Una misión en Berlín

El Athletic entrenó ayer en el estadio olímpico de Berlín, donde hoy se disputa el partido./Fernando Gómez
El Athletic entrenó ayer en el estadio olímpico de Berlín, donde hoy se disputa el partido. / Fernando Gómez

El Athletic buscará hoy una victoria ante el Hertha que le permita encauzar desde el principio, no como el año pasado, su andadura en la liguilla de la Europa League

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Que el Athletic inicie su andadura en la fase de grupos de Europa League y los aficionados rojiblancos se lo tomen con normalidad, como si hacerlo ya formara parte del calendario anual de competición, es la mejor demostración del ascenso deportivo que ha experimentado este equipo en los últimos seis años. «Estamos en Europa, ¿y qué?», dicen ahora los más osados. Esta percepción es buena y alimenta la exigencia. No se trata de que el aficionado sea incauto y olvide que esta racha de clasificaciones europeas continuadas es algo excepcional en la historia del Athletic. No. La gente no olvida nada. Y menos el hambre. Lo que hace es creer firmemente que la máxima ambición, la que te lleva a plantearte el objetivo de Europa como una obligación de la vida doméstica a la que hay que dar un carácter rutinario, es la única forma de que esta racha se prolongue y de que, una temporada más, la hinchada pueda volver a soñar con ese título continental que tanto desea.

La fase de grupos vuelve a ser perfectamente asequible. Hertha, Zorya ucraniano y Östersunds sueco. Las cosas como son: para equipos del nivel del Athletic, la Europa League sólo debería ser una complicación a partir de los octavos. Otra cosa es que nadie te libre de pifias puntuales como la de la pasada campaña ante el APOEL, pero si el equipo rinde a su nivel lo normal es que no tenga problemas para plantarse en marzo entre los 16 mejores. En este sentido, la fase de grupos debe servirle al Athletic para tomarle el pulso a la competición en un momento en el que el equipo ya está cogiendo carrerilla para situarse bien en la Liga.

Los cinco sentidos

Nada mejor, por tanto, que un buen resultado esta noche para dar más lustre a la buena racha del Cuco. Es lo que se espera del partido en el olímpico de Berlín, un lugar legendario del deporte mundial. Para entender bien el valor que tendría una victoria frente al Hertha nada mejor que recordar el que tuvo la derrota de la pasada temporada ante el Sassuolo. A partir de aquel sorprendente 3-0, al que siguió una nueva derrota en la tercera jornada ante el Genk, el Athletic estuvo arrastrándose y jugándose el bigote en San Mamés durante toda la liguilla. El equipo nunca estuvo a gusto y confiado durante aquellos seis partidos, sobre todo fuera de casa. Y en esa incomodidad se acabó fraguando, muy probablemente, el chasco posterior de Nicosia.

Al Athletic, por tanto, hay que exigirle que ponga los cinco sentidos en el duelo ante el Hertha, un histórico demasiado antiguo podríamos decir, ya que sus tiempos de gloria se remontan a la década de los treinta. Es como si el Athletic se hubiese quedado congelado en los tiempos de mister Pentland. Esta larguísima decadencia es la que explica que en el estadio olímpico se registren entradas muy pobres. Hoy, por ejemplo, se esperan unas 25.000 personas, un tercio de su aforo. Los rojiblancos, pese a todo, están perfectamente avisados de los peligros que encierran estos choques. Más que avisados, escarmentados. Y no hay que remontares a la pasada temporada. Hace unas pocas semanas, ante el Panathinaikos, estuvieron en el alambre, muy cerca de llevarse un disgusto que les hubiese amargado el resto de la temporada.

Una victoria daría más lustre a la buena racha de resultados y redoblaría la confianza del Athletic

Ninguna confianza en Berlín, por tanto. Al contrario. Todas las antenas bien puestas. Si un hombre en la cama es un hombre en la cama, como en ‘Amanece que no es poco’ le recordaba Luis Ciges a Antonio Resines exigiéndole que respetara a su padre, un equipo alemán en su casa es un equipo alemán en su casa. Y no importa que el campo esté medio vacío. Hay que dar por seguro un despliegue físico espectacular de los pupilos de Dardai, un afán de superación a prueba de bombas y una ilusión enorme por dejarse ver en Europa después de siete años de ausencia. En su rueda de prensa de ayer, el técnico húngaro se mostró confiado en las posibilidades de su tropa y, leyendo entre líneas sus declaraciones, tampoco pareció muy impresionado por el Athletic. «Un equipo luchador con buenos jugadores». Así lo calificó. Podría decir lo mismo de cualquiera.

Nada ha trascendido de las alineaciones, como ya es habitual. El secretismo se ha convertido en una religión. Eso sí, hay que dar seguras las rotaciones en ambos equipos. Sea como fuere, en el Hertha no faltarán los imprescindibles: los laterales Weisser y Plattenhardar y el medio punta Leckie. El central Rekkik es duda, pero parece que jugará. En el Athletic hay que dar por seguro el regreso de Etxeita y Vesga. Se supone que Herrerín seguirá jugando y que Susaeta volverá al once. Tampoco sorprendería que Saborit tenga una nueva oportunidad. Y queda la duda de Raúl García, que anda bajo de forma y quizá sea reservado para el domingo.

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