Herrerín, el hombre que supo esperar

Imanol abraza a Iago en la sesión del jueves en San Mamés./J. Alemany
Imanol abraza a Iago en la sesión del jueves en San Mamés. / J. Alemany

El bilbaíno cumplirá su sueño de defender la portería del Athletic cada fin de semana con la más que probable marcha de Kepa

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Iago Herrerín (Bilbao, 29 años) está a un paso de cumplir su gran sueño, de poseer esa condición por la que siempre ha peleado, por la que se deja la piel en cada entrenamiento: convertirse en el portero titular del Athletic en la Liga, defender la meta rojiblanca cada fin de semana, no limitarse a los encuentros de Copa y de la Europa League. Siempre ha tenido el bilbaíno un oponente por delante, bien Gorka Iraizoz o Kepa Arrizabalaga. Sin embargo, la más que posible marcha del joven de Ondarroa al Real Madrid colocará el dorsal '1' a este profesional sin miedo a nada, valiente en sus salidas y que no dudó en buscar minutos la pasada temporada en el Leganés para demostrarse a sí mismo y al resto del mundo que podía ponerse bajo los palos cada domingo. Después de sus tres notables actuaciones contra el Real, Betis y Alavés, le ha llegado la recompensa en forma de renovación. El cancerbero ha ampliado su vinculación con el Atheltic hasta 2021. «Ha sido algo rápido y sencillo», confesaba el meta, que antes de la rúbrica finalizaba contrato en 2019. Su nueva cláusula es de 50 millones.

El deportista domiciliado en Castro, amante de las zapatillas y de los gatos, ha sabido esperar su ocasión, sin hacer ruido, cumpliendo con su papel... Y la recompensa le ha llegado. Formado en Lezama, quizá no es la forma que él esperaba para adueñarse de la portería de un equipo al que regresó en 2012 tras dos años en el filial del Atlético (2010 a 2012). Pero el fútbol también son casualidades, golpes de suerte: aprovechar el momento. Herrerín se ha limitado a cumplir con su misión cada vez que Ernesto Valverde o José Ángel Ziganda le colocaban en la portería. Es cierto que, a veces, peca de atrevimiento y provoca microinfartos en la grada cuando tiene el balón en los pies y arriesga al máximo, pero es que la confianza que Iago tiene en sí mismo resulta tremenda. Y cuando falla, que lo hace, ya sea porque se le escapa un balón, o encaja una diana con facilidad, reacciona de inmediato en las redes sociales para solicitar disculpas a la afición y rematar su mensaje con una llamada al trabajo, a seguir entrenando para corregir los fallos. Uno de los últimos ejemplos de ese compromiso se produjo en la debacle colectiva de la Copa del Rey: «Noche difícil, mañana difícil para todos sin ninguna excepción, no hay excusa, sólo pedir perdón por el partido, felicitar al Formentera y apechugar con lo que hacemos», escribió tras aquel desastre un meta que luce, este curso, unas envidiables cifras.

Afable, educado, sonriente

En la Liga ha jugado cuatro encuentros, ningún tanto en contra. De hecho, en los 15 duelos que ha disputado entre las tres competiciones el Athletic, en nueve ha dejado la guarida a cero. Y, según una web de estadísticas, es el portero de las cinco grandes ligas europeas (Liga, Premier, Serie A, Bundesliga y Ligue 1) con mejor porcentaje de paradas (86,9%). Además, con él en el campo, el Athletic ha perdido dos partidos (Formentera y Zorya), y ambos en La Catedral.

Hasta ahora, siempre le habían vestido los técnicos con ese papel secundario –incluso Valverde le «quitó» la Champions–, su compromiso diario, también sus notables condiciones –por supuesto–, le ha colocado ante su más ansiada oportunidad. De carácter afable, educado, sonriente y echado para adelante, el portero domiciliado en Castro debutó en el primer equipo en agosto de 2013 en la victoria frente a Osasuna, en aquel duelo que se disputó en Anoeta por las obras de San Mamés. También estrenó la nueva Catedral como titular, frente al Celta, por la lesión de Gorka Iraizoz. Fueron sus primeros pasos en la meta rojiblanca, cortados en cuanto su compañero se recuperó. Y casi cinco años después, fruto de la espera, de su tremendo esfuerzo en cada práctica, se le ha presentado su instante. Por saber aguardar.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos