El gran obstáculo de los avales en el Athletic

Socios del Athletic votan en los jardines de Ibaigane./EL CORREO
Socios del Athletic votan en los jardines de Ibaigane. / EL CORREO

Los aspirantes que pretendan suceder a Urrutia en el Athletic deben presentar unas garantías bancarias cercanas a los 17 millones de euros

Javier Ortiz de Lazcano
JAVIER ORTIZ DE LAZCANO

Los avales son un importante escollo a salvar en las elecciones del Athletic. El equipo que quiera gobernar el club deberá colocar sobre la mesa alrededor de 17 millones de euros para garantizar su gestión. Corresponden al 15% de los gastos anuales (en torno a 116 millones). Algunos de los grupos que preparan sus planchas han comenzado a interesarse por la situación entre bastidores ante altos ejecutivos de la Liga de Fútbol Profesional.

La ley del Deporte de 1990 resolvió que cuatro clubes no estaban obligados a convertirse en sociedades anónimas. Athletic, Real Madrid, Barcelona y Osasuna se salvaron de repartir su propiedad entre accionistas. Una recompensa por no estar endeudados. Hay un matiz que les diferencia. La entidad navarra y la madrileña han incluido en sus estatutos que hay que presentar un preaval para concurrir a las elecciones. En el vasco y el catalán esa cantidad sólo se sustancia tras ganar los comicios.

Los directivos deben avalar el 15% del presupuesto. Pero el riesgo para los dirigentes no acaba aquí. La ley establece una responsabilidad ilimitada y mancomunada en su gestión. Esto significa que responden de todas sus pérdidas. Si un equipo de gobierno acaba sus cuatro años de gestión con 50 millones en números rojos, ésta es la cantidad que deberá pagar aunque su aval sea de una cuantía menor.

Los avales paso a paso

15%
Es la cantidad del presupuesto de gastos que debe avalar una directiva al tomar el poder. El reparto de esta cantidad entre ellos se puede hacer como quieran los dirigentes.
El suma-resta
Fin de la primera campaña de una junta. Pongamos que ha avalado 15 millones y que su balance del curso es 5 de pérdidas. Eso significa que su próximo aval debe ser de 20 millones. Todo lo ganado se resta. Si el beneficio es mayor que el aval, éste ya no se presenta.
El balance final
La ley indica que los «directivos responden mancomunadamente de los resultados económicos negativos que se generen durante su gestión». Esto significa que deben hacer frente a las pérdidas, aunque sean superiores a la cuantía del aval depositado.
La ejecución
Llegado el caso, el aval lo debe ejecutar la Liga Profesional. Esta acción de responsabilidad puede ser resuelta mediante un acuerdo por mayoría simple en la asamblea de compromisarios o si lo solicita un 5% de los socios del club.

Han sido varias las juntas del Athletic en la que cada directivo ha avalado en función de su cargo y sus posibilidades económicas. Es decir, el presidente ponía más dinero que los vocales. No ha habido ninguna ejecución de aval, pero llegado a ese extremo todos responderían de las pérdidas. Da igual lo que uno haya depositado.

El aval se convierte en un suma-resta para los dirigentes. Pongamos un caso práctico. Una temporada con 100 millones de presupuesto obliga a una junta recién llegada a depositar una garantía de 15 millones ante la Liga. Si al acabar la campaña hay un déficit de cinco millones, el aval de la siguiente campaña se debe aumentar en esta cifra. Si, a la siguiente, hay beneficios de 10 millones, se descuenta esta cifra de la garantía. Y así durante todo el periodo de gestión de una directiva.

Los grupos que valoran luchar por el gobierno del Athletic se plantean dudas sobre el funcionamiento de los avales. De hecho, algunos de ellos han mantenido contactos con exdirigentes rojiblancos para aclarar conceptos. Gran parte de las conversaciones han girado sobre las particularidades de estas garantías y la posibilidad de que se ejecuten.

En su primer año de gestión, en 2011-12, Urrutia presupuestó 61 millones. El aval que presentó fue de 9 millones. La marcha de Javi Martínez por 40 millones de euros trajo un año después unos beneficios extraordinarios que permitieron al actual presidente retirar el aval. No ha vuelto a ponerlo porque los superávits se han repetido en todos los ejercicios.

El Athletic tiene mucho dinero a su disposición. Pero eso no significa que quien llegue a la presidencia pueda invertirlo en fichajes sin que ello tenga consecuencias. La ley marca que el contador se pone a cero cuando entra una directiva. Con una plantilla cada vez más cara y sin Europa, hay expectación sobre el futuro económico del club. Los aspirantes asumen que deben hacer frente a una gran responsabilidad económica.

Carlos Ortiz, el director financiero rojiblanco, se refirió el viernes al asunto en un foro del Colegio Vasco de Economistas. «Los avales han limitado las intenciones de muchas personas de formar parte de la directiva. Y a las juntas directivas les ha hecho ser cautas, lo que ha llevado a una situación económica buena. También ha supuesto una limitación en fichajes y en progresión deportiva, pero en el fondo ha resultado positivo», resumió.

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