El momento ideal

La situación del Athletic es perfecta para convocar elecciones a final de temporada

El momento ideal
Jon Agiriano
JON AGIRIANO

El mes y medio que resta de competición se va a hacer muy largo. Y no estamos acostumbrados a que el Athletic transite por las ocho últimas jornadas de Liga sin algún objetivo que mantenga encendida al menos una pequeña llama de ilusión. De hecho, en lo que llevamos de siglo XXI sólo hemos vivido tres situaciones similares a la actual: en la campaña 2000-01, con Txetxu Rojo en el banquillo, en la primera temporada de Joaquín Caparrós y en la segunda de Marcelo Bielsa. En las demás siempre ha habido alguna emoción, aunque sea la indeseable de estar luchando por salvar el pellejo. Esta extraña calma chicha era perfectamente perceptible ayer en los mentideros rojiblancos, donde había que aguzar mucho el oído para escuchar alguna conversación relativa al equipo de Ziganda. La gente, en fin, estaba a otras cosas, más placenteras.

El relajado ambiente rojiblanco nos ha hecho reparar a algunos en una evidencia que comienza a abrirse paso entre los socios del Athletic. Me refiero a la idoneidad de estos tiempos tranquilos y primaverales para convocar elecciones. Cualquiera que eche la vista atrás en la historia del club convendrá que pocas veces ha llegado el Athletic al último año de mandato de un presidente en mejores condiciones que ahora para abordar un proceso electoral a final de temporada. Todo son ventajas. El equipo no se vería afectado. Se podría hacer una campaña sincera y potente, confrontando ideas sin temor a provocar inestabilidad. Y, por supuesto, el nuevo presidente podría tomar las riendas del club con tiempo suficiente para implantar su proyecto deportivo y económico de cara a la próxima temporada.

Como Josu Urrutia ya ha aclarado que quiere agotar su mandato, de manera que hay que suponer que los comicios serán en 2018, entre enero y primeros de marzo, es decir, en plena temporada, sería bueno que en su próxima rueda de prensa explicase en qué beneficia al club su decisión. Insistimos: al club, a la institución, no a él. Y, por supuesto, que no se refugie en que tiene toda la legitimidad del mundo para hacerlo. Eso lo sabemos todos. Básicamente, porque fuimos nosotros los que le dimos esa legitimidad en 2011 y se la renovamos, sin necesidad siquiera de elecciones, en 2015.

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