Lezama, un campo de obras durante el verano

Estado actual del campo número uno./Pedro Urresti
Estado actual del campo número uno. / Pedro Urresti

El complejo está sometido a intensas jornadas de trabajo para acondicionar las instalaciones

ROBERT BASIC

Con la plantilla de vacaciones y Eduardo Berizzo centrado en definir la hoja de ruta estival, cuyo primer capítulo empezará a escribirse el próximo 9 de julio, la actividad en Lezama es frenética. El complejo deportivo ha mutado en una gran obra al aire libre en la que las máquinas y los camiones entran y salen a diario, donde ayer hubo más de 40 trabajadores afanados en ir cumpliendo con los plazos fijados para al menos acondicionar ciertas zonas de la instalación de cara a la pretemporada. Los campos más afectados son el uno, el dos y el tres, pero hay peones trabajando en prácticamente todos los escenarios e incluso se ejecutan tajos puntuales en el interior de las instalaciones, que en tres semanas recibirán a los rojiblancos y a su nuevo cuerpo técnico.

Resulta curioso ver el esqueleto de alguno de los campos de Lezama. El que está desmantelado por completo es el número uno, donde suele entrenarse en exclusividad la primera plantilla. Las máquinas trabajan a destajo sobre una superficie de tierra e irregular que debe reverdecer en breve con el objetivo de acoger a los hombres de Berizzo y ser testigo del comienzo de una nueva época en el Athletic. El camino que separa esta parcela de la número tres está intransitable, levantado entero y tomado por personal y máquinas, y en este terreno en el que también suelen ejercitarse los rojiblancos está prohibido pisar la hierba porque «está en tratamiento».

Hay mucho movimiento también en el campo número dos, donde juegan habitualmente el Athletic femenino y el filial. En el fondo de atrás se está construyendo una grada en la que se integrará un ambigú y una vez terminada la obra el recinto quedará cerrado en forma de U, solo abierto por la parte en la que se accede al complejo. En el tres, además del tratamiento del césped, están acabadas las dos pequeñas filas de asientos y en el cuatro tienen rematadas sus tres tribunas.

En el resto de los campos también hay actividad – no tanta como en los tres primeros– y hasta se ha habilitado una zona chiquitina para los más pequeños, con un columpio sobre una moqueta de goma y la imagen de la cabeza de un león. Quedan cosas por hacer, pero se espera que Berizzo y sus hombres cuenten con todo lo necesario para echar a andar.

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