El ‘caso Kepa’ irrita a la directiva del Athletic

Kepa consulta su móvil ayer al abandonar las instalaciones de Lezama/MANU CECILIO
Kepa consulta su móvil ayer al abandonar las instalaciones de Lezama / MANU CECILIO

El serial sobre el futuro del portero alcanza su cénit con la noticia de un examen médico al jugador que el Real Madrid niega

Javier Muñoz
JAVIER MUÑOZ

. El ‘caso Kepa’ hace tiempo que se convirtió en un folletín por entregas, en el que, tras los entrenamientos, el técnico y los jugadores de la plantilla rojiblanca se turnan para echar balones fuera en las ruedas de prensa. La más que probable marcha del guardameta de Ondarroa al Real Madrid ha eclipsado por completo la agenda del Athletic: el mal juego del equipo que parecía en trance de enderezarse un poco, al menos en cuanto a resultados; la feliz recuperación de Yeray, que casi está listo para volver; el derbi del Alavés en La Catedral tras el parón navideño...

Pero a quién le interesa todo eso cuando la prensa madrileña da por hecho que Kepa estuvo en la capital de España el pasado jueves para hacerse un reconocimiento médico, y además en la clínica adonde acuden las estrellas de la constelación merengue. Ese misterioso viaje relámpago a Madrid -misterioso porque nadie parece saber nada de él y porque el portero acudió regularmente a las sesiones de entrenamiento del Athletic- ha llevado el serial sobre el futuro del de Ondarroa a su cénit y ha conseguido que la monolítica directiva rojiblanca emita las primeras, tenues, pero perceptibles, señales de irritación.

Aunque Ibaigane no confirma que Kepa se haya sometido a un examen y el Real Madrid lo niega, la polémica sobre lo que pudo haber hecho o dejado de hacer el portero titular del Athletic fuera de su ‘horario laboral’ ha emponzoñado el ambiente más si cabe, y ha agravado el notable malestar que, según fuentes del club, reina en la junta de Josu Urrutia. Aunque como es costumbre, se ha envuelto en un manto de silencio que da pábulo a todo tipo de análisis, a los más o menos documentados, inclinados hacia uno u otro lado de la balanza, y a las consabidas teorías conspirativas, sin olvidar los juicios maniqueos de buenos y malos. Ayer le toco a José Ángel Ziganda lidiar ante la prensa con todo ese fardo ‘opinativo’, y con los dimes y diretes sobre el golpe duro a la moral del Athletic; y el de Larrainzar lo hizo con sobriedad y paciencia tras el entrenamiento de Lezama, durante el cual los informadores se habían pasado la mañana buscando a Kepa por aquí y por allí...

Sin embargo, no apareció el ‘deseado’, salvo fugazmente, y tuvo que ser su preparador el que volvió a la carga con lo de que el portero sigue el protocolo de rehabilitación como Mikel Balenziaga, circunstancia que les obliga a ambos a ejercitarse aparte. También aseguró Ziganda que Kepa tiene «prisa» por entrenar y que el equipo cuenta con él a corto plazo. «Ha recaído y está bastante incómodo. Esperamos que la próxima semana se incorpore al grupo y pueda hacer algo más de lo que está haciendo ahora», aseguró.

«No tengo ni idea»

Esas palabras no surtieron efecto alguno y acto seguido le preguntaron al técnico, como era lógico, si sabía algo del presunto reconocimiento médico en Madrid, a lo que contestó resignado: «No tengo ni idea, no sé qué decir». Pero aquello no fue suficiente, así que a la cuestión de si el guardameta había recibido permiso para pasar unas pruebas con otro club reaccionó: «No, el jugador ha estado aquí en Lezama, siguiendo el periplo de recuperación como Balenziaga. No fue a San Mamés el jueves. No tengo más que decir».

Pero ¿tenía constancia el entrenador de que el jugador pudo viajar la tarde del jueves a Madrid? «Por supuesto que no», zanjó Ziganda. Ante la insistencia general, el de Larrainzar acabó por admitir algo que a todo el mundo le parecía de cajón. «Está claro que todo el ruido que hay fuera (sobre Kepa) no es bueno, pero a mí no se me hace difícil abstraerme». Ese revuelo, prosiguió el entrenador, «no favorece en nada y cuanto antes se acabe mejor. Nosotros estamos centrados en lo que podemos hacer. Cuando Kepa tenga algo que decir, lo dirá».

El entrenador emitió un suspiro de alivio e incluso dio las gracias cuando le preguntaron algo sobre el derbi del domingo en San Mamés con el Alavés, o sobre la evolución de Yeray, que cada vez está más fuerte. «Este mes es importante. Nos puede decir dónde podemos estar y a qué podemos aspirar», subrayó Ziganda. Sin embargo, la sombra de Kepa perseguía sus intervenciones. Y como al portero no se le veía por las instalaciones de Lezama le preguntaron al técnico cómo estaba de ánimo. «Bien, él está bien -aseguró el técnico-. Las conversaciones son normales, sus caras son normales. No ha cambiado nada de hace un mes a hoy».

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