El 'nervio' de Ziganda

Ziganda da instrucciones en una fase del entrenamiento./
Ziganda da instrucciones en una fase del entrenamiento.

A diferencia del estilo pausado y reflexivo de Valverde, el navarro no para de moverse, corregir y animar a sus jugadores en cada uno de los ejercicios

Juanma Mallo
JUANMA MALLO

Máxima exigencia. Correcciones constantes. Ánimos habituales. Si lo estima conveniente, aprieta las tuercas a los futbolistas. Si considera que lo han hecho bien, una alabanza. El cuerpo técnico del Athletic, con José Ángel Ziganda a la cabeza, se deja la piel en cada etapa de los entrenamientos, ya sea en la parte física -en la que Iban Urkiza, el encargado de esta tarea, toma el mando- como en la faceta táctica, cuando el técnico de Larrainzar, libreta en la mano y silbato, imparte la lección. La práctica matinal de ayer en Crans-Montana -por la tarde hubo otra- resultó un compendio del magisterio del navarro y sus colaboradores, mucho más activos que en la época de Ernesto Valverde, pausado y más reflexivo.

Un ejemplo: Txingurri seguía los ejercicios desde una cierta distancia, no se colocaba entre los jugadores, ni se movía a su ritmo. Era habitual su pose: rodilla al suelo y mirada analítica. Por supuesto, daba alguna indicación y corregía. Ziganda, al contrario, parece un futbolista más. Ayer ensayó la fórmula para defender en inferioridad: tres delanteros contra dos zagueros, luego cuatro ante tres... Pues bien, ‘Cuco’ se juntaba a los que resguardaban el marco y se movía a su ritmo, con indicaciones continuas. «¡Buena Raúl! ¡Vamos Sabin! Buenísima pareja. Dale con la derecha. ¡Atrévete!». Más tarde: «Beñat -le colocó entre los zagueros, como a Vesga-, los dos a tope. ¡Moriros ahí!». Incluso mandó volver a empezar en alguna ocasión, porque la jugada no se había activado como a él le hubiera gustado. Por cierto, en este tramo de la práctica destacaron las buenas paradas de Unai Simón, portero que bajará al filial.

La lluvia dio una tregua

Antes de esta parte de un entrenamiento que duró 80 minutos y que arrancó con trece grados, niebla, y terminó con cerca de 20, soleado -la lluvia que les recibió el lunes dio una tregua-, los futbolistas completaron un exigente circuito físico con 15 estaciones. En cada una, los futbolistas tenían un folio con lo que debían hacer, y el número de repeticiones: flexiones -Raúl García, que ayer cumplió 31 años, le puso la mano en la espalda a Vesga para que le costase más a modo de broma-, saltos a la comba -Lekue fue el centro de las chanzas por la forma en la que brincaba-, fondos de tríceps, balones medicinales... En este momento, Urkiza se siente el amo. Es pura acción, nervio. «Revienta el suelo, revienta el suelo», gritaba a los que les tocaba el balón medicinal. «Un poco de Rocky, ¡vamos!», era la consigna con la cuerda. «La semana pasada estuve de rebajas», le soltó a Aketxe cuando trató de acortar un ejercicio. Pese a la exigencia y el esfuerzo, los profesionales sonreían, se vacilaban.

Tras 20 minutos, los rondos. Los pases. «Acumulo aciertos, acumulo aciertos»; les pedía el preparador físico. Ziganda miraba, paseaba, pero casi no intervenía. Hasta que, «por favor», les pidió que se acercaran. Les explicó el siguiente paso. Ahí desplegó su energía. A la derecha, a la izquierda, Arriba, abajo... De repente, Íñigo Córdoba se saca un regate magistral. «¡Oooohhh!», expresa su alabanza ‘Cuco’ mientras se lleva las manos a la cabeza.

Esa acción, como todas, quedó registrada en las cámaras de Alberto Iglesias, que grabó desde un andamio, y de Imanol Etxeberria -una ‘go pro’-, que estaba al lado de la portería. A las 11.20, pitó el final. Algunos profesionales le lanzaron faltas a Remiro. Pero el preparador torció. «Entrenamos a la tarde. Mañana (por hoy) partido. Vamos a cuidarnos». De ahí al hotel, no sin antes un nuevo corrillo en el que el preparador recalcó que, en las horas libres, se deben comentar entre los compañeros las jugadas, aspectos a mejorar... Vamos, ese aprovechar cada segundo que anunció en la primera rueda de prensa en Lezama.

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