Merecida recompensa

Me alegro por Ziganda. Fueron tristes las evasivas del presidente Urrutia antes del partido. No se mojó ni en plena lluvia ante la pregunta directa de si lo dejaría caer

Merecida recompensa
MIGUEL GONZÁLEZ SAN MARTÍN

Suele decirse que todos los puntos valen lo mismo, pero no es cierto. El empate ante el Madrid, que saltó a San Mamés con la alineación de la final de la Champions, tras un partido pletórico de garra de los nuestros, que defendieron cada palmo de terreno como si fuera su casa, vale bastante más que un empate cuando más se necesitaba.

Me encontré con Toto al día siguiente de lo del Formentera. «He dormido estupendamente», me dijo, y también algunas cosas más que les voy a ahorrar porque incluso los filósofos estoicos alcanzan a veces estados críticos de efervescencia. Lo de dormir bien se lo creo porque encaja con su teoría de que el Athletic no está para tres competiciones. «¿Te imaginas en enero jugando todos los miércoles?»

Decíamos ayer que el Athletic debía aprender a defender, y demostró ante el Madrid que sabe hacerlo cuando se pone. No es mala paradoja que en los últimos minutos con el Formentera todos temiéramos, empezando por los jugadores, que se pudiera producir el clásico accidente de última hora, que no es tal accidente si sucede en los tres últimos goles encajados, todos de córner. Dio la impresión de que les temblaban las piernas, en los minutos finales ante el Formentera, por miedo al ridículo. Y el ridículo se produjo, pero bueno, tampoco es para tanto ni ha sido la primera vez. No hace mucho nos eliminaron el Alcoyano, la Gimnástica de Torrelavega o el Apoel de Nicosia.

Me pareció injusto que todos los palos le cayeran a Ziganda. ¿No tenía lógica ante el Formentera un equipo con la mitad de los titulares y la otra mitad de jugadores bastante habituales, cuando días después venía el Madrid? Por hacer una observación más que un reproche, pudo dar la impresión de nerviosismo precisamente que salieran Aduriz y Raúl García de apagafuegos frustrados. Dieron grima algunas posturitas como a cámara lenta, como de caballo jerezano, como de salón, de algunos postulantes a titular. Y fue una gloria ver cómo se batieron ante el Madrid jugadores veteranos y tenidos casi por amortizados, como Mikel Rico y Markel Susaeta. El Athletic sí sabe defender si se pone a ello. Admitir la superioridad técnica del Madrid y ceder la posesión no es ningún desdoro si cada jugador, empezando por los delanteros, se conjura en la defensa de cada palmo de terreno y para salir a la contra cuando eso sea posible. Me acordé del modo en que le jugó el Valencia al Barcelona. El Madrid tuvo más posesión, pero parecidas ocasiones. El empate no fue casualidad sino premio a la bravura de todos, a la sobriedad y eficacia de los centrales que no empezaron la Liga como titulares y tal vez se la ganaron ante el Madrid en detrimento de presuntas figuras como Laporte, a quien tal vez le viniera bien que le dieran un susto, aprender que la titularidad no se detenta sino que se gana o se pierde en cada partido.

Me alegro por Ziganda. Fueron tristes las evasivas del presidente Urrutia antes del partido. No se mojó ni en plena lluvia ante la pregunta directa de si lo dejaría caer. Ni por un momento pareció que se sintiera en absoluto responsable por la mala racha del equipo, como si los fichajes frustrados y las espantadas pasadas y tal vez futuras de los jugadores más prometedores fueran impredecibles fenómenos meteorológicos y no el resultado de torpes y arrogantes negociaciones. Durante el día me produjo tristeza oír a algunos aficionados que preferían perder de goleada con el Madrid para que así echaran a Ziganda. Puede que me pierda el afán de que los jugadores, el entrenador y los directivos del Athletic sean dignos del señorío de este club, y por ello me gane la elegante humildad de Ziganda para sobrellevar las contrariedades. Sí, ya sé, el fútbol son resultados, pero sabemos por experiencias recientes en carne propia que el equipo no mejora en mitad de la temporada al cambiar de entrenador.

El examen ante el Madrid se superó con mucho mérito, vienen ahora partidos propicios para confirmar el cambio. Así sea.

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