Kepa, estelar en su debut en el Bernabéu: seis paradas para reivindicarse

Espectacular estirada de Kepa. / Manu Cecilio

El meta de Ondarroa ha brillado en su estreno en el estadio del que estuvo a punto de ser su club en el mercado de invierno

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Todos los focos le apuntaban. Las miradas del Santiago Bernabéu, donde se estrenaba, se dirigían a él. Al hombre que ayer defendía la portería del Athletic, al que una tormentosa lesión en el pie en diciembre –que le sirvió de excusa perfecta a Zinedine Zidane– le impidió fichar por el Real Madrid. Aseguró el francés que no le hacía falta un cancerbero en el mercado de invierno. Kepa Arrizabalaga, en este sentido, era el elegido por Florentino Pérez para resguardar el futuro de la meta del cuadro blanco, el señalado; es la nueva política del empresario, 'cazar' a los talentos nacionales. Era una especie de examen, que el internacional con España superó con nota. De matrícula de honor. Graduado cum laude, en lo que supuso un máster de exigencia por parte de la pléyade de estrellas blancas, sobre todo antes del descanso. Echó el cerrojo con sus envidiables reflejos.

Un dato. En la primera mitad sumó seis paradas, luego tres más. Algunas de trámite, las típicas: un disparo flojo, un cabezazo. Sin embargo, en tres se salió, como con la estirada que se estrelló en el larguero. Demostró por qué es uno de los porteros elegidos por Lopetegui para ir al Mundial, la razón por la que es uno de los principales activos del Athletic. Primero le sufrió Ronaldo, antes del cuarto de hora, en un disparo que se envenenó al tocar en un defensa rojiblanco. Luego Varane probó la medicina de Kepa. En una falta botada por Kroos con su habitual clase, el central francés se eleva por encima del resto de futbolista y cabecea el balón. El de Ondarroa, quizá una pizca adelantado, volvió a mostrar su fenomenal destreza, a escasos dos metros del internacional. Por aquí no pasas.

El jugadón de Asensio

Y ya en el ocaso de este periodo, Asensio, ese futbolista con padre baracaldés, se marcó un jugadón: cogió la pelota en el córner, dejó atrás a Balenziaga con un impactante regate, luego a Iñigo Martínez y, con la zurda, se sacó un potente disparo raso, a un palmo de la meta, que Kepa desvió a córner. Se estaba saliendo el vizcaíno. ¿Qué pensaría Florentino Pérez en el palco?

El Madrid se había volcado y siempre se encontraba con Arrizabalaga que, una vez abortada su llegada al Madrid, renovó con Ibaigane hasta 2025 con una cláusula de 80 millones. En la segunda mitad, el cuadro del galo bajó el ritmo, la intensidad, la presión sobre la guarida vizcaína. No obstante, ahí estuvo Kepa cuando resultó necesario. Primero ante Cristiano, luego con Lucas Vázquez... Y si no estaba el meta ondarrés, estaba alguno de sus compañeros en la zaga. Por ejemplo, Unai Núñez, que volvió a acumular otro encuentro de mérito, otro capítulo más en este brillante libro que está escribiendo durante su estreno en la élite. Se fajó con Cristiano, le ganó en más de una ocasión la posición, se lanzó a cortar balones y disparos peligrosos...

Sobresalió en la zaga, como Kepa en la portería. Cuando muchos aficionados del Athletic veían que los tres puntos volaban hacia Bilbao –otro gran número de hinchas se resignaba a al menos una diana de los blancos, en esa tradición que ha impuesto el Madrid en los últimos tiempos–, el meta volvió a ejercer de salvador. Paradón a un tiro desde el área. Sin embargo, la pelota siguió viva, llegó a Modric... Y Cristiano la tocó de tacón para empatar el encuentro. Una pena. El vizcaíno, ese hombre con el que sueña Florentino –anoche seguro que se le apareció más de una vez–, había hecho todo lo posible. El Athletic empató, de inicio nadie lo esperaba... Y con Kepa de portero.

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