Fiesta rojiblanca en la calle, funeral en las gradas

Fiesta rojiblanca en la calle, funeral en las gradas
BORJA AGUDO

Quinientos hinchas del Athletic acudieron a Balaídos, una de las salidas que más agradan, aunque lamentan el «patético» equipo de sus jugadores

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

La cafetería The Movie, situada frente al estadio de Balaídos, es un hervidero en el soleado mediodía de Vigo. Hinchas del Athletic y del Celta comparten en alegre camaradería mejillones, vinos y cerveza. «Es el mejor viaje de la Liga para los seguidores rojiblancos», enfatiza bajo su cabeza de león José Manuel Escobar, un mungitarra de 43 años de la peña Deusto que llevaba seis años sin acompañar a los rojiblancos a la ciudad más poblada de Galicia.

Miguel Rodríguez es el vicepresidente de la peña local Lío en Río, que toma el nombre de la grada que ocupan. Dice haber estado en tres de las últimas visitas celtiñas a Bilbao. «Hay muy buen ambiente entre las dos aficiones. Somos del norte y eso nos une. Nos gusta lo mismo, la buena comida, la buena bebida y el buen rollo». Y añade un último motivo tres horas antes del partido. «Como nos ganan mucho, somos más simpáticos». Hoy se ha acabado la mala racha local de 8 partidos seguidos sin ganar.

Gustavo Muñiz está sentado en una mesa del local junto a Valentina, la más pequeña de sus hijas, su esposa Olaya y Javier Angulo, bilbaíno de la peña Koldo Aguirre. A Muñiz le delata su acento pese a su camiseta rojiblanca. «Soy vigués y del Athletic. Lo soy por mi padre», se presenta. «El Athletic tiene mucho tirón en Vigo. Éste es el partido de mejor ambiente en Balaídos en la temporada». Angulo explica que la confraternización va más allá de las gradas. «Vengo siempre en Liga y Copa. Es el mejor viaje para la gente del Athletic. He hecho amistades y cuando vienen ellos a Bilbao llevo a gente del Celta a mi casa».

La fiesta se acabó en el campo. Allí comenzó el funeral para los 500 aficionados que acompañaron a los rojiblancos. «Ha sido un desastre», lamenta Gonzalo Irala, un vigués de padres bilbaínos que ha acudido a Balaídos con su bufanda rojiblanca.

Antes de que comenzara el hundimiento rojiblanco, el duelo dejó momentos de confraternización, como el «Ni Barça ni Madrid, Celta y Athletic» que cantaron desde el fondo ocupado por ‘Siareiros Celta’. Compartían espacio con hinchas rojiblancos que incluso colocaron allí una pancarta de Íñigo Cabacas Herri Harmaila.

Los hinchas rojiblancos se quedaron tan afectados por lo que vieron que apenas animaron. Se colocaron en el segundo anfiteatro en una zona sin cubierta porque este estadio se encuentra en obras.

Tras el penoso partido, los jugadores de Ziganda tenían pocas ganas de acercarse a la zona de sus hinchas. Patxi Xabier Fernández, del departamento de Prensa, se acercó a Iturraspe a pedir a los futbolistas que reconocieran el esfuerzo de sus aficionados. Se acercaron hacia allí y aplaudieron a las gradas. Era lo menos que podían hacer.

Fuera del estadio un grupo de cinco rojiblancos mastica su discurso una hora después del partido. Han viajado en coche hasta Vigo. «Siete hotas con dos paradas», cuantifican. José Luis Bustinza, bilbaíno y socio, toma la palabra. «La primera media hora ha sido ridícula, patética». Juanpe Goioetxea, de Busturia, encuentra un consuelo. Amenazó, pero no cayó agua. En la zona de los visitantes no había cubierta porqué están de obras. «Por lo menos no ha llovido». José Luis Zaldibar, vecino de la misma localidad de la ría de Mundaka, avisa. «Como no nos pongamos las pilas».

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