llegará ese día

Córdoba se retira con gesto triste y resignado de San Mamés tras la derrota del lunes./
Córdoba se retira con gesto triste y resignado de San Mamés tras la derrota del lunes.
Andoni Ayarza
ANDONI AYARZA

Desgraciadamente, ni siquiera será posible un final de temporada donde, al menos, germine una pequeña reconciliación con las buenas sensaciones.

Así lo certificó la nueva decepción liguera acumulada el pasado lunes frente al Levante en La Catedral donde, tanto el equipo como la grada -con su fútbol y con su ausencia-, clamaron porque baje cuanto antes el telón de una temporada para olvidar.

Y entretanto, envueltos por el desencanto, comienzan a florecer las informaciones relacionadas con el futuro rojiblanco tanto para el banquillo como para el césped. Berizzo, Ander Herrera, Yuri Berchiche,... Y debo confesar que el mero hecho de leer el nombre de algunos futbolistas de enjundia resulta en sí mismo reconfortante. Pero, ¿con qué cariño se ha regado la posibilidad de estos (u otros) regresos? Rebobinen la hemeroteca y comprobarán a qué nivel rayó la inteligencia deportiva y la grandeza institucional en aquellos momentos.

Y además, los anhelos deberían ir mucho más allá de esa necesidad a corto plazo y escarbar en soluciones que apunten a la ineficiente estructura de captación, al obsoleto modelo de formación, a la reorientación de la política estratégica del club a muchos niveles (comunicación, gestión de renovaciones, determinación y oportunidad en el mercado de fichajes, apuestas de futuro, imagen, relaciones con clubes y máximos órganos de poder del fútbol...). En definitiva, un nuevo proyecto estratégico con mayúsculas -deportivo, social, institucional,...- con un margen suficiente por delante para poder ser evaluado con criterio.

Y esa posibilidad solo pasa por ceder la palabra a los socios y socias del club. Aunque me temo que, aunque cargado de sensatez y compartido por la gran mayoría de la afición del Athletic, se trata de un deseo improbable condenado a la espera por intereses esencialmente personales. Aun con todo, más tarde o más temprano, llegará ese día.

Y mientras llega, hoy en Anoeta viviremos el derbi más descafeinado de los últimos tiempos. Sin más estímulo deportivo que abrir la herida del rival, unos y otros buscarán tres puntos de sutura para su propio fracaso. «En busca de una sonrisa y envueltos por un desencanto compartido» bien podría resumir la previa del pulso entre leones y 'txuriurdines'.

Por cierto, si decepcionante fue el rendimiento del Athletic frente al Levante; si cabe fue mayor el de la Real en La Rosaleda frente al descendido Málaga. Un esperpento de partido donde quedó constatado que el solo hecho de tener el balón para nada es sinónimo ni de tener más opciones de triunfo ni, mucho menos, de jugar bien al fútbol. Es más, incluso puede transformarse en todo lo contrario, como así lo certificó el conjunto donostiarra que llegó a acumular hasta un 70% de infructuosa e insípida posesión. Y para más inri, en un partido donde el equipo parecía quemar el último cartucho para perseguir el pasaporte para la próxima Europa League, lo afrontó sin Illarramendi, sin Oyarzabal y sin William José en el once inicial. O lo que es lo mismo, sin el centrocampista con más calidad para imprimir velocidad y profundidad a la circulación del balón, sin el futbolista más vertical, desequilibrante e incisivo a la hora de buscar la portería rival y sin el killer del vestuario.

Un 'ataque de entrenador' como poco sorprendente desde la distancia. Pero bastante tenemos con lo nuestro. Y además, seguro que hoy no faltarán los mejores.

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