El negro del Athletic

El Piscolabis

A veces el racismo que vemos en el ojo ajeno en realidad es el reflejo del nuestro

JON URIARTE

Soltar un chiste en un funeral puede hacer que te lleves un sopapo. Y si no tiene gracia y ofende, aún más. Dicen que los años templan. Y voy para viejo. Menos mal. Porque ayer estuve a punto de hacer algo de lo que luego me hubiese arrepentido. No me refiero a dar un tortazo físico, aunque el tipo lo merecía, sino uno verbal. De esos que humillan al presunto gracioso. Tras ganar el Athletic el Nobel a la inoperancia futbolística en Suecia y perder muchas opciones de seguir en Europa, la afición no está para ciertas cosas. Bastante tenemos con el cabreo. Por eso pensé en que había elegido un mal día para dejar de fumar, si no fuera porque jamás he fumado. Y todo, por la frase que me soltó el imbécil. «Si no es por Williams ni empatáis. Por cierto, ese es vasco como yo». No es la primer vez que lo dice. Y eso que presume de valores y principios. Además el resto de los presentes le reían la gracia. De ahí el cabreo.

Arrancábamos la semana con la foto de Mbaye Barro, Nicholas Williams y Tinbit Manero, jugadores del Cadete A, que al ser subida a Twitter recibía el siguiente comentario de un lerdo -anónimo, por supuesto-: «Vascos pero vascos vascos vascos, más vascos no los hay, joder que vascos. GORA EUSKADI». Supongo que conocen la respuesta del club, pero la recordamos por si acaso. Decía: «Pues sí, son vascos de Zumaia, Iruñea y Gasteiz ¿y si no lo fueran? Stop al racismo también en el fútbol y desde el anonimato». En otro lugar y tiempo escribí sobre el racismo camuflado. Consiste en poner en boca o en mente de otros lo que piensas tú, aunque lo ocultes, más allá de lo que realmente diga o piensen esos otros. Y es lo que sucede cuando alguien cuestiona o hace un burdo chiste sobre si Williams es o no de Bilbao o si estos chavales son vascos «de verdad». Porque no lo hace sobre otros jugadores. Qué curioso que sean los únicos no blancos. Y no digo negro, que lo son, porque hace mucho que hay un negro en el Athletic. Así que sorprende que sea noticia. Lleva con nosotros desde el 9 de enero de 1910. Pero alguno lo ha descubierto ahora. Por eso habrá que decirlo de nuevo. Tenemos un negro.

Es más oscuro que el culo de un grillo. El pantalón del Athletic. Llegó el mismo día que el rojo. Dos colores que se unieron al primigenio blanco para convertirse en la imagen de nuestro club. A veces regresamos al azul, por aquello del tercer equipaje. Y por más que miro no veo ningún otro color que pueda ser noticia. Como mucho, hablaríamos de dato anecdótico. Pero de ahí a lo que tenemos que aguantar... «¿Qué hace el 'Bilbao' con un negro?, ¿Qué diría Sabino Arana si levantara la cabeza?, ¡Ese no es de Bilbao!. ¡Y ahora tres más!». Son algunas de las perlas que se escuchan, cada vez con más frecuencia, por parte de gente que, obviamente no es del Athletic. Jamás he oído entre la afición athleticzale un comentario similar. Y conste que en su día escuché en La Catedral corear a demasiada gente «indio, indio» para, presunta, burda y patéticamente, insultar a Hugo Sánchez. Eran los 80. Vergonzoso. Pero pensaba que con los años iríamos a mejor. Gritos racistas siguen existiendo en todas partes. Incluido lo de «vasco, español o catalán el que no bote» según tierra, grada o campo. Y rimas peores. Aquí no se salva nadie. Todos llevamos pecado. Todos. Pero basta con mirar un vídeo de hace treinta años para comprobar que, al menos en eso, hemos ido a mejor. O quizá sea una pose. Porque no se entiende de otra manera ese comentario, sin gracia y recurrente, sobre Williams y los cadetes.

Iñaki cumple con la filosofía del club a pies juntillas. Cuidadito con este asunto que es más serio de lo que parece. Creer que el color de la piel influye o ha influido alguna vez para jugar en el equipo de San Mamés es un insulto grave a su Historia y, sobre todo, a sus socios y afición. «¿Y por qué no ha sucedido hasta ahora?», dirá alguien. Se olvida de que un tal Ramalho ya vistió la camiseta, siendo sus orígenes del mismo continente que los de Williams. «¿Y por qué no antes?», insistirá otro. Pues por el mismo motivo que no hemos tenido jugadores de origen asiático, indio o esquimal. Tiene que ver con la demografía del universo que dispone el club a la hora de buscar jugadores. De hecho, ojalá Ronaldo el brasileño, Ronaldinho o Romario hubieran nacido en Gernika. Pero no fue así. «Ya pero mira lo que pasó con Jones», soltará un tercero. Y dado que surge este tema demasiadas veces, recordemos lo que sucedió realmente.

«Lo de que sí era negro es una chorrada. ¿Entonces por qué no jugaron en el Athletic Chus Pereda o Santi Isasi? Pues porque no éramos vizcaínos, punto. Entonces era así la norma». Son palabras del propio Miguel Jones. Más claro, agua. Pero da igual. La mentira luce más. Cierto que era demasiado estricta aquella norma, por suerte ya olvidada, pero eran otros tiempos. Por cierto, con directivas y presidentes que no seguían la senda de Sabino Arana precisamente. Pero esa norma es la misma que impidió que el hermano de Sarabia, igual de blanco que su hermano, no llegara a jugar en el Athletic y en cambio, Manolo pudiera hacerlo años después. Se trataba del lugar de nacimiento. No del color de la piel o del RH de turno. Que esa es otra. En otro Piscolabis bajo el título 'Los apellidos del Athletic' ya hablamos sobre este punto, así que no insistiremos. Volviendo al tema de hoy, si Benjamin Zarandona no fue fichado años más tarde, pese a lo que se dijo en algunos medios, se debió a que no era del gusto de los ojeadores. Sugerir otra cosa es faltar a la verdad. Lo que no impide que hubiera alguien, en el propio Athletic incluso, que creyera en tiempos pasados que el tono de la piel es un problema. Tontos de baba ha habido en todas partes y racistas también. Lo que nos lleva a otro tema. Hay colorido en el equipo y entre la afición. Conozco seguidores de origen africano, asiático, árabe, indio... Y si hay un vídeo que nos ha hecho llorar de emoción fue aquel de los niños del Congo cantando el himno del club, con la camiseta rojiblanca. Iñaki está muy orgulloso de sus orígenes africanos. Y seguro que también de su piel. Como imaginamos que sucederá con su hermano Nicholas y sus compañeros Mbaye y Tinbit. Lo que les honra. Saber quién eres, de dónde vienes y llevarlo por bandera es propio de buena gente. Así que, volviendo a quienes se mofan de la presencia de ciertos colores en el Athletic, decirles que el problema no está en nosotros, sino en ellos. Donde ven un solo color nosotros vemos tres. El rojo y el blanco de la camiseta y el negro del pantalón. Y punto. Se acabaron los chistes. Porque hay cosas que ya no hacen gracia. Que, en realidad, no debieron hacer gracia jamás.

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