Kepa, el golpe de efecto

Llegar a la asamblea de compromisarios del Athletic con el portero renovado sería el escenario ideal para Urrutia

Jon Agiriano
JON AGIRIANO

Faltan dos semanas para que se celebre la asamblea de compromisarios del Athletic y podemos seguir declarando vigente la ‘pax urrutiana’. El gran cónclave rojiblanco, por lo tanto, se desarrollará, salvo imprevisto deslizamiento de la placa tectónica del club en los próximos días, como lo ha venido haciendo en los últimos seis años: tranquilidad, monotonía y una cierta autocomplacencia. La verdad es que empiezan a quedar muy lejos los tiempos duros en los que las asambleas del Athletic eran una cita peligrosa y los miembros de la junta, antes de asomar la cabeza, levantaban un casco con un palo por encima de la trinchera para ver si les disparaban.

No me extraña que los presidentes y directivos de entonces sientan una sana envidia por los actuales, cuyo mayor riesgo en la asamblea es no quedarse dormidos, ser captados por las cámaras y acabar martirizados en las redes sociales. En el caso de Urrutia, además, se da una circunstancia añadida y paradójica que acentúa esa envidia. Y es que la histórica bonanza de la arcas de Ibaigane, que es una de las principales causas de las mayorías casi búlgaras que esta directiva obtiene en las asambleas, se ha producido gracias a las salidas de dos jugadores cuyas cláusulas el presidente no hubiera deseado cobrar y a un nuevo contrato de televisión al que votó en contra. Vamos, que al Athletic le ha caído un maná del cielo, algo por lo que muchos rezaron sin ser escuchados en los años de las vacas flacas.

Bien mirado, sólo hay una cuestión que puede llegar candente a la asamblea y que importa a los compromisarios tanto o más que el superávit de 21 millones que presentará la junta. Se trata de la renovación de Kepa, sobre la que ayer empezó a hablarse en algunas importantes terminales mediáticas de Madrid. No dijeron nada nuevo, nada que no se hubiera dicho varias veces en estas páginas, pero que se lanzaran al ruedo siempre quiere decir algo y tiene consecuencias. La primera, un aumento general de la incertidumbre. La verdad es que la renovación del portero de Ondarroa va adquiriendo un mal cariz. Se está alargando tanto que hasta los más confiados empiezan a estar con la mosca detrás de la oreja. Josu Urrutia ya sabe lo que tiene que hacer: presentarse en la asamblea con Kepa renovado. El golpe de efecto sería definitivo. Sobrarían hasta las urnas.

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