Luces y sombras

El Athletic juega mejor y se lanza a tumba abierta cuando va perdiendo, algo que no ocurre en el inicio de los encuentros. Necesita que le golpeen para golpear

Luces y sombras
MANU CECILIO
Julen Guerrero
JULEN GUERRERO

De los últimos dos partido jugados (Villarreal y Hertha Berlín) podemos extraer una conclusión: el Athletic juega mejor y se lanza a tumba abierta cuando va perdiendo, algo que no está ocurriendo últimamente en el inicio de los encuentros, y/o con un resultado igualado. Necesita que le golpeen para golpear.

Dice la psicología deportiva que, cuando disputamos un partido, realmente deberíamos jugar tres. El antes, el durante y el después.

El antes es la preparación del mismo, su visualización previa, el partido antes del partido: qué queremos que suceda, qué podemos esperar, qué dificultades vamos a encontrarnos, cuál va a ser nuestra estrategia, nuestros compromisos….

El durante es el encuentro en sí. Los 90 minutos más el descuento aplicado. Y el después es la reflexión del partido disputado, sus conclusiones, consecuencias…

Este mismo ejemplo puede servir para diseccionar el desarrollo psicológico de un partido concreto:

La primera parte del mismo, sus inicios, nos habla de cómo lo hemos preparado. La central y más larga nos refiere a la capacidad de mantener nuestra atención en los elementos importantes durante un amplio periodo de tiempo.

La parte final está relacionada con el manejo del resultado, nuestra capacidad para convivir con la ansiedad procedente del marcador y la capacidad para mantener o mejorar un resultado si éste es positivo, o cambiarlo si está siendo negativo.

¿Cómo está manejando el Athletic estos tres partidos? ¿De qué manera los está jugando? En algunas respuestas podemos encontramos luces, en otras sombras.

Después de efectuar este análisis son muchas las preguntas que me vienen a la cabeza. ¿Por qué el Athletic no es capaz de hacer un partido completo? ¿qué motivos hay? ¿cómo viven los jugadores el inicio del mismo, el peso del resultado, el nivel de riesgo a asumir…? ¿qué lugar ocupan miedos y deseos en el espectro de futbolistas y cuerpo técnico? ¿cómo todo ello se transfiere después al campo?

Para encontrar una meta y un plan de acción, así como estimularlo, es bueno hacerse unas serie de preguntas que puedan facilitar ese camino. La capacidad de cuestionarse y saber encontrar las respuestas correctas pueden llevar al éxito. El autoconocimiento, la reflexión personal y grupal, y la acción y/o acciones que se tomen en consecuencia, pueden ser las claves que pongan remedio a esta situación.

Últimamente, el Athletic es un equipo que empieza los partidos con demasiado respeto al riesgo. Ese riesgo que no le importa asumir cuando el marcador se pone en contra. Ese riesgo que, cuando lo aborda, no mira las posibles consecuencias negativas, porque ya han pasado algunas, y solo ve las positivas. Y encuentran solución, en la mayoría de sus acciones, en el atrevimiento, el descaro y en el mirar más lo que ocurre hacia delante, que lo que pueda suceder detrás.

Hay coincidencia en que en los dos últimos encuentros del Athletic, los cambios realizados han dado otro aire al equipo. En el partido frente al Villarreal fueron Mikel Rico, Ager Aketxe y Markel Susaeta. Contra el Hertha, el jueves en la Europa League, Ander Iturraspe, Markel Susaeta y Raúl García. De seis cambios solo coincide el centrocampista eibarrés.

Esto nos indica que no es cuestión de quiénes son los que entran desde el banquillo -Mikel Rico y Ager Aketxe salieron de inicio frente a la escuadra alemana- si no de qué actitud toman los que entran y el resto del grupo cuando se realizan las sustituciones y el partido está con resultado negativo.

Vivir de impulsos o de manera reactiva constantemente te hace estar a merced del rival casi de manera diaria. Es hora de que el Athletic empiece a llevar el peso de su propio destino.

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