Javi Martínez da cinco años después su versión sobre el 'asalto' a Lezama

Javi Martínez da cinco años después su versión sobre el 'asalto' a Lezama

«El guardia me abrió las puertas y me dejó entrar. Recogí las cosas y me fui. No paso nada más», asegura el ex del Athletic

GABRIEL CUESTA

Más de un seguidor del Athletic recordará aquella anécdota protagonizada por Javi Martínez en 2012, cuando puso fin a su etapa como rojiblanco envuelto en aquella polémica generada por la recogida de sus objetos personales. Hay que remontarse al 29 de agosto de aquel verano, cuando el Bayern confirmaba que activaba la claúsula de rescisión y dejaba en las arcas del club bilbaíno 40 millones de euros. Es entonces cuando el de Aiegi protagonizó supuestamente una curiosa historia a la hora de ir a por sus pertenencias a Lezama.

Los medios de comunicación publicaron que el futbolista había saltado la valla de las instalaciones deportivas sin permiso y que había sido reducido por el personal de seguridad. Una versión que contradecía a la narrada por Martínez desde Alemania. Ahora, cinco años, después desvela los detalles de esa noche para 'The Players Tribune' en un artículo llamado 'The Bandit' (El Bandido). «Casi todas las partes de esa pequeña travesura eran erróneas», señala. El jugador explica que como «la transferencia se finalizó a últimos de agosto» no tuvo tiempo «de decir adiós» a sus compañeros y de «recoger las pertenencias» del centro.

Allí estaba dentro de su taquilla sus botas, una tablet y ropa. «Llamé al club para organizar ir allí alrededor del mediodía, pero me dijeron que no. No me dejaron ir antes de entrenar porque pensaban que podría crear malas vibraciones», explica de una decisión con la que «no tuvo problema» porque la considera «justa». «Sobre las nueve y media de la noche fui allí para recoger todas mis cosas. Así cuenta el ex del Athletic lo sucedido: «Llamé al timbre para que se abriera la seguridad durante unos 15 minutos, pero no llegó nadie. Hubo algunos trabajos de construcción en ese momento, así que supongo que el timbre no funcionaba. Llamé al gerente del equipo, pero él no cogió su teléfono. Sabía por mis años en Lezama que había otro punto de acceso, más cerca de los vestuarios, así que me acerqué y llamé al guardia de seguridad, Iker, para que me dejara entrar.'Iker, Iker, por favor abre', grité. Salió, abrió y me dejó entrar. Recogí las cosas y me fui. Eso fue todo. No sucedió nada más».

«Imaginen mi reacción al día siguiente, cuando me dijeron que había ido borracho y que había peleado con el guardia de seguridad. ¡Madre mía! Alguien se inventó una buena historia», recuerda el jugador, que reconoce que ahora se toma la anécdota «a risa» . «¿En aquel momento? Estaba aturdido.Es una dura lección. Pasas años de tu vida en un club, dando todo lo que tienes.... Y luego, al final, las cosas no siempre se representan de la mejor manera». Eso sí, siempre estará «orgulloso» de su tiempo en el Athletic. «Fue como mi familia», asegura mientras reconoce que le fue «bastante complicado tomar la decisión de irse».

Martínez reconoce que no quería abandonar el Athletic tras el varapalo que supuso perder la final de Europa League y Copa del Rey a las órdenes de Bielsa. Sin embargo, señala que «en el fútbol, las cosas pueden cambiar de un día para otro». «Hoy estás en la cima del mundo, y luego tienes uno o dos meses malos, y de repente estás en el fondo del barro y ya nadie te quiere. Sabía que tenía una oportunidad única de seguir adelante después de una temporada tan buena y que tenía que tomarla. Fue el momento correcto».

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