Misterios del fútbol

El Athletic y la Real han llegado al mismo lugar desde direcciones opuestas

Misterios del fútbol
Jon Agiriano
JON AGIRIANO

El derbi se acerca y no se advierte mucha emoción que se diga en ninguno de los dos bandos. Se diría que, si fuera por ellos, tanto el Athletic como la Real Sociedad dejarían este partido para más adelante, pongamos que para la primavera, cuando las aguas fluyeran tranquilas por los cauces del Nervión y el Urumea. Es cierto que los rojiblancos vienen muy aliviados después de dos victorias consecutivas, pero también son conscientes de que su recuperación está cogida con alfileres y que una derrota el sábado abriría de nuevo todas las grietas de la crisis. La Real, por su parte, sabe que, en su actual situación, y por mucho que una victoria en San Mamés tenga siempre un gran efecto revitalizador, no le conviene pasar por la prueba de estrés que supone enfrentarse a su máximo rival.

Quizá por ello, porque nadie lo quiere, este derbi me parece de lo más estimulante. No deja de ser curioso que rojiblancos y blanquiazules hayan llegado al mismo lugar, bastante deprimente por cierto, desde direcciones tan opuestas. En el caso del Athletic, los problemas han nacido de la indefinición del proyecto de Ziganda, del hecho de no saber a qué quería jugar el equipo ni los jugadores que debían ser protagonistas. Se ha pasado de las rotaciones masivas a la apuesta por un bloque, del afán por seducir a las estrictas maniobras de supervivencia. De la misma manera, algunos futbolistas han pasado de estar en la grada comiendo pipas a la titularidad indiscutible. Y viceversa. El Athletic, en fin, ha estado dando palos de ciego toda la temporada. Hasta que se ha serenado un poco tirando de sus hombres curtidos, ha sido una duda ambulante. A la Real, en cambio, le ha sucedido justo lo contrario. Hace un mes era un ejemplo admirable de sólidas certezas, un equipo con estilo y rebosante de confianza. Eusebio venía a ser el reverso de Ziganda. Y, de repente, sin que se sepa muy bien el motivo, más allá del desgaste europeo, ha perdido toda su fe y sufre remontadas ignominiosas contra Segundas B y derrotas frente al colista.

La verdad es que los equipos son un misterio. Están llenos de secretos, paradojas y ángulos muertos que se escapan a nuestra visión. Como ecosistema, pocos hay tan frágiles. No es extraño que los aficionados de unos y otros esperen el derbi encogidos de hombros, sin saber muy bien lo que está pasando y lo que va a pasar.

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