El hijo del capitán

Guerrero sueña -o soñaba- que Julen Jon debute en San Mamés con la camiseta rojiblanca

El hijo del capitán
FARO DE VIGO
Jon Rivas
JON RIVAS

Esto ya es lo que faltaba. Ahora resulta que el Real Madrid es nuestro principal competidor a la hora de reclutar futbolistas. Anda por ahí el asunto de Kepa Arrizabalaga, que parece que va a esperar a las campanadas de la Puerta del Sol para anunciar su futuro que muchos auguran blanco, y es un fastidio, pero eso puede pasar con un jugador profesional. Lo que no debe ser es que al Athletic le roben la cartera en asuntos de cantera.

Y está pasando. Recuerden a Marco Asensio. Su padre, vizcaíno y del Athletic, se lo ofreció al club de Ibaigane, que le analizó para comprobar si daba la talla de vasco. En esa ocasión usaron las gafas de ver de cerca y desecharon al chaval, y ya ven dónde está ahora. Con otros casos más recientes, como el de Diarra, utilizaron prismáticos. De momento el chaval anda renqueante. Ya se sabe, la filosofía, que es de chicle, a veces se estira y a veces se encoge. Sabemos que el club siempre ha hecho trampas al solitario, pero ¡caramba!, de hacerlas, vamos a esmerarnos un poquito, y que sea con los buenos jugadores.

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Y ahora nos enteramos por las páginas de este periódico que el último en caer en las garras madridistas es Julen Jon Guerrero, hijo de una de las glorias rojiblancas de todos los tiempos y aclamado en San Mamés desde el principio al final de su carrera. Y no le vamos a echar la culpa al Real Madrid, ni a su padre Julen, de este fichaje casi contra natura, porque me cuentan que el antiguo capitán del Athletic sueña -o soñaba- con que su hijo debute en San Mamés vistiendo la camiseta rojiblanca.

Además, tampoco se puede poner la filosofía como parapeto, porque el chaval, de 13 años nació en Bilbao aunque siempre ha jugado en el Málaga, porque allí se trasladaron sus padres a vivir. ¿Que tiene un poco de acento andaluz? Seguramente sí, pero también tiene los genes de su padre, y por lo que hemos podido ver en varios vídeos, mucho fútbol para su edad.

Y lo peor de todo es que a Julen le han insistido desde varios clubes, sobre todo desde el Real Madrid, para que su hijo cambiara de aires. Del club blanco le han ido a ver jugar cinco ojeadores diferentes, y al padre de la criatura no le consta la presencia de ningún reclutador del Athletic. Julen Guerrero y Josu Urrutia, el presidente, compartieron vestuario muchos años y tal vez hubiera bastado con una llamada, pero nadie en Ibaigane descolgó el teléfono.

Está el asunto de los estudios de la hermana mayor del chaval, pero seguro que un gesto del Athletic habría cambiado las cosas. Sería más grave, claro está, que en Ibaigane hubieran desestimado el fichaje pretendido por varios equipos, algo que me insinúan con insistencia. Si es por fútbol, malo; si es por otras cosas, peor. Veremos lo que pasa en el futuro con Julen Jon, el hijo del capitán.

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