conjuntos aprovecharon el partido en Bilbao para celebrar la segunda parte de su particular enfrentamiento. Al igual que pasó este jueves con los aficionados rusos, los hooligans emplearon como armas arrojadizas todo tipo de cohetes y petardos. Incluso una parte de los 1.200 aficionados que acompañaron al Marsella encendió varias bengalas ya dentro de San Mamés.

También algunos de ellos atacaron a sus contrincantes con navajas en un enfrentamiento que tuvo unos picos de tensión poco vistos en el centro de la ciudad. Y ello pese a que, cuando los ultras se citaron a las 16.00 horas para pegarse en el parque de Doña Casilda, la única norma que acordaron fue no usar armas blancas, algo que, como suele ser habitual en estos casos, no se respetó por parte de los participantes en los disturbios.

Precisamente, la intervención de la Ertzaintza para impedir la pelea en Doña Casilda provocó que los enfrentamientos se trasladasen a las inmediaciones de la plaza Campuzano. La batalla campal provocó el pánico generalizado entre los viandantes que se encontraban en esos momentos en el lugar. Una academia cercana a San Mamés tuvo que cerrar sus puertas para evitar el ataque de los ultras que se dedicaron a destrozar el mobiliario urbano con sus barras de acero.

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Cinco detenidos

La Ertzaintza detuvo a cinco personas relacionadas con los disturbios, dos de ellos franceses y uno italiano. Se da la circunstancia de que ultras del Girondins viajaron a Bilbao en apoyo de los radicales bilbaínos, vinculados al antiguo grupo Herri Norte, para ser uno de los protagonistas de esta crónica de una pelea anunciada tras los incidentes de la ida en Marsella.

Entre los heridos, se encontraba un vecino de Getxo de 28 años que tuvo que ser trasladado a Basurto por una grave herida en el cuello provocada por un botellazo. Los servicios sanitarios también tuvieron que atender a dos agentes de la Ertzaintza por diversas contusiones.

Como ha sucedido con los enfrentamientos con el Spartak, el «insuficiente» y «caótico» despliegue de seguridad de la Ertzaintza fue criticado por el sindicado Erne, por lo que pidió la dimisión del director de la Policía vasca, Gervasio Gabirondo. Y es que, pese a realizar varias cargas contra los hinchas más radicales, los agentes no pudieron evitar la guerra de ambas aficiones en las calles de Bilbao. Una situación que, vistos los antecedentes, podría volver a repetirse el 15 de marzo cuando ambas hinchadas vuelvan a coincidir en la capital vizcaína.

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