La habitual irregularidad de Iturraspe

Iturraspe sonríe durante el entrenamiento de ayer por la mañana con otros de los titulares del sábado./BORJA AGUDO
Iturraspe sonríe durante el entrenamiento de ayer por la mañana con otros de los titulares del sábado. / BORJA AGUDO

El vizcaíno volvió a mostrar su calidad ante el Celta tras varios duelos grises y el técnico le insta a dar continuidad a su fútbol

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Desde que efectuó una formidable temporada a las órdenes de Marcelo Bielsa y también un magnífico ejercicio con Ernesto Valverde, el universo del Athletic siempre ha esperado recuperar aquella ilusionante y poderosa versión de Ander Iturraspe en el centro del campo. Demostró en aquellos cursos 2011-12 y 2013-14 el futbolista de Abadiño que cuenta con una excelente visión, con la capacidad para saber cuándo ofrecer un pase largo a su compañero, o apostar por un envío en corto, con la calidad para manejar el juego rojiblanco y dominar la parcela de creación. Todo eso ofreció el vizcaíno en aquellos tiempos y, desde entonces, solo ha dejado algunas pinceladas de estos atributos que incluso le condujeron a la selección española. De vez en cuando aparece esa versión tan esperada de este profesional, como sucedió el pasado sábado en el empate contra el Celta. Su irregularidad es ya algo habitual.

Es cierto que se le vio, en parte, disfrutar sobre el terreno de juego, sin excesiva presión por parte de los contricantes gallegos. Cogió la batuta del equipo, acompañado de San José, y dio ese paso adelante que, cuando desea, protagoniza. Aplaudió su actuación José Ángel Ziganda, un técnico que ya dijo en pretemporada que Iturraspe sería una pieza importante de su engranaje rojiblanco. «Cuando juega bien, parece que es el que gobierna el partido», alabó el preparador de Larrainzar el sábado. Sin embargo, de inmediato, le lanzó un contundente mensaje sobre esa irregularidad que tanto ha afectado al centrocampista a lo largo de su carrera y que le ha impedido convertirse en un profesional esencial para ‘Cuco’, también en el pasado con Txingurri, y quien sabe si contar con cierto protagonismo en La Roja. «Tiene que ser consciente de que tiene esa capacidad y es cuestión de repetirlo y repetirlo. Este año también ha tenido alguna actuación así, como el día del Barcelona, que lo hizo bastante bien. Nos gustaría a todos y a él, tener ese control, ese dominio y dar sensación de jugador que es capaz de hacerse con el control del partido».

Momentos puntuales

Pero esos rasgos solo surgen en momentos muy concretos, puntuales: esta temporada, por ejemplo, se pueden contar con los dedos de la mano sus notables actuaciones frente al Barcelona, el Real Madrid y el Celta. Son escuadras que dejan jugar, que permiten a los centrocampistas cierto respiro y ahí entra en cierta efervescencia Iturraspe, que casi siempre acepta que su rendimiento no es el más óptimo. «Está siendo una temporada irregular para todos nosotros -cabeceó en la sala de prensa de Lezama hace unos días-. Quiero terminar lo mejor posible, acabar con buenas sensaciones. Quedan suficientes partidos para hacer las cosas bien».

16 partidos de titular ha jugado Iturraspe, es el segundo centrocampista que más ha salido en el ‘once’, por detrás de San José, con 19. Le siguen Rico, con 11, y Vesga, con 10

El sábado en La Catedral tomó el camino para finalizar una olvidable campaña por parte de toda la escuadra -salvo algunos jóvenes y los porteros- de la manera correcta. Como Iñaki Williams, que trabajó a destajo contra el Celta y se quedó con las ganas de marcar una diana y romper una racha de algo más de un año sin anotar en la Liga en San Mamés: desde el 4 de diciembre de 2016. Aprovechó, en ocasiones, la capacidad de Iturraspe para hallar los huecos, para conectar al equipo... Porque el centrocampista vizcaíno se sintió a gusto. Ahora solo le falta que encuentre de esa continuidad que mana en escasas ocasiones.

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