«La filosofía del Athletic la vamos resolviendo a empujones»

Eduardo Rodrigálvarez en la explanada de La Catedral, antes de escribir la crónica del partido contra el Hertha de Berlín./FERNANDO GÓMEZ
Eduardo Rodrigálvarez en la explanada de La Catedral, antes de escribir la crónica del partido contra el Hertha de Berlín. / FERNANDO GÓMEZ
Eduardo Rodrigálvarez. Periodista

Autor de un libro sobre el club, cree que para enrolar a un jugador «no hay que ser extremos» si comparte la idea rojiblanca; «no es época de mirar tanto a la gente»

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

Una idea editorial, abordar un tema a partir de una cifra redonda, es el punto de partida de ‘100 jugadores del Athletic. De William a Williams’ (Lectio), nuevo acercamiento del periodista Eduardo Rodrigálvarez a la historia rojiblanca. Exredactor de Deia y hoy veterano cronista del Athletic en ‘El País’, autor de varios títulos sobre los leones, Rodrigálvarez (Bilbao, 1955) pone su firma esta vez a una heterogénea selección de futbolistas rojiblancos de los más de 600 que han pasado por el club. Para el subtítulo ha elegido a dos de ellos: William Dyer, que jugó la final de Copa de 1902, y a un delantero bilbaíno que, más de un siglo después, ha abierto un tiempo nuevo. «Gorostiza, la ‘Bala Roja’, corría muchísimo, pero de lo que he visto, creo que es el primer jugador rápido del Athletic. El club nunca ha tenido esto».

- Usted ha recogido a las figuras ‘canónicas’ del Athletic, pero se ha detenido en otros jugadores cuyo rastro es un misterio.

- Repasando el listado encuentras infinidad de curiosidades. Aparecen muchísimos futbolistas que no llegaron a disputar ningún partido. La explicación es que en los primeros tiempos se jugaba poco y no había cambios salvo por lesión. Entre los que sí fueron alineados me topé con nombres ‘extraños’ como Didixein. Cuando lo vi, me pregunté quién sería ese tío. El Athletic no lo tenía documentado. Empecé a mirar y mirar, y me lo encontré en una alineación del primer Real Madrid, el de la Copa Coronación. Luego apareció en el Athletic. Disputó varios partidos... No he conseguido saber quién era. Lo más lógico es que fuera francés.

- ¿Y quién era William Dyer?

- El hijo de un clásico inglés, uno que como tantos otros llega a Bilbao para hacer negocios con las minas y vender el acero a Sheffield. Algunos se arraigaron, y ése fue el caso. Aquel hombre se implicó en muchas cosas, entre ellas, el club Cocherito.

- Y su hijo ganó la Copa de 1902 con el Athletic.

- Hay un punto oportunista en haberlo usado para el subtítulo del libro, porque yo tenía claro con quién iba a acabar, y era Iñaki Williams. Dejando a un lado a Ramalho (hoy en el Girona), Iñaki, otro vasco de origen africano, representa el último cambio sustancial en el Athletic y, por lo tanto, en el país.

«La sociedad cambia, ya no es la de los años cincuenta, la de Jones. Ahora es multirracial»

- Miguel Jones, futbolista negro arraigado en Bilbao, no pudo fichar por el club en los años 50 porque había nacido en Guinea Ecuatorial.

- Es ese asunto filosófico del que hablamos todos los días y que va evolucionando según cambia la vida. En aquella época mandaba el DNI. Los directivos y el propio público lo resolvieron haciéndose una pregunta: ¿dónde ha nacido éste? Gárate nació en Buenos Aires, de modo que él tampoco pudo jugar. Fue una manera tajante de resolver el asunto, aunque se hizo alguna salvedad. A Jones le pasó eso. Pertenecía perfectamente al paisaje de Bilbao. De una familia culta, y él, un hombre culto, además de gran jugador.

‘100 jugadores del Athletic’

Autor
Eduardo Rodrigálvarez
Editorial
Lectio. 208 páginas.
Precio
14,50 euros

- La filosofía del Athletic es como la constitución británica, algo no escrito que se adapta a las circunstancias.

- Yo diría que la vamos resolviendo a empujones. Recientemente se hizo una definición que incluye a todo aquel nacido o que vive aquí y tal y tal... Como todas las constituciones, era muy vago y voluntarista. Las reformas que se van aplicando son para cada caso y dependen del presidente que esté, de la junta directiva, del director de Lezama... A veces lo que no vale para uno sí vale para otro. ¿Por qué a este sí y a ese otro no?

«Tenemos más dinero del previsible y sacamos pecho gracias a algo que no queríamos que pasara»

- ¿Son esas trampas al solitario que tanto se reprochan al club?

- Lo malo es cuando empiezas a cogerle gusto. Si te inventas un argumento para traer a un jugador en el que crees, ese argumento te va llevando a otro y acabas confundiendo ese valor filosófico, esa política que nadie ha definido, pero sobre la que más o menos todo el mundo tiene una idea.

El veto de Oion

-¿No hay cierta confusión en el público de San Mamés?

- Haces una encuesta y te saldrán cosas totalmente distintas. Algunas disparatadas y otras muy elaboradas, pero una cosa es cierta. La sociedad cambia, ya no es la de los años cincuenta, la de Jones. Ahora es multirracial. ¿El club puede ser ajeno a eso?

- ¿Qué opina del veto a los riojanos en la escuela del Athletic de Oion?

- Es un asunto mal gestionado, pero esconde otro debate. ¿Qué es cantera? ¿El Athletic puede tener escuelas futbolísticas fuera del País Vasco? Si puedes traer un chico de 14 años de Cáceres y está asumido que forma parte del aprendizaje de Lezama, ¿qué diferencia hay en establecer un pequeño centro de atracción de futbolistas, me da igual que sea en La Rioja, Cantabria o Burgos? No se trata de abrir el mercado, hay jugadores con los labios morados de tanto besar escudos, pero si hablamos de uno que participa de la idea del Athletic, yo no sería tan extremo. Creo que no estamos en época de mirar tanto a la gente.

- Pero fabricar futbolistas buenos, sea cual fuere el modelo de cantera, ¿de qué sirve si un jugador se va ya a las primeras de cambio?

- Es cierto que si te quitan a tu gran figura, y no estoy diciendo que vaya a ocurrir con Kepa Arrizabalaga, pero podría ser, alguien puede tomárselo como una traición. Otra forma de verlo es que el mundo es el que es. No es criticable que un chico quiera crecer económica y futbolísticamente. Ahora bien, lo que no puede hacer el Athletic es volverse loco. El mejor, sea quien fuere, tiene que cobrar más, pero el escenario económico tiene que ser sostenible. No estoy diciendo que Kepa pueda romper esa barrera, pero una sucesión de ocasiones anteriores y las que puedan venir sí pueden malear ese escenario. Hemos olvidado los tiempos en que había telarañas en los cajones.

- En el fútbol de hoy, la situación del Athletic es compleja.

- Tenemos más dinero del previsible y sacamos pecho gracias a algo que no queríamos que ocurriera: se llevaron a jugadores. Es un contrasentido. Hay que entenderlo en un club tan fuerte y tan débil. Fuerte por su autoestima, su sensación de pertenencia, y débil porque no juega la Champions todos los días, y ése es el territorio de más ingresos.

- ¿Qué argumento tiene el club para fidelizar a sus figuras?

- Lo que hoy puede retener a un chaval es el sentido de pertenencia, pero no visto como una religión. Si la aspiración de un chico es jugar en el Athletic, el club tiene al menos la mitad del camino ganado en el caso de que un día lleguen la ofertas. Luego pasará lo que sea, pero no habrá que convencerle. Será un asunto entre el corazón y la cartera. Otra cosa son los jugadores cuya única ambición es triunfar.

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