‘Caso Kepa’: Nuestro capricho

Hay que resignarse a que mantener la filosofía del Athletic salga muy caro

‘Caso Kepa’: Nuestro capricho
Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Hacía tiempo que no se oía hablar tanto de Economía en las calles de Bilbao. Si me apuran, desde que el 23 de febrero de 1925, tras hundirse el Crédito de la Unión Minera, un ciudadano tan popular como el escritor Manuel Aranaz Castellanos decidió adelantar su paso a la posteridad y se pegó un tiro en la cabeza en un camino del Pagasarri. Bueno, quizá estoy exagerando. Quiero decir que ayer fue un día extraño en el que te entraban ganas de pasear por Bilbao con el ‘Financial Times’ bajo el brazo y en compañía de Ignacio Marco-Gardoqui por si era necesario batirse en alguna justa dialéctica. El motivo, por supuesto, era la millonaria renovación de Kepa apenas cuatro días después de que el Athletic anunciara también el «pedazo contrato» de Williams. Ambos futbolistas se unían a Laporte y entraban a formar parte del selectísimo grupo de los rojiblancos que cobran más de cuatro millones netos por temporada.

Había en el ambiente un rumor machacón, como de imprenta escupiendo billetes. La gente hacía cálculos y comparaciones, y fueron muchos los que acabaron torciendo el gesto, preocupados. No les salían las cuentas. O dicho con mayor propiedad: el retorno de la inversión. Yo les daría un consejo: olvídense de despejar la ecuación dinero invertido-resultado obtenido. Ese ejercicio sólo va a provocarles frustración, escepticismo y, cada cierto tiempo, coincidiendo con temporadas mediocres y partidos especialmente indigestos, una mala uva que puede hacer que se les disparen las transaminasas y el colesterol.

Más información

¿Qué hacer entonces ante la evidencia de que los sueldos de los jugadores del Athletic están muy por encima de sus méritos en el campo? ¿Qué hacer ante el hecho objetivo de que sólo en el Real Madrid, el Barcelona y el Atlético se supera la barrera de los cuatro millones netos y que ninguno de los clubes del nivel deportivo del Athletic -Valencia, Sevilla o Villarreal, por ejemplo- se acerca a ella? ¿Cómo encajar que hayan sido tres jugadores tan jóvenes, todavía muy lejos de ser unas figuras consagradas, los que hayan firmado estos megacontratos? Pues con resignación, oiga. En términos de estricta lógica económica, la filosofía del Athletic es un disparate. Aceptemos, por tanto, con deportividad que es un capricho que nos damos y que cada vez nos va a salir más caro.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos