Ganea: El mayor riesgo es no asumir riesgos

El Athletic está obligado a efectuar operaciones como la de Ganea por su bajo coste y el peligro de que triunfe en otros equipos

Ganea, en un encuentro con su actual equipo, llegará al Athletic en verano. /Viitorul
Ganea, en un encuentro con su actual equipo, llegará al Athletic en verano. / Viitorul
Jon Agiriano
JON AGIRIANO

La actualidad rojiblanca obliga a escribir hoy sobre Cristian Ganea, que se incorporará al Athletic la próxima temporada. Los fichajes en este club son tan escasos que cada uno de ellos hay que anunciarlo con clarines y timbales. Y cuando digo esto me refiero a los medios de comunicación, por supuesto. Ya sabemos que Ibaigane es un convento muy sobrio donde se premia el ascetismo y cualquier tipo de énfasis es visto como un pecado. Yo estoy por asegurar que hasta la risa se castiga y el ejemplar de la 'Poética' de Aristóteles que estaba en la biblioteca del palacio lo han puesto a buen recaudo, como en la abadía de 'El nombre de la rosa'. Ayer, por ejemplo, despacharon lo de Ganea con una pequeña entradilla de cinco líneas en la web.

Antes de hablar del fichaje, sin embargo, debemos ser respetuosos con las tradiciones informativas y, ahora que el equipo ha completado la primera vuelta, no podemos olvidarnos de efectuar, aunque sea de pasada, el pertinente análisis. Y lo primero que debemos decir es que la clasificación del equipo de Ziganda, justo en mitad de la tabla, undécimo con los mismos puntos que el décimo, refleja con bastante exactitud su situación. Los rojiblancos están ahí, navegando a dos aguas dentro de un cardumen de diez equipos que abre el Sevilla (sexto) y cierra la Real (decimoquinto). Si recordamos cuáles eran las expectativas a principios de temporada, deberíamos hablar de decepción. Si pensamos en cómo estaba el equipo hace mes y medio, estamos obligados a hablar de alivio.

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Esta agradable sensación de que el temporal ha amainado y los desperfectos no han sido tan graves como llegamos a creer -sólo la eliminación de la Copa ha sido algo irreparable- suele ir acompañada de buenas vibraciones respecto al futuro. En el Athletic, sin embargo, no se detectan mayores dosis de optimismo. Lo que se advierte es una mezcla de prudencia, incertidumbre, ilusión, curiosidad y resignación. Digamos que la afición está a la espera, expectante, como suele estarlo tantas veces en San Mamés al comienzo de los partidos. Y es natural porque el equipo de Ziganda está comenzando algo. El problema es que todavía no sabemos lo que es. Nuestra única certeza es que nada de lo que 'Cuco' planteó el pasado verano ha podido hacerse realidad y que su proyecto, a día de hoy, una vez superado el momento de pánico, es tan viejo como el linimento para los golpes: fortalecer la coraza defensiva del bloque y dejar que Williams, Aduriz, Raúl García y Susaeta marquen la diferencia ante el 80% de los rivales. ¿Qué dará de sí esta apuesta sencilla y arcaica? Ya lo veremos.

Pero vayamos a Ganea, ese chaval rumano criado en Basauri que se dispone a firmar por el Athletic para las tres próximas temporadas y con opción a una más. Eso sí, llegará en junio. Hasta entonces continuará jugando con su actual equipo, el FC Viitorul Constanta. En este sentido, su caso recuerda al de Ander Capa, que también fue contratado pero posponiendo su incorporación hasta la próxima campaña. ¿Qué podemos decir de este fichaje? Lo primero, lógicamente, que el tiempo dirá si es un acierto o un error. O algo intermedio, un 'nifunifá', como han sido otras contrataciones. Lo segundo, que el Athletic está obligado a realizar este tipo de operaciones aperturistas en lo filosófico, por decirlo de alguna manera, y de evidente riesgo deportivo. Sobre todo, si su único coste es el contrato del jugador y un pequeño traspaso. Y el que niegue esta realidad que tire la primera piedra y jure en Lezama, con la mano sobre el busto de Gainza, que él no pondría a los responsables del club a caer de un burro si Ganea fichase por otro club y triunfase.

Como yo lo haría, y sería cruel y mordaz, y como siempre he pensado que en el Athletic el mayor riesgo es no asumir riesgos, aplaudo la llegada del jugador, del que sólo conozco que costará 600.000 euros -prácticamente un donativo en el mercado actual-, que está en una edad ideal -vendrá con 26 años-, y que tiene una zurda muy buena. También sabemos que, al parecer, los conceptos defensivos no le han arraigado todavía. Esto al menos es lo que resaltaron Blas Ziarreta y Antonio Karmona en el informe que hicieron cuando fueron a verle en directo.

Por cierto, no recomendaron su fichaje, pero ya se sabe que en el Athletic esto es lo de menos. Sus criterios deportivos son inescrutables. Como casi todo.

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